Desde que conocí el periodismo no he podido soltarlo (+fotos)

Merecedor del premio provincial Tomás Álvarez de los Ríos por la obra de la vida este año, Pedro Larralde Machado considera que al periodismo en Cuba le falta análisis crítico y le sobra monotonía

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“Estamos haciendo un periodismo muy monótono, falto de atractivo y de pensamiento crítico”, asegura Larralde. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“Eso tiene su historia”, dice, lacónico, cuando indago cómo y cuándo aprendió lo que sabe respecto al trabajo de la prensa. Mientras se dispone a platicar, ahora en calidad de entrevistado, ni sospecha que guardo su nombre junto a los recuerdos principales de mi entrada a Escambray.

Llegó al mundo reporteril de forma inesperada. Desde niño escribía y leía mucho en su natal Santa Clara, y luego del triunfo de la Revolución, ya afiliado a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), se bebía los periódicos. “Mi preferido era el Revolución, que tenía un suplemento de corte literario donde escribían notables periodistas; después, el Hoy. Me atraían mayormente los reportajes que hablaban de la vida real”, relata, como tratando de ubicar en aquellos textos la esencia de lo que, une vez en el oficio, se convertiría casi en obsesión.

Se disponía a estudiar Mecánica General en la escuela tecnológica inaugurada por Fidel en 1960, pero esa idea se esfumó pronto: casi al entrar allí la Campaña de Alfabetización lo absorbió. En Los Azules, en el Escambray villareño, el ejemplo de la familia que lo acogió marcó para siempre su alma adolescente. “Aprendí de honestidad, de esfuerzo, de humildad”, asevera.

Un par de cursos nocturnos en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas le ofrecieron los rudimentos del Dibujo Mecánico, y en la fábrica Inpud, nacida gracias al desarrollo industrial que promovía el Che como ministro de Industrias, tendría su estreno laboral. A las lides de la propaganda entró como dirigente de base de la UJC, que conjugaba con el movimiento de corresponsales voluntarios. Ni por un segundo pensó entonces que sus breves notas para Vanguardia serían el gen de su desempeño por décadas dentro del periodismo.

“Aquella actividad me atraía. Luego algunos de nosotros nos capacitamos durante un mes con buenos periodistas de Santiago de Cuba y con una profesora de Gramática. Realizamos trabajos prácticos y al regresar a la fábrica me habían elegido para un curso de nivel medio en el periódico Granma. Era el año 1967”, relata entusiasmado.

Vendría entonces el verdadero chapuzón en la realidad que, desde el papel impreso, lo deslumbraba desde antes. Seis meses de aprendizaje en la calle le abrieron las puertas a la fotografía y a las habilidades periodísticas. Al regresar, fue solicitado como plantilla para el periódico Vanguardia.

Narra cada pasaje y visualizo las escenas que cuenta: desvelos junto a un colega en transcripciones nocturnas de los discursos de Fidel; coberturas asociadas a visitas del líder de la Revolución para supervisar la zafra azucarera y las obras que nacían; reportes sobre el Primer Festival Internacional de la Canción de Varadero, que le tocó cubrir.

 “Cuando se celebró el XX aniversario del asalto al Moncada permanecimos 12 días en Santiago, entrevistando gente y procurando testimonios. Tú estás solo ahí, en la búsqueda, enviando a tu Redacción; no tienes al jefe detrás”, evoca y veo en sus ojos esa llama que me despoja de las dudas: la vida de periodista es lo que más atesora de estas cinco décadas de tránsito por la máquina de escribir, el micrófono y las cámaras de televisión.

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Larralde, merecedor del premio provincial Tomás Álvarez de los Ríos por la obra de la vida, ha dedicado medio siglo al periodismo. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Siempre que se refiere a su vida habla más bien de lo que aprendió en cada lugar. “Hasta del menos ilustrado se aprende”, sentencia.

Antes de asentarse en Sancti Spíritus viviría aún episodios únicos: su labor como reportero, fotógrafo y diseñador del periódico En Guardia, tabloide impreso en off set que era órgano del Ejército del Centro, durante su Servicio Militar; y memorables coberturas en la naciente Agencia de Información Nacional de la provincia.

Viviría, también, las zozobras de un corresponsal de guerra en Angola, donde permaneció por espacio de 12 meses en la segunda mitad de los años 70 y reportaba para la revista Verde Olivo en combate internacionalista. Después alcanzaría, incluso, a apoyar la labor organizativa en el periódico guantanamero Venceremos, entonces recién fundado y con escaso personal.

De aquellos tiempos guarda con celo algunos recuerdos; entre ellos, su labor como reportero del XXI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en La Habana en 1978, y del II Congreso del Partido, dos años después. Siempre añoró los trabajos de peso, los que llevaran investigación.

Habrá que agradecerle eternamente a Rafael García, director de Escambray en el ya lejano 1981, el haberlo animado para que laborara en nuestro órgano de prensa escrita, adonde entró como reportero, pero cumplió antes el encargo de organizar los contenidos, ya que el diario carecía de estructura temática.

Mientras llevaba las riendas de la Redacción se encargó de mejorar la tipografía. Nadie sabe, por la excelencia de su desempeño en ambos cargos, si fue más útil en esa responsabilidad o en la jefatura de Información, que mantuvo por años. Todavía Juan Antonio Borrego habla, admirado, de aquel aprendizaje junto a Larralde en las cuestiones de edición, pues tenía, dice, “ojo clínico” lo mismo para los contenidos que para la visualidad de las páginas.

Sobre su permanencia en el periódico, cuando recorrió la provincia y pudo conocer mejor su historia, sostiene: “Escambray me enseñó bastante, una de las mejores cosas que hallé allí fue la comprensión, la familiaridad de los compañeros”. Quizás él ni lo recuerde, pero alguna vez se le declaró imprescindible en Escambray, por iniciativa del comité de base de la UJC.

No tuvo que esforzarse para vencer la Licenciatura en Periodismo en el curso único que, auspiciado por la Universidad de Oriente, se impartió en Sancti Spíritus para afiliados a la Unión de Periodistas de Cuba de la región central de Cuba entre 1985 y 1990. Luego vendría la Radio, que lo acaparó durante varios años en la dirección de programas, donde innovó también, con énfasis en la programación cultural.

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“Permanecimos 12 días en Santiago, entrevistando gente y procurando testimonios”, cuenta sobre su cobertura del XX aniversario del asalto al cuartel Moncada. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

¿Cómo llegaste al Telecentro y qué te apasiona más?

“A mí me habla Rafael Daniel cuando ya la idea se estaba materializando. Estuvimos un tiempo sin transmitir, pero escribiendo y haciendo periodismo. Aquí fui reportero nuevamente y en esas funciones estoy ahora.

“Me gustan mucho los temas históricos, sobre todo la parte testimonial, incluso si se trata de las gestas independentistas”.

¿Qué es para ti nuestro periodismo y qué le sugieres?

“Ha sido el eje central de mi vida. Desde que lo conocí no lo he podido soltar más, ni pienso soltarlo tampoco porque me atrae demasiado. Yo soy un lector empedernido y disfruto sentarme frente al televisor a ver historias bien contadas.

“Insisto siempre en que, salvo honrosas excepciones, estamos haciendo un periodismo muy monótono, falto de atractivo y de pensamiento crítico; urgido de moverse más hacia lo que el lector necesita saber y ponerse al nivel de la vida del cubano. Todo eso tenemos que resolverlo nosotros, los periodistas, que deberíamos ponerle un pare a ese tipo de reporterismo”.

Él no se lo imagina, pero mientras lo escucho evoco el día en que, escéptica, me presenté a Escambray con mi título ruso a solicitar una plaza sobre la que leí en un clasificado. En ausencia de Aramís Arteaga, su director, Larralde asumía temporalmente la dirección. Y sus palabras, casi mágicas, me abrieron las puertas que no se me cerrarían jamás después de entonces: “Si aquí dice que eres filóloga, eres filóloga. Te daremos respuesta en unos días”.

2 comentarios

  1. Falto de atractivo, monótono,sin espíritu crítico..Todo es muy cierto si le agregamos que es un 90 por ciento propaganda mal hecha y solo un 10 por ciento noticias interesantes solo puedo explicarme qué lo lea porque no tiene competencia y no tengo opciones en relación a las noticias de mi terruño

  2. Dean Luis Reyes

    Nunca olvidaré que fuiste el primero en darme la oportunidad de ponerme detrás de un micrófono en Radio Sancti Spiritus. Tu humildad nunca ha sido común! Abrazo de tu discípulo!

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