Cementerios en Sancti Spíritus: Si los muertos hablaran (+fotos y video)

La incertidumbre de dónde enterrar a los fallecidos lastra cada vez más algunos cementerios de Sancti Spíritus, en especial al enclavado en el espirituano reparto Kilo-12

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A juzgar por una de las sepulturas más antiguas del cementerio de Kilo-12, en 1854 ya allí se realizaban enterramientos. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

En la parte trasera del cementerio, a la derecha, resulta imposible caminar por entre las tumbas sin pisar alguna. Hay muertos entre las sepulturas antes distantes unas de otras, en la tierra misma, sin apenas señales. También, yendo hacia la izquierda, en áreas que antes fueron calles; en algunas se ha dejado apenas el espacio para que el carro fúnebre pueda entrar.

Pasadas las 9:00 a.m. llega el primer entierro, el único de los planificados para el día que cuenta, hasta el momento, con un lugar seguro. Es lunes 15 de marzo del 2021. “No tenemos capacidad ninguna; esto está colapsado, prácticamente hay que inventar. La solución es hacer otro cementerio”, comenta, contrariado, Omar Ávila, enterrador con 20 años en el oficio y surcos en el rostro. “Esto antes estaba fuera del pueblo, pero ya el pueblo se lo tragó y no hay área para dónde crecer”, agrega Lázaro Atalí Delgado, enterrador también, pero de más antigüedad.

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“Exhumamos por oficio cuando los familiares de los fallecidos que ya están a tiempo son citados y no comparecen”, declara Jorge Luis Padrón, administrador del cementerio de Sancti Spíritus. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

A la entrada misma del cementerio de Sancti Spíritus, en el reparto Kilo-12, se entabla el diálogo guardando las distancias. Jorge Luis Padrón González, quien administra la instalación desde hace unos meses, confirma la encrucijada. Ha recorrido ya el camposanto y no ha encontrado, dice, ningún lugar para hacer efectivas las exhumaciones que permitirán los sepelios.

Pero la situación dista de ser nueva y, como otras veces, al caer la tarde todos los muertos de la jornada estarán ya en sus respectivos sepulcros. Solo entonces respirarán tranquilos quienes trabajan en el lugar, a quienes toca en suerte encarar, con la mejor mezcla de coraje y sensibilidad, el dolor de los familiares.

Acciones de construcción se ejecutan en la parte izquierda, al fondo mismo. Es una brigada de Servicios Comunales en el municipio, que desde hace tres semanas conforma nichos, unos sobre otros, para guardar los restos de los cadáveres exhumados.

“En estos casos lo que hacemos es exhumar por oficio. A los familiares de esos fallecidos se les ha citado más de tres veces y no comparecen, sucede a menudo. Entonces se exhuma y cuando acuden se les informa la ubicación del sitio donde se colocaron los restos”, explica Jorge. 

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Omar Ávila, enterrador con 20 años en el oficio, sostiene que el alto nivel de enterramientos en Sancti Spíritus exige ya un nuevo cementerio. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Minutos después nos acompaña hasta un área virgen en la zona posterior, que se ha previsto para construir bóvedas con varios gaveteros, a partir de los cuales, según los pronósticos, podría resolverse la necesidad de capacidades en los próximos cinco años. Solo la zapata está hecha, se espera por los materiales para cimentar y comenzar a levantar la obra.

Eso, más las exhumaciones concentradas en sitios donde se habiliten nuevos nichos y bóvedas, resultaría un paliativo eficaz para la situación, según estiman las autoridades del sector en el territorio. Pero no todos son optimistas. “Eso resuelve unos días; cuando hagas 50, 100, 200 gaveteros, lo más que podrán caber allá abajo, y se ocupen, ¿dónde vas a hacer más?, ¿tú sabes cuántos se mueren en Sancti Spíritus, una de las poblaciones más viejas de Cuba? Todos los días aquí se entierran cinco o seis fallecidos, hablando por lo bajito; a veces son entre nueve y 10”, polemiza Omar.

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“La falta de capacidades afecta en mayor medida al cementerio de Kilo-12; después le sigue el de Cabaiguán”, expone Demetrio Veloso, subdirector de Servicios Comunales en la provincia. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

UN PANORAMA DESIGUAL

Demetrio Veloso Olivera, subdirector de Recursos Humanos de la Dirección Provincial de Servicios Comunales, lleva más de 40 años en el sector y encabeza el Departamento de Higiene y Necrología de dicha estructura. “Hay 42 cementerios en pueblos, ciudades y comunidades”, declara.

Según sus estadísticas, los territorios que más lugares de ese tipo poseen son Yaguajay, con 16; y Trinidad, con siete. En Sancti Spíritus hay cinco, ubicados en Tunas de Zaza, Guasimal, Banao, Paredes y la cabecera municipal. “El del Kilo-12, creo que el más grande de todos, está saturado”, acota.

Entonces se refiere a la estrategia para conseguir, mientras llega la construcción de un cementerio nuevo, que todos los fallecidos de la ciudad puedan ser enterrados como Dios manda, aunque muchas veces sin otra cobija que el propio féretro y la tierra con que lo cubren. En ocasiones, especifica, resulta posible construir un cajón con ladrillos, al que se le coloca una tapa, y el dolor aminora.

“La falta de capacidades afecta en mayor medida a ese cementerio; después está el de Cabaiguán, donde se busca también un área para ampliar; el de Jatibonico, al que se le creó al lado una ampliación con capacidad de enterramiento; y Trinidad, donde hay dos cementerios viejos, con no muchas capacidades ya”, detalla.

Buena parte de esas instalaciones está ocupada por criptas familiares, cuyos propietarios sacan licencia de construcción, hacen el proyecto y edifican las bóvedas a su gusto. También pueden, dado el caso, venderlas o cederlas a otra persona. Algunas con el tiempo se deterioran, como ha sucedido en Fomento. “Se les comunica a los dueños para que acudan a arreglarlos”, aduce Demetrio, para luego apuntar: “Taguasco está bien, al igual que La Sierpe”.

LA FÓRMULA DE TAGUASCO

Justo Taguasco atrae la atención de Escambray, ya que en tiempos en que la queja más frecuente de las familias concierne a la falta de sitios para dar sepultura “porque nadie quiere enterrar a un familiar en el suelo pelado”, allí no parece existir ese dilema.

¿Cómo se las arreglan?, indagamos vía telefónica con Nelson de la Osa Ramos, director de Servicios Comunales en esa demarcación desde hace pocos años.

“Cuando se mantiene en el sistema un ciclo de exhumaciones diarias te da la capacidad de enterramiento que necesitas, aunque no construyas. Las inversiones no se van a parar, pero uno no puede detenerse en las exhumaciones. Siempre hay dónde realizarlas, todo es cuestión de organizarse”, sostiene.

Y como quien expone las conclusiones de una tesis después de largos y detallados análisis, apuntala: “No te puedes acostar tranquilo con menos de 20 capacidades de enterramiento en el municipio, porque se pueden necesitar ante una contingencia, de esas que nadie quiere jamás”.

La fórmula del municipio, advierte, atañe a muchos y no solo a él: “Todo es el amor que tú le pongas a lo que haces”. Justamente por ello, cabe suponer, en ese municipio está enclavado el camposanto que en la provincia se considera como de referencia. En las afueras de Jobosí, una especie de batey situado a 9 kilómetros del Consejo Popular de La Rana, puede verse desde lo lejos el conjunto de tumbas bien organizadas dentro de un área limpia, pintada y hasta llamativa en medio del paisaje campestre del lugar.

En el municipio de Taguasco está enclavado el camposanto que se considera como referencia en la provincia. (Foto: Nelson de la Osa)

“Fue concebido para una población reducida y se compone casi completamente de panteones familiares. Resulta fácil mantenerlo, allí, como regla, no se realizan más de cuatro entierros al mes”, alega Nelson, y explica que dos sepultureros de las cercanías, hombre y mujer, se ocupan del lugar.

En aquel territorio tienen tres cementerios: uno en la cabecera municipal, otro en Zaza del Medio y el ya citado. De acuerdo con el criterio del joven directivo, si bien ese último conserva el renombre, “el de Taguasco está mejor desde hace un año; allí se ha logrado mantener estabilidad en los trabajadores, el cuidado de la higiene, las acciones constructivas y la calidad del servicios. Hay muy buena opinión del pueblo”.

En todos, asevera, existen capacidades de enterramiento. Si bien en el plano numérico no existe comparación posible con el cementerio de Kilo-12, donde el pasado año se dio sepultura a 108 fallecidos, como promedio mensual, en tanto en Taguasco los decesos en ese período rara vez superan la treintena, algunas lecciones quedan claras. Si no bastara con las ya expuestas, está esa otra de “crecer para arriba, porque, de lo contrario, cuando vengas a ver ya no tienes cómo hacerlo en el plano horizontal”.

NUEVO CEMENTERIO Y CREMATORIO ¿CUÁNDO?

El colapso del cementerio espirituano, que entró en funcionamiento a mediados del siglo XIX, data de más de un quinquenio. Este periódico abordó el asunto en el 2019 en un reportaje, donde se cuestionaba, además, el sostenido deterioro del cuarto de necropsias, que lo mantiene sin funcionar desde hace décadas.

Pero mucho antes, en agosto del 2015, la periodista que ahora teclea estas líneas, al tramitar la carta de un nonagenario, resumía la respuesta de la Dirección Provincial de Servicios Comunales: “La construcción de un nuevo cementerio junto con el consabido incinerador no ha sido iniciada, como estaba previsto, debido a que las fuerzas constructoras (…) han estado enfrascadas en otras obras dentro del territorio”.

Entonces se aseguraba que existía el financiamiento para tales fines e incluso se planeaba iniciar el movimiento de tierra ese propio año. Ya en el 2019 se empleaban otros términos. La Dirección de Economía y Planificación de la provincia sostenía que el cementerio figuraba entre las prioridades, pero resultaría difícil materializarlo “hasta que no se termine el hospital, que debe durar tres o cuatro años más, porque absorbe casi todo el presupuesto”.

Jorge Luis Padrón muestra el área del cementerio donde crearán capacidades de enterramiento para los próximos cinco años. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

No resulta difícil concluir que el asunto, más grave cada año, se ha pospuesto en demasía. En circunstancias nuevas y con la economía nacional marcada por una pandemia que nadie vio venir, tanto el crematorio como el nuevo camposanto deberán seguir en la lista de espera.

Yudiana Afonso Álvarez, coordinadora de Programas y Objetivos del Gobierno Provincial, afirma que a mediados de este año la propuesta será presentada nuevamente ante el Ministerio de Economía y Planificación. “Ambas obras deben aprobarse juntas, aunque en el segundo caso se busca la variante de un lugar donde ya exista una estructura, para abaratar el costo de la ejecución”, advierte.

Según explica, el incinerador es importado y estuvo previsto que se recibiera en octubre del pasado año, pero no pudo ser por las complicaciones derivadas de la pandemia.

En este asunto controversial afloran los más profundos sentimientos; al igual que nos alegramos ante un nacimiento, cada deceso nos ensombrece. Una premisa no puede olvidarse: para hallar soluciones se precisa examinar el problema desde todos sus ángulos. Si bien es lícito que los vivos constituyamos prioridad, continuar relegando a los muertos resultaría imperdonable.

3 comentarios

  1. Es lo que trae. Iba a preguntar por el crematorio, que debería ayudar un poco a la situación, y veo que se iba hacer de manera conjunta con el nuevo cementerio, el cual al paso que vamos, no va a salir ni para el 2121.
    No hay manera de hacerlo de manera independiente??

  2. Dense una vuelta por Mayajigua y veran condiciones más que pésimas, escalofriantes, cuando llueve no hay por donde entrar, el camino se convierte en un pantano,además pasa un arroyó por frente al cementerio que lo inundan, la bobedas se llenan de agua donde flotan los ataúdes, esta tan mal todo aquello, que algunos casos los familiares han tenido que dar «mil carreras» Para resolver el enterramiento en el cementerio de Mabuya en el municipio de Chambas Provincia de Ciego de Ávila. Por la sencilla razón de el imnudsmiento del cementerio de Mayajigua.
    O es que Mayajigua, no pertenece a, Santi Spiritus o tendrá que independizarse y unirse a, Ciego de Avils
    Ese pueblo no es solo los problemas de comunales, en tiempos pasados tenía una base de guaguas que cubría la ruta de Caibarien a Moron con turnos de uno 40 minitos en ambos sentidos y de eso no quedan ni los recuerdos, Yaguajay se lo llevó todo y la, última vez que estuve por allí solo quedaba, un viejo Hino a Yaguajay un tractor que remolcaba una guagua Girón pequeña y un camión serrano que cubría la zona, montañosa. Al ver que Comunales no lo señala, como asentamiento poblacional crítico, ni transporte tampoco, creo que a los habitantes tendrán que dar UN GRITO DE INDEPENDENCIA, UNIRSE A CIEGO DE ÁVILA O DECLARARSE REPÚBLICA INDEPENDIENTE

  3. Seria bueno traer al administrador de taguasco que al parecer esta preparado y piensa. Sin ofender a los de aqui. Yo pregunto si ocurriese un accidente masivo?? Con varios muertos y todos de aquí.ñoo entonces pienso que no es el administrador de aqui ni de allá. Es que a nadie le duele porque la mayoria de los dirigente son de otras provincias que los traen para prepararlos para catapultado para una mejor provincia y se queda en papeles y ahora que todo es aprobar presupuesto…
    llevar años con con presupuesto y siempre es algo ciclones cambios de poder, pandemias, ahora vendra algo mas y tampoco. Ojalá y se resuelva el problema lo antes posibles y a nadie le dolera la cabeza y al de aqui tendra mas de veinte capacidades diarias. Mienttas eso llega tendremos que alguilar las bóvedas 200 dólares. Y contando.

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