Honor a Honorato con la acción de cada día

A rendirle tributo diario al ilustre espirituano Honorato del Castillo Cancio llamó María Antonieta Jiménez, historiadora de la ciudad de Sancti Spíritus, en el acto conmemorativo por el aniversario 150 de la caída del héroe

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Sancti Spíritus rindió tributo a Honorato del Castillo en el aniversario 150 de su muerte.

Se siente la presencia de Honorato del Castillo Cancio en este sitio histórico de la llamada Plaza de Jesús que hoy lleva su nombre, porque cerca de aquí habitó él en dos casas distintas y recorrió estas calles que entonces eran de piedra, antes de irse a la manigua para luchar por la libertad de su patria, expresó María Antonieta Jiménez Margolles, Ñeñeca, historiadora de la ciudad de Sancti Spíritus, en el acto conmemorativo por el aniversario 150 de la caída del Héroe.

Allí en la conocida plaza espirituana, ubicada en uno de los lugares más antiguos de su Centro Histórico, Ñeñeca evocó la figura enjuta y dinámica de Honorato, quien, nacido en el seno de familia pudiente, nunca discriminó a nadie ni por su origen social, ni por su color, ni por su estatus, y con un ansia vehemente de superación, devino posiblemente el coterráneo más eminente de su época al hacerse maestro, filósofo, licenciado en Medicina, cirujano, y llegar a dominar hasta cinco idiomas. 

Por ese afán de superación y progreso integró la Sociedad Filarmónica de la villa, y luego, ya en La Habana, se vincula a la intelectualidad revolucionaria y se une a la Asociación secreta Vientre Libre que funda Rafael Morales y González, que busca socavar la oprobiosa institución de la esclavitud con vista a su eliminación completa.

Honorato y los patriotas de los cuales se rodea en el habanero colegio El Salvador, donde estudió y fue profesor; en los medios sociales capitalinos y aquí en Sancti Spíritus, su tierra chica, acogen calurosamente el gesto cespediano de proclamar la lucha por la independencia y dar la libertad a sus esclavos. Por entonces, recordó Ñeñeca, Honorato encabeza por méritos propios la organización de la lucha en su tierra al frente de la Junta Revolucionaria, que tiene contacto estrecho con sus homólogas en La Habana y Santa Clara.  

Pero la persecución se intensifica y Honorato decide venir clandestinamente a su terruño, partiendo en barco de La Habana a Caibarién y de allí a Remedios, para, por medio de emisarios, ultimar los detalles del levantamiento simultáneo que ordena para el 6 de febrero de 1869, cuando los espirituanos se lanzan a la manigua en cinco puntos diferentes del territorio, encabezando Honorato el de Jobosí. 

Vendrían entonces la reunión de los patriotas villareños en Cafetal González, las sucesivas acciones militares en las que el ilustre coterráneo se destaca como jefe —cuando combate cada día al enemigo peninsular sin dar ni pedir tregua—, hasta su designación como miembro de la Asamblea Constituyente de Guáimaro, en tierras del Camagüey, donde con su elocuencia y elevada cultura sobresale en la exposición de criterios de lo que debía ser la república que se proponían fundar. 

Cuando Honorato regresa, —recordó la historiadora—, con el grado recién otorgado de general de división, se hace cargo de las fuerzas insurrectas en la jurisdicción de Sancti Spíritus y continúa sus hazañas, hasta el día aciago en que, operando en tierras camagüeyanas, pierde la vida en un evento casual, cuando, buscando a fuerzas propias que hacía rato esperaba, se adelanta a sus hombres de la Jefatura y la escolta y va a dar derechamente contra una tropa española, que él confunde con ellas y que lo sorprende cuando cruza un arroyo, matándolo en el acto.  

Uno de quienes escribieron sobre el infausto suceso, quizá el cronista principal sobre estos hechos, dijo Ñeñeca, fue Serafín Sánchez Valdivia, presente en aquella tropa insurrecta. Por Serafín conocería Martí, años después, de la vida y hazañas de Honorato del Castillo, refirió. Esa es en síntesis la vida de este ilustre espirituano, que nos llena de orgullo, caído un día como hoy hace 150 años por la libertad de Cuba, apuntó la historiadora, para seguidamente exclamar: “Hagámosle honor a Honorato con nuestras acciones de cada día. ¡Que su ideal y su ejemplo vivan para siempre en nosotros, los espirituanos, sus compatriotas!”.    

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