En Tunas de Zaza no navega la COVID-19 (+fotos)

Bajo extremas medidas de bioseguridad transita la vida de los más de 3 000 habitantes en la comunidad costera. Las dos grandes empresas pesqueras radicadas allí los apoyan para contrarrestar los efectos de la pandemia

En Tunas de Zaza la COVID-19 no ha podido navegar. (Fotos: Vicente Brito / Escambray)
En Tunas de Zaza la COVID-19 no ha podido navegar. (Fotos: Vicente Brito / Escambray)

Distante del bullicio citadino y del resto de la población espirituana está Tunas de Zaza, una comunidad costera integrada por más de 3 000 habitantes que exhibe con orgullo el logro de no tener ningún caso de COVID-19 desde que entró la enfermedad a la provincia.

Y no es que allí estén inmunizados por algún candidato vacunal, ni mucho menos porque los mariscos que consumen los protejan de la enfermedad, sino porque desde que soplaron los primeros vientos del nuevo coronavirus sus moradores extremaron las medidas, al punto de que ni por tierra ni por mar el SARS-CoV-2 ha podido penetrar.

Para Ariel Pizarro, el delegado de Tunas de Zaza, nada ha sido más efectivo que respetar los protocolos de salud implementados por ellos mismos cuando ni siquiera en el resto de los territorios se hablaba de medidas extremas.

DOS ETAPAS, DOS ESTRATEGIAS

Pescar, producir, asistir a los enfermos o prestar otros servicios y actividades forman parte de la cotidianidad en Tunas de Zaza.
Pescar, producir, asistir a los enfermos o prestar otros servicios y actividades forman parte de la cotidianidad en Tunas de Zaza.

 “La creación de una barrera sanitaria en el puente a la entrada del pueblo —comenta Ariel— se nos ocurrió sin que todavía la provincia anunciara su paquete de medidas contra la propagación de la pandemia. Creo que fuimos los pioneros en aplicarlo, así como y el pesquisaje de los habitantes de la comunidad.

“Al principio utilizamos audios y en los lugares abiertos hicimos audiencias sanitarias para explicar todo lo relacionado con la enfermedad. Así logramos que la población interiorizara la necesidad de cuidarse ente el peligro del contagio, pues de nosotros depende buena parte del desarrollo económico de Sancti Spíritus, al ser los que realizamos operaciones pesqueras, de procesamiento en la industria o en la cría del camarón. Esa primera etapa para Tunas de Zaza y El Médano fue exitosa.

“Significativa resulta también la segunda etapa, con el rebrote, donde nuevamente los tuneros cerramos el puente sobre el río Zaza que desemboca en esta parte del litoral y, con mucho más rigor que antes, mantuvimos el chequeo de quienes entran y salen al poblado”.

DE LA CASA AL TRABAJO

Algunos pasan la etapa de pandemia resguardados en casa y tejiendo artes de pesca.
Algunos pasan la etapa de pandemia resguardados en casa y tejiendo artes de pesca.

Desde las instalaciones que ocupan la Unidad Empresarial de Base Pescazaza, dice Jorge Manuel Hernández, su director: “Hemos sido cuidadosos, pero muy beneficiados en esta etapa de pandemia, aquí no ha faltado nada, porque contamos con el apoyo de nuestra empresa y de Cultizaza, en cuanto al aporte de recursos para combatir y prevenir el nuevo coronavirus, sin dejar de pescar ni de realizar las diferentes actividades productivas o de servicios.

“Así han transcurrido los más de siete meses que llevamos con COVID-19 en la provincia. Cuando faltó el combustible, los pescadores se fueron al mar y, a remo o con velas, garantizaron las capturas para que la Planta de Conformados no se parara”.

  “La atención a los 35 viejitos que viven en Tunas de Zaza y El Médano tampoco falta en estos meses de distanciamiento. Aquí se elaboran alimentos para entregarlos en sus hogares, gracias al desempeño de los jóvenes que en esta etapa se suman como mensajeros”, refiere una de sus habitantes.

Pero cuando a nadie se le había ocurrido utilizar la Libreta de Abastecimiento como documento regulador para la venta de productos liberados, Tunas de Zaza aplicaba la variante en el punto de shopping y todos los núcleos se favorecían.

“Hasta el hogar de los encamados y enfermos con dificultades, llevamos lo que les toca —refiere el delegado—, contando con el grupo de apoyo compuesto por todos los factores de la comunidad. Una iniciativa muy bien recibida por los pobladores”.

Las iniciativas para frenar la entrada de la COVID-19 en la comunidad costera de Tunas de Zaza no dejan de sorprender, pues hasta un documento emite el Consejo de Defensa Zonal a los residentes que por algún motivo precisan viajar a la ciudad cabecera provincial.

De la casa al trabajo andan los tuneros, agradecidos de no tener en sus predios ningún caso positivo; sin embargo, las medidas de bioseguridad permanecen inalterables, en las calles, sobre los barcos o en cualquier área, todos llevan el nasobuco y a la entrada de cada centro laboral, tampoco faltan los pasos podálicos y el pomo con algún desinfectante.

El Puesto Médico dispone de cinco galenos, el personal de enfermería está completo y en las escuelas se mantiene la limpieza. Pero si hay algo que tiene insatisfechos a los tuneros es la no llegada del tren a la comunidad y el mal estado en que permanecen los viales internos y de acceso al pueblo, lo que afecta la entrada de los carros que deben traer insumos a las dos grandes empresas pesqueras radicadas allí y, a su vez, sacar las producciones destinadas a la exportación y al consumo nacional de la industria de Episan, la más importante del sector pesquero en la provincia.

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