60 SNB: Con el estadio en el dial

El silencio en el graderío ante la COVID-19 le ha sumado oyentes a la radio y fuertes retos a los narradores en cada juego de pelota

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Hacer saltar de alegría al público en su casa, como si estuviera viendo el juego, constituye un desafío para los profesionales de la radio. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

En medio del graderío, se extraña el bullicio, los chiflidos, las congas, las trompetas, las voces. Se juega a estadios cerrados, por tanto, falta el jugador número 10: el público.

En esta nueva dinámica impuesta por la COVID-19, la afición está en casa, en el trabajo o en la calle, mas quiere vivir desde lejos las emociones que provoca la pelota, “ver” a los peloteros desde los oídos. Entonces cobra más vida aquella frase de Orson Welles, el joven radialista norteamericano que en 1938 desde el Estudio 1 de la CBS captó audiencias millonarias y sembró el pánico, cuando narró en 59 minutos la adaptación de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells, e hizo “aterrizar” alienígenas en Nueva Jersey, Estados Unidos: “La radio es la pantalla más grande del mundo”.

Solo que el juego de pelota no es la ficción de Welles. Es un acto real que sus seguidores conocen al dedillo y lo imaginan tal cual es. Por eso para Maikel Martín Gallego, narrador-comentarista de Radio Sancti Spíritus ha sido el reto de su vida, pese a llevar ya 22 años en el oficio.

“Tenemos que prepararnos más, buscar más datos sobre los peloteros, los equipos y no es lo mismo para narrar, porque normalmente uno se emociona cuando un pelotero da un batazo, o hace una jugada clave, con la algarabía del público. Ahora que eso no ocurre hay que imaginarse que está el estadio lleno, dar esa emoción, pues tengo que hacer saltar de alegría al público en su casa, como si la estuviera viendo”.

La descripción, una de las leyes radiales, sube el protagonismo: “Hay que describir todo: si el jugador está tres pasos por detrás de la almohadilla, si está en primera adelantando, si el torpedero juega con las características del bateador cargado a la intermedia”.

En ello coincide Oscar Castañeda, quien asume una práctica inédita en sus 22 años como narrador-comentarista. “Ha sido muy difícil, ver un estadio lleno, cuando el público aplaude o se enardece, estimula a la hora de describir, ahora hay que concentrarse mucho más y hacer un esfuerzo para no caer en la monotonía, no ver el juego como un entrenamiento. Hay que pensar en el público y tratar de describir el partido lo más real posible”.

 ESTADIO EN CASA

El silencio del graderío le ha sumado oyentes al béisbol, mucho más a Radio Sancti Spíritus en su versión digital (www.radiosanctispiritus.cu) que, según estadísticas del Portal de la Radio Cubana (www.radiocubana.cu) es la emisora provincial de mayor audiencia en audio real con 153 889 visitas hasta el pasado miércoles y la segunda de todo el sistema nacional, después de Radio Rebelde (170 232).

Los oyentes trascienden las fronteras espirituanas y se esparcen por toda Cuba y fuera de ella, aunque en el país no todos tienen radio o no pueden acceder a la frecuencia de amplitud modulada, que es por donde llega la señal de los juegos. Muchos sintonizan los partidos vía Internet o los siguen por  redes sociales, en una interacción que gana adeptos ante la resignación de seguir la pelota a distancia. 

“Desde que llego al estadio les tiro foto a las alineaciones y las pongo en las redes —comenta Maikel— y luego voy dando un parte cada tres o cuatro entradas y cuando termina el partido ofrecemos la información completa. Eso lo agradecen los seguidores. Después, como no podemos tener contacto con los atletas a no ser en la conferencia de prensa, trato de localizar a través del estudio de grabaciones o el móvil, al jugador más destacado o al entrenador o al director del equipo. Pero durante el juego la interacción es tremenda. En la subserie frente a Industriales hubo un momento que tuve que apagar el móvil porque nos entran cientos de mensaje por Messenger, WhatsApp, nos timbran, y hay que atender al juego”.

 La misma vivencia la comparte Oscar. “No se pueden transmitir todos los reportes de sintonía porque lo esencial es el partido de pelota. Uno trata de ir colando algunas, pero tenemos además de los de Sancti Spíritus, de Estados Unidos, Angola, Haití, Venezuela, España…”. 

¿COMO SI LA ESTUVIERA VIENDO?

 Aunque la narración de la pelota por vía radial es una práctica antológica, la necesidad de potenciarla en tiempos de pandemia puso a la radio en una encrucijada: narrar en seco o simular un juego. “Los criterios son divididos —refiere Maikel—, al inicio de cada subserie les explico a los oyentes, a los de aquí y a los de la provincia que juegue con los Gallos que situamos el bullicio por debajo de la trasmisión para nosotros mismos imaginarnos que hay público en el estadio, pero a unos les gusta y a otros no. Hasta han afirmado: “Nos dicen que aquí al Latino no puede entrar público y cómo en el Huelga está entrando”; lo explicamos otra vez, es para que no se escuche tan seca la narración, esa es la magia de la radio”.

La magia se gesta en la cabina central de Radio Sancti Spíritus. Para Rogelio Rodríguez, director de Jugada espectacular, espacio que es básicamente para la narración del partido, la tarea diaria es dar la imagen desde todas las posibilidades creativas del medio. “Lo hacemos para que la transmisión no salga tan en strike, pero hay que hacerlo con cuidado, bien bajo, moderado”.

 Y confirma un potencial crecimiento de la audiencia: “Ahora nos escuchan los que siempre lo han hecho, los que iban al estadio y se unen los de la provincia del equipo rival. Los teléfonos de cabina no paran y, aunque habitualmente en el tercer inning hay un momento para las felicitaciones, damos un poco más como una forma de interactuar con quienes nos siguen”.

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