Brigada médica Henry Reeve, tres lustros de esfuerzo humanista

La impronta por la salud cosechada por el contingente ha desatado una campaña global por incluirlo en la candidatura por el Premio Nobel de la Paz

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Ilustración: Falco

Enfocados en estos momentos en la ayuda solidaria a cualquier país que lo necesite para enfrentar la COVID-19, la brigada médica cubana Henry Reeve llega a su aniversario 15, tras atender situaciones de desastres en diferentes puntos del planeta.

Era fines de agosto de 2005. Un huracán categoría cinco recorrió el sur de los Estados Unidos y arrasó desde la Florida hasta Texas, pero se ensañó más en la ciudad de Nueva Orleans, que quedó inundada por su frágil sistema de diques.

Desde la cuna del jazz y del blues, las imágenes eran demoledoras.

Así nace la historia de una brigada médica integrada por profesionales cubanos, especializados en situaciones desastres y que lleva el nombre de Henry Reeve, (1850-1876) un estadounidense que se incorporó a las luchas independentistas de esta isla contra el colonialismo español en la segunda mitad del siglo XIX. Una muestra de solidaridad que ahora era recíproca.

Fue el entonces presidente de Cuba Fidel Castro quien ofreció en esos momentos al gobierno de esa vecina nación la posibilidad de contar con la ayuda de los galenos, para poner fin al desastre que acontecía. Cuba nunca recibió respuesta.

La brigada llegó días después a Guatemala, afectada por graves inundaciones y una semana más tarde más de dos mil 500 colaboradores de la salud viajaron a Pakistán, donde un terremoto de 7,6 grados en la escala Ritcher dejó sin vida a 70 mil personas.

Cooperar de inmediato en cualquier país que sufra una catástrofe como azotes de huracanes, inundaciones y otros fenómenos, así como el enfrentamiento a grandes epidemias que constituyen desastres naturales y sociales constituye el rol principal de esta brigada, fundada de manera oficial el 19 de septiembre de 2005.

Un año más tarde en 2006 el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias Henry Reeve llegó a Indonesia a socorrer esa nación afectada por un terremoto, al igual que en Chile y Haití en 2010, esta última golpeada además por una epidemia de cólera, a consecuencia, entre otras, del fenómeno geológico.

Quizás una de las misiones más significativas y de los mayores retos a juicio de sus miembros, fue la del enfrentamiento a la epidemia del ébola en el África Occidental. Un grupo de 260 profesionales de la salud viajó en 2014 a Sierra Leona, Guinea Conakry y Liberia, los países más castigados por esa enfermedad, y lograron salvar la vida a unas siete mil personas, según cifras oficiales.

Por sus resultados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) distinguió a la brigada con el premio de Salud Púbica en Memoria del Dr.Lee Jong-wook. El lauro fue entregado durante la 70 Asamblea General de la entidad sanitaria global en su sede en Ginebra.

Ante la pandemia de la COVID-19, que lacera al mundo en todos los ámbitos, Cuba una vez más ofreció su solidaridad médica.

Ningún país puede enfrentar esta pandemia solo, se requiere de una respuesta mundial sobre la base de la unidad, la solidaridad y la cooperación, subrayó el Ministro cubano de Salud Pública José Ángel Portal, al intervenir en mayo último en la Asamblea de la OMS, que por vez primera se realizaba de manera virtual.

La COVID-19, destacó el ministro, no distingue fronteras, ideologías o niveles de desarrollo. De ahí que la respuesta también debe ser global y mancomunada, superando las diferencias políticas.

Consideró un tema esencial que sin descuidar la responsabilidad de proteger a nuestro pueblo, la nación caribeña no ha abandonado su vocación solidaria.

Ejemplificó con cifras lo que sucedía en aquel momento: más de dos mil 300 colaboradores en 26 brigadas médicas contribuyen en la lucha contra la enfermedad en 24 países y a ellos se suman los más de 28 mil que ya se encontraban en 59 naciones.

Y entre los sitios a donde llegó la labor médica de la mayor de las Antillas estaba Italia, el Principado de Andorra, en España y Azerbaiyán. Por vez primera la ayuda alcanzaba a Europa, en los instantes más sensibles del paso de la Covid-19 por el viejo continente.

En estos tiempos de COVID-19, en solo cinco meses, 52 brigadas llegaron a 39 países de todas latitudes y un grupo de tres mil 875 colaboradores han prestado sus servicios.

En la actualidad, 43 brigadas están activas en 33 países y dos mil 523 profesionales atienden a pacientes víctimas de esa letal enfermedad, diseminada por todo el planeta, con casi 30 millones de contagiados desde su aparición.

Datos aportados por el Minsap destacan que el contingente y su personal sanitario ha logrado salvar la vida de 12 mil 488 personas y en su actuar 550 mil 966 pacientes han sido atendidos, y los enfermeros han realizado un millón 643 mil 138 procederes como parte de la atención médica.

Su impronta por la salud en esta, quizás, la situación epidemiológica más sensible del siglo XXI; ha desatado una campaña global por incluirlos en la candidatura por el Premio Nobel de la Paz.

El Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos, voces de intelectuales, científicos, artistas, asociaciones civiles, religiosas, sociales y de salud, se suman a la iniciativa que recorre el planeta.

Es el agradecimiento, el deseo de los pueblos por un esfuerzo humanista.

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