Positivo impacto en Yaguajay de proyecto agroalimentario (+fotos)

En el Primer Taller Nacional “Producción de cultivos biotecnológicos de maíz y soya en Cuba” se expuso esta experiencia desarrollada en la cooperativa Juan Darias

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Campesinos, directivos y especialistas debatieron sus experiencias sobre el cultivo de maíz híbrido transgénico con semilla nacional. (Foto: Samuel Reina)

Minimizar la dependencia de insumos externos y potenciar la gestión local de los recursos productivos, acceder a semillas de calidad, aumentar la producción y comercialización de carne para satisfacer la demanda de la población de Jarahueca, con aportes al municipio Yaguajay y en general la provincia espirituana, constituyen algunos de los impactos del proyecto Creación del Sistema Agroalimentario Local de la cooperativa Juan Darias en ese norteño territorio.

Leonel Díaz Camero, delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en la provincia espirituana, expuso en el Primer Taller Nacional sobre producción de cultivos biotecnológicos en Cuba estos y otros resultados alcanzados en el presente año como parte de la extensión aquí del maíz híbrido transgénico con semilla nacional.

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En el taller participan más de un centenar de productores que protagonizaron el primer año de experiencia del proyecto de extensión de la variedad cubana de maíz híbrido transgénico. (Foto: Samuel Reina)

La concreción de esta novedosa idea permitió además cerrar el ciclo productivo —producción, transformación y comercialización—, al 70 por ciento, incrementar los ingresos de los productores y trabajadores contratados, mejorar las condiciones de vida de todos los beneficiarios en cuanto a la alimentación, nutrición, salud y educación.

Igualmente, el proyecto posibilitó el manejo sostenible de los recursos naturales y energías renovables, aumentó los incentivos para revertir la migración rural interna y el mantenimiento de la estabilidad laboral, permitió la introducción y desarrollo de nuevos cultivos como maíz hibrido transgénico, soya transgénica y sorgo como base para la producción de proteína animal.

En el Primer Taller Nacional “Producción de cultivos biotecnológicos de maíz y soya en Cuba”, que se realiza entre el tres y seis de diciembre en Mayabeque, participan más de un centenar de productores que protagonizaron el primer año de experiencia del proyecto de extensión de la variedad cubana de maíz híbrido transgénico de Sancti Spíritus, Matanzas, Villa Clara y Ciego de Ávila, los creadores de este híbrido en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), científicos, reguladores, expertos y decisores de distintas instituciones y entidades del país, relacionadas con esta novedosa práctica, encaminada a conseguir la soberanía alimentaria.

Mario Pablo Estrada, director de investigaciones agropecuarias del CIGB de la Habana, en su conferencia inaugural insistió en que la biotecnología agropecuaria tiene que trabajar en particular la producción de alimentos y la salud animal.

En un escenario donde crece la población mundial a más de 7 mil millones de personas resulta preciso satisfacer sus necesidades nutricionales, lo cual se complejiza por los efectos adversos del cambio climático (cada año aumentan los eventos extremos, sequías, lluvias con daños a los cultivos, etcétera), la escasez de agua potable, disminución de la proporción de tierras cultivables, entre otros obstáculos.  

Hay que ir a sistemas productivos más eficientes para poder dar comida a más personas —reclamó el experto—, porque también la migración de la ciudad al campo lleva a que cada vez menos personas produzcan.

Por ejemplo, acotó, en Cuba solo el cinco por ciento de la población se encuentra activa en el campo y resulta imprescindible ser eficiente para producir la comida que necesitamos porque en años recientes Cuba gastaba más de 1 800 millones de dólares en comprar alimentos.

E Ilustró: de los tres campos que trabaja la biotecnología (la salud humana, la producción de alimentos y la industria) lo que más dinero genera es la biotecnología agropecuaria asociada a la producción de semillas, de granos, de alimentos; por ejemplo, en Estados Unidos aporta más que la industria del automóvil y la inmobiliaria.    

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El maíz híbrido transgénico plantado en la provincia ha demostrado sus elevadas potencialidades productivas. (Foto: Cortesía del CIGB)

La biotecnología cubana logra un notable aporte económico a través de las exportaciones y la sustitución de importaciones de diversos productos: se encuentran registrados más de 170 en 57 países y transcurre la comercialización en más de 40 naciones.

El Primer Taller Nacional “Producción de cultivos biotecnológicos de maíz y soya en Cuba”, que comenzó la víspera y se extenderá hasta el día seis en la provincia Mayabeque, en su primera sesión abordó además los aspectos relevantes en el desarrollo del maíz híbrido transgénico cubano, la situación actual y perspectivas de la producción de maíz en Cuba, una actualización sobre regulaciones relativas a los cultivos genéticamente modificados, las potencialidades del uso de bioproductos en esas plantaciones, el impacto y uso de la mecanización en la cosecha y postcosecha de esta gramínea, entre otros temas.

One comment

  1. William Rodríguez vals

    No solo hay que buscar variedades que producen más también hay que buscar tecnología para producir más y que un hombre rinda en el trabajo mucho más con máquinas sembradoras con cosechadorasas eficientes y darle la posibilidad de disponer cada productor de la tierra que sea capas de atender

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