ONU: COVID-19 puede aumentar pobreza en el mundo

El retroceso generado por el nuevo coronavirus revertiría una década de progreso global en la reducción de la pobreza

El estudio muestra que  la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se encuentra bajo una amenaza considerable. (Foto: PL)
El estudio muestra que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se encuentra bajo una amenaza considerable. (Foto: PL)

Las consecuencias económicas de la pandemia de Covid-19 podrían aumentar la pobreza global para unas 500 millones de personas, según un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas.

Tal cifra representa el ocho por ciento de la población de todo el orbe, y se trataría de la primera vez en que la pobreza aumente a nivel de proporciones mundiales desde hace 30 años, señalan académicos de ese centro de la ONU.

Los autores del estudio también explicaron que un retroceso de ese tamaño revertiría una década de progreso global en la reducción de la pobreza.

Asimismo, el estudio muestra que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular aquellos objetivos que persiguen reducir a cero la pobreza y el hambre, se encuentra bajo una amenaza considerable.

La investigación demuestra la necesidad de actuar a través de las agencias de desarrollo, los gobiernos nacionales, la sociedad civil y el sector privado en un esfuerzo global para proteger la vida de los más vulnerables.

Varios grupos de concertación y bloques regionales abogan en estos momentos por la elaboración de un plan de rescate económico universal que ayude a paliar el impacto de la pandemia de Covid-19.

Países pobres sufren desventaja en competencia por equipos médicos

Los países más pobres están perdiendo ante los más ricos en la puja mundial por equipos médicos escasos para combatir la pandemia del coronavirus SARS-Cov-2, advirtió este jueves un diario estadounidense.

Un artículo de The New York Times señala que a medida que Estados Unidos y las naciones de la Unión Europea compiten para adquirir suministros como máscaras y materiales de prueba, también está surgiendo la preocupante división entre esos territorios y los países en desarrollo.

Según el periódico, los fabricantes les dijeron a científicos en África y América Latina que los pedidos de kits de pruebas vitales no se pueden completar durante meses, porque la cadena de suministro está en crisis y casi todo lo que producen se va a Estados Unidos o Europa, mientras se reportan fuertes aumentos de precios.

La enorme demanda mundial de máscaras, junto con las nuevas distorsiones en el mercado privado, obligó a algunos países en desarrollo a recurrir al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia con el fin de obtener ayuda.

Etleva Kadilli, quien supervisa los suministros en la agencia, dijo al medio que estaba tratando de comprar 240 millones de máscaras para ayudar a 100 países, pero que hasta ahora había logrado obtener solo 28 millones.

Hay una guerra detrás de escena, y estamos muy preocupados por los países más pobres que están perdiendo, manifestó al respecto Catharina Boehme, directora ejecutiva de la Fundación para Nuevos Diagnósticos Innovadores.

El Times apuntó que en África, América Latina y partes de Asia, muchos Estados ya se encuentran en desventaja, con sistemas de salud que carecen de fondos suficientes, son frágiles y a menudo no poseen los equipos necesarios.

‘Hasta ahora, el mundo en desarrollo ha reportado muchos menos casos y muertes por el coronavirus, pero muchos expertos temen que la pandemia pueda ser especialmente devastadora para los países más pobres’, apuntó la publicación.

Doris-Ann Williams, directora ejecutiva de la Asociación Británica de Diagnóstico In Vitro, que representa a los productores y distribuidores de las pruebas de laboratorio utilizadas para detectar el coronavirus, manifestó que nunca antes de ahora había habido realmente una escasez de reactivos químicos.

‘Si se tratara de un solo país con una epidemia, estaría bien, pero todos los principales países del mundo quieren lo mismo al mismo tiempo’, agregó.

Boehme expresó que, para las naciones más pobres, la competencia por los recursos es potencialmente una ‘catástrofe global’, ya que una cadena de suministro que alguna vez fue coherente se ha convertido rápidamente en un ejercicio de torsión de brazos.

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