Editorial: Para que caigan las cintas amarillas

De la buena suerte no depende que Sancti Spíritus venza la mayor crisis sanitaria de la historia de la provincia, cuya cifra de contagiados con el SARS-CoV-2 en la segunda oleada de la pandemia cuadruplica los de la primera etapa

sancti spiritus, covid-19, coronavirus, salud publica, sars-cov-2, yaguajay, cabaiguan, trinidad, la sierpe
La ciudad de Sancti Spíritus ha confirmado 219 casos después del rebrote. (Foto: Yoan Pérez/ Escambray)

Cada día, los partes del Ministerio de Salud Pública (Minsap) de la COVID-19 caen como coladas de plomo sobre los espirituanos. En efecto, la provincia transita por la mayor crisis sanitaria de su historia, sin que se olviden las tensiones y conmociones generadas por la epidemia del dengue, introducida deliberadamente en Cuba por el gobierno de Estados Unidos en 1981.

Ocurre así desde el inicio de la segunda oleada de la pandemia el 8 de septiembre en el territorio, que acumula 343 personas infectadas con el SARS-CoV-2 hasta la fecha; lamentable panorama si partimos de que la provincia no reportó positivos al coronavirus por casi 120 días y, de hecho, constituía referente en el país en cuanto al enfrentamiento y control de la enfermedad.

En fase de transmisión autóctona limitada, Sancti Spíritus ha debido conformarse en mirar cómo el resto de las provincias —con las excepciones de Ciego de Ávila, La Habana y Pinar del Río— reacomodan sus destinos en la llamada nueva normalidad, que implica, ante todo, poner de cabeza la economía cubana, vapuleada por el virus y el bloqueo estadounidense.

No son tiempos para acunar lamentaciones. Es obvio, además, que las soluciones no brotarán espontáneamente, y serán efectivas si cada ciudadano, organismo, institución y órgano involucrados en el enfrentamiento a la pandemia considera que de las cenizas del error surge el triunfo del verdadero hombre, como advertía el chileno Pablo Neruda. El aprendizaje también salva.

Podrá existir una estrategia gubernamental más o menos integral para contener el SARS-CoV-2; pero no infectarse depende, en primera y última instancia, de la responsabilidad individual, la cual sí nos hace inmunes ante el virus; lo otro es dejar la vida a merced del azar, incluso, de la muerte.

Si el instinto innato de los seres humanos es a preservar su existencia, ¿por qué el exceso de confianza frente a la COVID-19 ha vencido a muchos espirituanos, en quienes la percepción de riesgo ha bajado en relación con los primeros meses de la embestida del coronavirus?

Activado el 23 de marzo, el Consejo de Defensa Provincial (CDP) ha dispuesto medidas a tenor de la etapa por cual ha transitado Sancti Spíritus, en función de dos objetivos: la salvación humana y el mantenimiento de la vitalidad económica del territorio.

Ante la solicitud de parte de la ciudadanía por diversas vías —incluidas las plataformas digitales— de que el CDP aplique la cuarentena generalizada o extienda la restricción de movimiento, la presidencia de este órgano de dirección ha argumentado la necesidad de aprender a convivir con la afección, a partir de una actuación individual más responsable, y de reanimar la vida productiva debido a la compleja situación económica del país.

Estos vienen a ser mayúsculos desafíos, esencialmente para la ciudad de Sancti Spíritus —con 219 confirmados después del rebrote—, cuyos accesos por carretera permanecen cerrados para evitar la movilidad, medida que debió aplicarse con mayor rigurosidad desde la misma reaparición del virus.

A juzgar por las indisciplinas de la población en sentido general, el combate a estas desde todo el sistema institucional no ha sido sostenido completamente; pero sí ha ido in crescendo. En octubre, la Policía Nacional Revolucionaria ha impuesto ya más de 2 100 multas al amparo del Decreto-Ley No. 141 Sobre el orden interior; un millar relacionadas con el no uso o el incorrecto empleo del nasobuco. De las 62 denuncias radicadas por el delito de propagación de epidemia, 38 recibirán tratamiento penal y el resto, administrativo, o sea, multas ascendentes a 3 000 pesos.

Para remontar las altas cumbres del SARS-CoV-2, Sancti Spíritus cuenta con un sistema sanitario curtido ya en este duelo contra la muerte y que dispone, además, de la asesoría de expertos del Minsap. Con los meses, ha llegado la pericia en la profundización en las encuestas epidemiológicas, donde no siempre ha regido la transparencia de las personas a la hora de revelar los contactos.

Pesquisar con calidad —ha mostrado altibajos—, aislar a tiempo y preverlo todo constituyen claves para cortar las cadenas de transmisión de la enfermedad, que ha cobrado la vida de seis espirituanos e implicado gastos superiores a los 15 980 000 pesos desde marzo en la provincia.

Porque puede descubrirse lo bello hasta en lo terrible, la solidaridad se ha puesto de moda en el enfrentamiento a la pandemia; solidaridad que lleva el rostro de miles de espirituanos de diversos sectores, y que debiera tener una expresión más cabal en quienes, con su imprudente comportamiento ciudadano, olvidan el riesgo encarado por los profesionales de la Salud en la Zona Roja.

Controlar, vencer la COVID-19 no obedece a la buena suerte. Cúmplanse y háganse cumplir las medidas aprobadas, que no son pocas. Solo así las cintas amarillas, anunciadoras de que el virus sigue merodeando, caerán definitivamente.

2 comentarios

  1. Sigue el sector de Salud dando casos positivos. En las estadísticas deben estar en primer lugar a nivel de país.

  2. Los matemáticos habrán hecho algún modelo o pronóstico q sugiera cuántos casos asintomaticos existen por caso confirmado?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *