El deporte espirituano también cuenta sus quilos

Como todo sector de la sociedad, el Inder también tiene que ajustar sus sistemas contables como parte de la Tarea Ordenamiento

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Aún los espectáculos deportivos mantienen un precio subsidiado para garantizar el disfrute del pueblo. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Aunque el José Antonio Huelga no es el único estadio seco de Cuba, y las imágenes del camagüeyano Cándido González lo confirman con su terreno ardiendo, en días pasados el nuestro fue la mala noticia de la Serie Nacional de Beisbol en su versión 60.

Activo como una de las burbujas de los play off, el Huelga es el que se ve y por eso fue blanco de críticas por la real sequedad del terreno y los inconvenientes que ello provoca en los juegos.

La sede espirituana, una anfitriona de lujo por las garantías para celebrar la postemporada aun en medio de las complicaciones de la pandemia, según reconoció el comisionado nacional de béisbol Ernesto Rodríguez, no obstante, “mojó” soluciones.

De acuerdo con Carlos Álvarez Venegas, director del estadio, se mejoró el sistema de riego al instalarse algunos splints y se incrementaron las horas bajo agua mañana y tarde para mitigar el impacto de la sequía, más o menos el mismo que cargan los pastizales ganaderos o el abasto de no pocas comunidades.

Por ahora el Huelga recupera su verdor y está listo para reabrir la burbuja, si definitivamente se decide que sea sede de la final. Mas, a raíz del revuelo mediático que llegó hasta el mismísimo Noticiero Nacional de Televisión, más de un espirituano me hizo notar que este no es el único terreno que necesita agua, pues muchos parecen arrasados por los incendios.

Escambray siguió esos cauces y al sumergirse en la indagación supo que no todo es agua y ya.

TERRENOS MOJADOS, ¿PRESUPUESTOS SECOS?

Aunque regar el Huelga no secará el suculento presupuesto del Inder espirituano, sí lo resiente; sin desconocer que en las condiciones actuales en que está el deporte, prácticamente inactivo, no tiene mucho caso reverdecer todas y cada una de las instalaciones porque hasta eso cuesta, mucho más ahora que, como toda la sociedad, el deporte tiene que contar sus quilos en medio de la Tarea Ordenamiento. Solo para mantenimientos constructivos la Unidad Presupuestada cuenta con una partida de unos 3 millones de pesos.

Para seguir los cauces hídricos, apenas asomó el 2021 las arcas financieras de la Unidad Presupuestada temblaron con el cobro por los servicios de agua. Según su director, José Luis Rodríguez, el año pasado por los gastos de las instalaciones subordinadas a esta entidad, incluidos los municipios, se pagaron 116 000 pesos; sin embargo, en enero del 2021 ascendió a 177 000, sin contar los territorios. “Imagínese que por el Hotel Deportivo, que está cerrado por reparaciones, se cobraron 10 000 pesos. Como no hay reloj, no se puede medir el consumo y lo cobran por un cálculo o promedio histórico, como en la piscina Marcelo Salado”, añadió José Luis.

Ahora encendamos el breaker, pues con el servicio eléctrico pasa algo similar por las nuevas tarifas emanadas de la Tarea Ordenamiento. De 155 000 pesos pagados el pasado año, enero subió a 165 000. Pero este corrientazo no es el único que siente el presupuesto, que debe cuidarse al dedillo por tratarse de una erogación que sale del alma financiera del Estado. Según José Luis, la industria deportiva cubana, sostén esencial de la logística para la práctica deportiva, multiplicó todos sus artículos por 5.96 y un bate de béisbol, por ejemplo, que costaba 116 pesos, ahora subió hasta 690.

Otro servicio que “electrizó” sus cuantías es el hospedaje en los centros hoteleros para atletas de alto rendimiento, sobre todo el béisbol. Apenas el 2021 gatea y el Inder entró en fase de deuda con la cadena Islazul al deberle más de 1 500 000 pesos. Imagine que solo la cuarentena de los Gallos por la COVID-19 en Rancho Hatuey costó al organismo más de 700 000 pesos al multiplicarse por 25 los pagos anteriores por cada atleta, que antes era de 32 CUC y 17 CUP por día. Sucede que el hotel no es centro de aislamiento y el pago no puede salir de la cuenta especial del Estado que costea a los que sí tienen esa categoría.

Otras partidas también se plantaron en medio de las arcas deportivas, mas bastan las descritas para ilustrar algunos remojos.

Y EL INDER, ¿PUEDE APORTAR?

El deporte, como la cultura, es una de nuestras conquistas y la defensa de su práctica como derecho del pueblo es explícita. Para garantizar su accionar, pese a que el grueso de sus actividades están detenidas por la pandemia, el Gobierno en la provincia destinó 116 millones de pesos, 74 de ellos solo para pago de salarios y 18 para la carga impositiva, un incremento exponencial si se le compara con el 2019, cuando fue de 31 millones. Está claro que el aumento del 2021 está en correspondencia con el derivado en toda la sociedad por la Tarea Ordenamiento; mas, aun así, las empresas no deben costearlo todo a expensas del presupuesto.

Mucho más porque la inmensa mayoría de las opciones del deporte repercuten en beneficio de todo el pueblo y su práctica, casi toda gratuita por política estatal, limita que el organismo pueda oxigenar el presupuesto; también porque antes de la COVID-19 ya muchos eventos padecían el síndrome de las gradas vacías.

Y ello no tendrá mucho cambio porque la Tarea Ordenamiento prevé realmente precios más bien simbólicos. Según Tania Valle León, subdirectora económica del Inder provincial, mediante el acuerdo 222 del 2020 del Consejo Provincial de Gobierno se aprobaron las tarifas de los servicios mercantiles pertenecientes a la Unidad Presupuestada y así por las sillas de palco en el estadio José Antonio Huelga —una vez que reabra la instalación para el público— los aficionados deben pagar 10 pesos; por la entrada normal, 5; por un espacio en las gradas techadas, 3 pesos, y en las no techadas, 2 pesos. Otra de las maneras de lograr ingresos es el cobro por disfrutar de los espectáculos deportivos o eventos provinciales a través de la Unidad Presupuestada, donde cada municipio tiene potestad para aprobar sus precios.

Una de las vías por las que el deporte pudiera recaudar, aunque sea unos quilos, es por los servicios de los gimnasios, de alta demanda en la población; pero, a diferencia de los particulares, no está aún definido el precio.

Aclaro algo. El aporte del Inder siempre será simbólico, sin descontar que, de acuerdo con José Luis Rodríguez, “los ingresos no van a la cuenta de nosotros, sino que se inyectan a la del Estado para tratar de retribuir un poco lo que nos dan, pero, por ejemplo, el año que más se recaudó fueron unos 280 000 pesos”.

El Huelga puede reverdecer como lo hace. Mas, en la Tarea Ordenamiento, no solo de agua vive el deporte.

One comment

  1. Veremos como poco a poco las instalaciones deportiva, se irán destruyendo como todo lo otro, al final volveremos a las pelota de trapo y como bate un tolete de cualquier madera

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