Maniel López Trejo: Volvería a ser pediatra (+fotos)

Con esa convicción asume este médico trinitario una de las profesiones más consagradas y humanas: la Medicina

Pediatra con más de 20 años de consagración al trabajo, el doctor Maniel asegura que la mayor recompensa es la recuperación de sus pacientes. (Fotos: Ana Martha Panadés/Escambray).

Imposible recordar tantos nombres y rostros, pero son muchos los niños a quienes sana su dedicación sin límites. El doctor Maniel López Trejo no se imagina sin la bata blanca. Ser médico —y además pediatra— define su desvelo, la preparación constante, la exigencia y la ética, virtudes de las que jamás ha presumido.

Tampoco del respeto y la admiración que le profesan todos en Trinidad. “Aquí formé mi familia, me hice especialista y me siento profesionalmente realizado”, confiesa a Escambray que lo encuentra en la consulta con varios pacientes por atender todavía. Es parte de una rutina que le resta horas al sueño o al descanso, y que disfruta.

“El pase de visita es lo primero que se realiza todos los días —cuenta el jefe de los Servicios Pediátricos del Hospital de Trinidad Tomás Carrera Galiano—. Estudiamos la evolución de los niños ingresados, discutimos los casos más complejos y se organiza la asistencia médica en las salas y el cuerpo de guardia. A la consulta nunca he renunciado; es una necesidad para mí”.

Tanto lo es que a la casa también llegan los pacientes a deshora. La sala de su apartamento es casi una extensión del hospital, siempre de puertas abiertas. “La familia es el principal sostén, cómplice de mis logros y de mis desaciertos. Sin su comprensión hubiera sido imposible dedicarle tantas horas al trabajo”, admite con la dicha de tener ese refugio espiritual.

De Sagua la Grande y graduado del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara en 1996, el joven galeno fue ubicado en el consultorio de Tres Palmas, en el Escambray espirituano, donde conoció por ese tiempo a Yadira, su esposa y la madre de sus dos hijos. En Trinidad Maniel encontró todas las oportunidades para encauzar sus aspiraciones personales y profesionales. Por ello ha declinado otras propuestas de trabajo y más de una misión.

“Después de cumplir el Servicio Social —comenta—, me otorgan la especialidad de Neonatología y recibo la docencia en el Hospital Pediátrico José Martí Pérez de Sancti Spíritus. Allí descubrí mi verdadera vocación; al terminar el primer año opté por Pediatría. Fue la decisión más trascendental de mi vida”.

Pero no la única. En estos 22 años de ejercicio profesional, el doctor Maniel ha aliviado no pocos males en sus funciones de director del Hospital General de Trinidad en varias etapas del proceso inversionista que parece no tener fin en el centro asistencial, durante el diplomado de Terapia Intensiva Pediátrica, como jefe de los Servicios Pediátricos del municipio, presidente de la Comisión del Niño Crítico… En esa vorágine de responsabilidades le acompañan siempre, cual vacuna contra la apatía, el optimismo y un sentido del humor que contagian.

Y salvan también. Lo supo cuando sobrevino aquel inoportuno infarto del que se recuperó porque muchos corazones latieron junto al suyo. “Fueron momentos difíciles y que me hicieron valorar más la vida. Gracias a todo el equipo de excelentes profesionales que me atendieron he logrado una recuperación satisfactoria.

“Por cuestiones de salud he delegado algunas responsabilidades, pero otras constituyen un anhelo personal y no pienso renunciar a ellas. El sueño más importante es ver toda la obra de este pediátrico terminada. No se avanza con la rapidez que quisiéramos por las limitaciones económicas y también por problemas subjetivos; aun así, no vamos a rendirnos nunca.

“En el 2021 se trabajó en la redistribución del cuerpo de guardia, ahora con consultas independientes y locales para diferentes procederes, incluyendo el Área Roja, lo que permite una mejor atención al paciente grave, las urgencias y emergencias. Esto da respuesta a un reclamo importante de los médicos y enfermeros; por eso es vital continuar la remodelación de nuestro pediátrico. Esas labores se hicieron en medio de la covid; estoy convencido de que se pueden lograr muchas cosas si hay voluntad.”

Maniel, junto a sus compañeros de trabajo, durante la presentación de Elaín Morales en el Pediátrico de Trinidad.

¿Es difícil lidiar con los padres ante un caso complejo?

Muy difícil. El pediatra se convierte en el médico de los niños y el psicólogo de los padres. Primero hay que obtener un diagnóstico certero, sobre todo en los más pequeños, que no pueden referir sus síntomas. Eso se logra con un buen examen médico, el conocimiento y la experiencia.

La gravedad de este tipo de pacientes produce angustia y preocupación en los familiares, lloran y reaccionan de muchas maneras. En esos momentos debemos tomar decisiones rápidas y certeras, no puede haber margen al error. Cuando no se ha podido hacer más, nos duele profundamente. Es una derrota como médicos, pero tenemos que sobreponernos y luchar por la vida.

Cada caso es un reto, porque todas las enfermedades tienen un comportamiento diferente, por eso hacemos equipo y revisamos la literatura científica.

Imprescindible entonces la superación constante…

Las ciencias médicas van evolucionando, no podemos quedarnos atrás. Todos los días salen a la luz nuevas investigaciones sobre enfermedades y sus tratamientos. Como profesionales de la salud debemos estar actualizados.

Y lo otro es la actividad docente, que nos mantiene muy activos en nuestra condición de formadores de las nuevas generaciones de médicos. Eso obliga a estudiar, a prepararnos cada día desde el punto de vista personal.

¿Horarios?

No existen para un médico, cuando suena el teléfono en la madrugada estoy consciente de que hay una vida en riesgo. Además, soy el presidente de la Comisión del Niño Crítico por más de 12 años, y vamos a estar siempre, hasta que podamos.

Después del infarto le recomendaron menos preocupaciones…

No he pensado nunca en abandonar la jefatura del servicio; alguien tiene que hacerlo. Los médicos son mis compañeros, mis amigos. Es un resultado de todos, no me considero mejor.

¿La Pediatría?

Mi vida. La razón para ser siempre optimista a pesar de las dificultades. La recuperación de un niño es la recompensa mayor de este servicio. Después de 22 años siento los mismos deseos de trabajar, de atender a los pacientes en consulta, aunque mira la hora que es (mediodía) y todavía estoy aquí.

Ya me siento trinitario. Llegué muy joven y me enamoré de la ciudad y de las personas. Si tuviera la posibilidad tomaría las mismas decisiones; volvería a ser médico y volvería a ser pediatra.  

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

7 comentarios

  1. Respetado Dr, después De Dios es en ti en quien confio
    Eres mi confianza no porque yo lo elegí sino que te lo ganastes con tu inteligencia, buen ojo clínico y especial forma de tratar a todo el que te necesita … Que somos muchos!!!!
    Felicidades,salud y muchos éxitos mi Galeno preferido

  2. Kirenia Ortega Roja

    No podríamos vivir sin él en nuestra Trinidad la Bella, siempre tiene una sonrisa para nuestros niños, una atención con todo tipo de personas digna de imitar, su conocimiento y amor por su profesión hace que sepamos podemos dejar nuestros niños en sus manos y que hará hasta lo imposible porque todo este bien. Muchas gracias Maniel por estar siempre ahí para todos.

    • Miroslava Casañad

      Así era Ñiquito Juez…fue mi pedistra y luego atendió varias veces a mi hijo mayor q es medico tambien . Hasta en su cada tenía una consulta..nunca lo olvidaré era digno de admirar … hoy lo recuerdo al ver a un sucesor de ese trinitario magnífico medico.

  3. Lo conoci en Tres palmas como médico de la familia y puedo decir que desde que comenzó ha sido un médico ejemplar reconocido ante todos los habitantes del consejo popular la Felicidad y Topes de Collantes.

  4. Excelente médico,pediatra,profesor,bendiciones

  5. Excelente profesional,un «GRAN PEDIATRA»

  6. Bendiciones para ti Maniel. Dios te llene de gozo y d buena salud para que sigas dando vida a todos los niños en general. Lactantes, Neonatal, jóvenes en fin.

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