La reina del pescado en Tunas de Zaza

En el área de recepción de las capturas marinas, Vilma Naranjo Beltrán, la jefa de brigada, pasa todo el día en espera de los chalanes que regresan a tierra para entregar la pesquería

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“Esta es una labor de todos los días, porque el pescado no espera”, dice Vilma. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Nadie como ella para saber de peces y capturas; de calidad del pescado y de cómo seleccionar bien las biajaibas, rayas, tiburones, pargos o lisetas.

Sus días son iguales de laboriosos, no importa que sea viernes o domingo; con los primeros rayos del sol ya Vilma Naranjo Beltrán está parada frente al mar mirando a lo lejos la entrada de algún chalán, solo así siente que está haciendo lo que le corresponde como jefa de Brigada de Recepción en la Unidad Empresarial de Base Escazaza.

“Recibo las capturas procedentes de los particulares —explica Vilma—, aunque en ocasiones también la de los barcos estatales, cuando la Enviada no puede salir a tiempo y estos retornan al embarcadero con las neveras repletas de peces”.

Sobre la mesa de acero inoxidable vierte todo el pescado que llega a la recepción, luego lo revisa minuciosamente, comprueba su calidad y lo pesa, antes de colocarlo en cajas plásticas cubiertas de hielo que asegura su mantenimiento y la frescura, hasta que, por último, lo envía a la industria, ubicada cerca del mar, dentro de la propia comunidad de Tunas de Zaza.

“A veces acabo de llegar a mi casa y me llaman porque entró un chalán retrasado, entonces regreso y comienzo de nuevo todo el proceso, ya estoy acostumbrada y lo entiendo, porque el pescado no espera, de lo contrario se echa a perder”, comenta.

Por este punto de recepción pasan las 129 embarcaciones inscritas en la pesca privada la comunidad costera del sur espirituano, las cuales, hasta la fecha, han triplicado el plan de entrega del año, con más de 135 toneladas enviadas a la industria, a pesar de que solo pueden realizar las labores de extracción en zonas bajas del litoral.

“Las capturas de los particulares —refiere Vilma— es la que sirve como materia prima para el abastecimiento a la Planta de Conformados, donde se obtienen diferentes surtidos, semielaborados los cuales se distribuyen en las casillas especializadas del sector en la provincia. Esa es una gran responsabilidad y los pescadores lo saben, es por ello que la UEB destina casi a diario grandes sumas de dinero para pagar sistemáticamente a esta fuerza por el resultado de su labor”.

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Para Vilma su trabajo requiere de mucho control y exigencia. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

¿Qué opinas de los chalaneros de Tunas de Zaza?

Ellos son personas muy laboriosas, que pasan la noche entera buscando el pescado por toda la costa, porque ese es el sustento de sus familias, y a nosotros nos toca esperarlos y recibirlos con la misma energía con que ellos desandan ese mar.

¿Y en la casa cómo asimilan el trabajo de Vilma? Yo soy descendiente de pescadores, casi todos los que llevamos el apellido Naranjo somos o fuimos trabajadores de este sector, eso lo llevo en la sangre y nada sería igual si no tuviéramos este vínculo con el mar, con los peces, con el salitre, con el viento que llega del norte y mucho menos con esos chalanes empujados por velas que desde la madrugada se lanzan al agua en busca de los peces. 

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