EE. UU y sus títeres salieron muy mal parados en la ONU

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y otros oradores han castigado a Estados Unidos con numerosos argumentos contra sus agresiones, previo a la discusión a inicios de noviembre de la moción de Cuba contra el bloqueo

Bruno Rodríguez Parrilla durante su intervención en Naciones Unidas.

El 74 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, que concluye este lunes en Nueva York, se convirtió en una ronda de argumentos y acusaciones contra la actuación prepotente, las agresiones y las medidas arbitrarias de Estados Unidos contra muchas de las naciones representadas en el organismo mundial, entre los cuales sobresalió el discurso pronunciado allí el sábado por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla.

En un clima de expectación, provocado por las intervenciones previas de oradores como el presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, quien abrió el debate el pasado martes con un discurso lleno de incongruencias, tergiversaciones y calumnias, seguido horas después por el del presidente estadounidense Donald Trump, quien emuló a su par suramericano con sus invectivas hacia Cuba y sus amenazas desfachatadas contra medio mundo, la comparecencia de nuestro canciller provocó un lleno completo en el babélico hemiciclo. 

No se trata de glosar aquí cada uno de los argumentos contundentes de nuestro ministro Relaciones Exteriores en esa tribuna global, sino de subrayar algunos de ellos en el contexto de lo que ocurrió en esos siete días, donde hubo un apoyo sobresaliente a la causa de Cuba y un rechazo manifiesto a los retrógrados pronunciamientos de los dos mencionados, cuyo desempeño constituye un peligro real para sus países y para la humanidad toda.

En su línea temática, el discurso de Bruno da continuación a su comparecencia en La Habana hace unos días, cuando presentó públicamente el texto de la moción de Cuba contra el bloqueo, que será debatida los días 6 y 7 de noviembre próximo en sesión plenaria de la Asamblea General, solo que, de manera más amplia y actualizada, con las últimas arbitrarias medidas de la administración Trump contra nuestro país. 

En una fijación de prioridades, el canciller denunció de forma contundente que “Estados Unidos ha iniciado en los últimos meses la aplicación de medidas criminales, no convencionales, para impedir el abastecimiento de combustible a nuestro país desde diversos mercados, mediante la amenaza y persecución a las compañías que lo transportan, a los gobiernos de registro y bandera, navieras y empresas de seguros”.

Sobre ese particular, el diplomático recordó que, en el último año, el gobierno estadounidense ha incrementado “cualitativamente” las medidas de hostilidad y bloqueo contra Cuba”, y enunció un grupo de ellas, para subrayar la conclusión de que el bloqueo constituye el mayor obstáculo para el desarrollo de la isla y el bienestar del pueblo cubano.

Luego de referirse al conocido memorando del entonces subsecretario de Estado de Washington, Lester Mallory, en 1960, de socavar el apoyo de los cubanos a la Revolución por medio del hambre y las necesidades, Rodríguez Parrilla apuntó que la esencia de esa normativa —hoy vigente como la ilegal Ley Helms-Burton—, es “la pretensión descarnada de cuestionar el derecho a la libre determinación y la independencia de la nación cubana”.

El diplomático fustigó duramente a Estados Unidos por la simbólica sanción contra el General de Ejército Raúl Castro, que le impide recibir visa de ese Gobierno para entrar a territorio estadounidense, medida que tiene clara intencionalidad electoralista. Valorando el cariz de estas medidas, el orador adujo que “reflejan la bajeza y podredumbre a las que tiene que acudir este gobierno… ahogado en la corrupción, la mentira y la inmoralidad”.

En la intervención de Bruno, mención aparte merecen sus razonamientos en torno a la guerra sucia librada por el Imperio y sus títeres contra Venezuela, y las acusaciones contra Cuba por su sostén a la República Bolivariana, donde afirman sin base alguna que hay miles de soldados cubanos apuntalando al presidente Nicolás Maduro, lo que una vez más desmintió y acusó al Imperio de que vuelca su frustración contra nuestra patria por no haber podido derrocar al gobierno legítimo del hermano país suramericano, al que reiteró todo su apoyo.

No han faltado en este período las amenazas ni chantajes más desfachatados, ni inmorales invitaciones a que nuestro país traicione sus principios y sus compromisos internacionales a cambio de petróleo en condiciones preferenciales y dudosas amistades”, denunció el canciller.

Al reiterar la voluntad del pueblo cubano de restaurar las relaciones con Estados Unidos, Rodríguez Parrilla trajo a colación las palabras del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, al conmemorarse el  aniversario 60 del triunfo revolucionario, “…los cubanos estamos preparados para resistir un escenario de confrontación, que no deseamos, y esperamos que las mentes más equilibradas en el Gobierno norteamericano lo puedan evitar”.

A continuación, sentenció el Canciller “que la agresión económica, por muy dura que sea, las amenazas y chantajes,no nos arrancarán ni una sola concesión”.

Durante la agitada semana del 74 período de sesiones de la Asamblea General en la ONU llovieron críticas y cuestionamientos a las políticas de Estados Unidos y sus títeres latinoamericanos por su injerencia contra Cuba y Venezuela, entre las cuales, la intervención de la vicepresidenta morocha Delcy Rodríguez, fue una de las más contundentes, al acusar a Washington y Colombia de preparar una agresión amada contra su país.

La dignataria mostró pruebas de la existencia en Riohacha, Santa Marta y Maicao —de cuyos sitios dio incluso las coordenadas geográficas—, de campamentos donde se entrenan elementos paramilitares para la invasión a territorio venezolano o la creación de falsos positivos que la justifiquen.

Luego de desmentir las acusaciones del presidente colombiano Iván Duque, acerca del supuesto apoyo de Caracas a irregulares de su país, Rodríguez apuntó que “entre 2015 y 2019, el Gobierno de EE. UU. ha decretado más de 350 medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, indicando que entre ellas se encuentra “la apropiación ilícita de todos nuestros recursos en el exterior, el bloqueo financiero y comercial total”.

La Vicepresidenta mencionó además las consecuencias para el pueblo venezolano de esa guerra no convencional contra su patria y denunció la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), como mecanismo para la realización de la citada agresión militar, algo totalmente ilegal partiendo de que Venezuela no pertenece ni a la OEA ni al TIAR.

Otras censuras al proceder de Estados Unidos y en defensa de Cuba, llegaron de la mano del canciller nicaragüense, Denis Moncada, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, su homóloga de Sudáfrica, Naledi Pando, y el también titular de Exteriores de Granada, Peter David.

Mientras llega el debate de noviembre, augurador de nuevas denuncias contra el Imperio, su actual cabeza visible, Donald Trump, se debate en medio de fuertes acusaciones de sucias prácticas políticas a partir de supuestas presiones al gobierno de Ucrania para involucrar al hijo del candidato demócrata, Joe Biden, en negocios sucios en ese país con el propósito de dañar la imagen pública de quien fuera vicepresidente de Estados Unidos en la administración de Barack Obama.

El panorama en la capital de la superpotencia, ante la posibilidad del inicio de un juicio político a Donald Trump, que ha provocado una serie de acciones controvertidas de la Casa Blanca añaden expectación a un panorama de por sí convulso y discordante en el estercolero que es hoy día la política yanqui.

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