Sacar la zafra a flote en Sancti Spíritus

Sancti Spíritus está delante del mayor desafío en la historia del sector azucarero: revivir una agroindustria en plena depresión productiva y necesitada de pasar a una diversificación que la reanime

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Sancti Spíritus tiene que sembrar mucha caña, pero también encontrar las vías para que esa inversión perdure. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Tras concluir en mayo la peor zafra que se recuerde, Sancti Spíritus está delante del mayor desafío en la historia del sector: revivir una agroindustria que ha tocado fondo en el plano productivo, carente de caña, recursos y brazos, necesitada de abolir el voluntarismo y pasar a una gestión diversificada que la saque a flote y sustente la rentabilidad, el desarrollo y el bienestar social.

Enhorabuena, vimos en estos días el acto de comunicación pública más transparente que se haya realizado sobre la rama en los últimos tiempos, cuando la propia presidencia del país desnudó la dura realidad de una zafra que con 480 000 toneladas de azúcar registró la producción nacional más baja en un siglo.

Tras repasar los impactos de las políticas coercitivas contra Cuba, del período especial y la escasez de insumos que desencadenaron en una involución tecnológica y de materia prima, el propio Presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que “Por voluntarismo tratábamos de mantener los mismos niveles de producción de azúcar, de hacer una zafra que desde que la planificamos sabemos que es imposible cumplir. Hemos llegado a un círculo vicioso. Queremos hacer más; queremos crecer, esa es la voluntad, pero cada vez tenemos menos caña y cada vez los centrales están más deteriorados”.

En esa autopsia, a Sancti Spíritus le toca su parte; no solo porque la provincia produjo 35 267 toneladas de azúcar, el 78 por ciento del plan o, incluso, porque su cuarto bate, el central Uruguay, apenas aportó 23 716 toneladas y decreció con respecto a la cosecha precedente en casi 20 900 toneladas.

Es que la provincia hizo la zafra “con la rodilla en tierra”, como calificó su principal directivo en el territorio, y perdió el juego porque, más allá del tiempo perdido por la falta de recursos, las bajas molidas y las lluvias, los resortes que siempre halaron la cosecha esta vez bajaron a tal punto que dejaron mal parados los elogios que recibía el territorio hasta no hace mucho cuando se aseguraba que los espirituanos son buenos zafreros.

Los distintivos indicadores del comportamiento fabril que tantas veces decidieron y hasta hicieron menos grave la falta de materia prima ahora se deterioraron tanto que los propios directivos reconocen que “se molió caña para cumplir el plan, pero la eficiencia malogró la zafra en la provincia“. O sea, se cortó la caña planificada y no se produjo el azúcar; conocedores de la rama aseguran que lo que más atenta contra la eficiencia es no moler.

Entonces, no es difícil imaginar lo que sucede cuando en un central como el Uruguay se aprovechó la capacidad de molida al 32 por ciento, entre otras causas principales, por el insuficiente abasto de caña debido al no completamiento del balance de recursos para el corte y el tiro.

La mirada a la zafra espirituana devela otro resultado negativo: la calidad del azúcar crudo en el Uruguay se distanció de los parámetros y fue declarada No Conforme, según las especificaciones de la Norma Cubana NC 85 del 2018.

En el recuento de una campaña que empezó en diciembre por el central Melanio Hernández bajo un esquema de escalonamiento de la cosecha en los dos centrales —estrategia que apenas rindió los frutos esperados—, y terminó a finales de mayo por el Uruguay apagada por las lluvias, son más los tropiezos agroindustriales, pero de cara al nuevo horizonte que se dibuja en el sector los análisis deben ir hacia los elementos que decidan en la transformación.

Si bien el Melanio Hernández pudo inscribirse en el estrecho listado de los centrales cumplidores del plan de azúcar, aunque necesitó 40 días por encima del calendario planificado para fabricar poco más de 11 000 toneladas, la debilidad que más tiene a Sancti Spíritus de rodillas es la pobre disponibilidad de caña; tanto que ninguna de las dos empresas cumplió el estimado de materia prima a moler y el rendimiento agrícola fue inferior a la cosecha precedente; por ejemplo, en el Uruguay bajó a 24 toneladas por hectárea.

La debacle en que han caído las plantaciones vinculadas al central de Jatibonico tiene otra lectura: de las 22 unidades productoras solo seis sostuvieron la caña inscripta en el balance a moler. Si se mira a la individualidad es asombroso: lugares como Melones y La Vega computan rendimientos en los umbrales de las 9 y 10 toneladas por hectárea, respectivamente. Casi igual a decir: hay tierra sin caña.

El colmo de la involución cañera en Sancti Spíritus —amén de la montaña de causas que pueden existir— puede verse en La Vega, una unidad con el 20 por ciento del área bajo sistemas de riego que empezaron a instalarse hace 10 años, soporte hoy utilizado apenas en un 40 por ciento. Sin embargo, en Cabrera, unidad emplazada en la zona de Majagua, Ciego de Ávila, con todo el cultivo en secano, se computó un rendimiento de 40 toneladas por hectárea.

Si hace rato se está hablando que el escenario cambió; si hay unidades y colectivos que pueden hacer cosas diferentes, ¿por qué otros no? Si un tractor de alto despeje  —hay varios— sustituye en las labores a 100 hombres, ¿por qué no pagarle más a ese operador. ¿Qué estabilidad laboral puede haber con un salario de 2 100 pesos para atender la caña, un trabajo que es durísimo? Resulta que en unidades de Jatibonico hay colectivos laborales vinculados al área cañera y las utilidades al término de la cosecha pasaron de 40 000 o 50 000 pesos…

Hoy se admite fluctuación laboral, migración de obreros y déficit de trabajadores en puestos claves de los dos centrales. La estabilidad de la fuerza, hasta hace poco, era otra de las grandes fortalezas de la industria azucarera espirituana.

Sancti Spíritus tiene que deslindarse de esa vieja moda de terminar la contienda con la caña vinculada de otros territorios y si se llegara a moler que sea por intereses del país. Claro que hay que recuperar el cultivo y sembrar mucha caña, pero también encontrar las vías para que esa inversión perdure.

Pensemos que mañana puede estar el cañaveral y quedar resuelta la involución tecnológica del Uruguay; pero, ¿quién asegura que estará también la fuerza laboral? Se trata de abrirse a un modelo de gestión que privilegie la diversificación, en virtud de que, como se suscribió en la evaluación a nivel de país, “la producción exclusiva de azúcar no puede continuar siendo —ni lo será— el centro de todos los cálculos, estrategias, esfuerzos e incluso la fuente de los principales ingresos”.

José Luis Camellón

Texto de José Luis Camellón
Reportero de Escambray por más de 15 años. Especializado en temas económicos.

11 comentarios

  1. Los Spirituanos sabran demostrar con hechos y no con palabras que #SiSePuede y van a salir adelante.

  2. Carlos Garriga

    Creo que se saca a flote primero el Titanic,que la Zafra no tan solo en esta provincia,sino en Cuba

  3. A trabajar se ha dicho para mejorar la hisrotia de nuestro sector mas comptomrtidos que nunca cin la tarea rl rescate del sector

  4. Los espirituanos sabrán cumplir las metas de siembra y lograran los planes de producción.

  5. Clara Danger Cleger

    ZETIMY
    Sancti Spíritus, no podemos darle paso al desanimo hay que enfrentar las dificultades y buscar soluciones con nuevos estilos de trabajo y mas siembra y más trabajo y diversificar y buscar y buscar alternativas con mucho optimismo .
    #conesaresistenciacreativapodemossaliradelante
    #losazucarerosPODEMOSYDEBEMOS #ZetiUnaGranEmpresa #AzCubaesmasqueazúcar

  6. Los azucareros espirituamos ejemplo de trabajo y consagración ante las tareas. Seguros de que venceran las tareas por muy dificil que sean.

  7. Un sector consagrado, ejemplo de lucha, pero se hace necesario no seguir cometiendo errores.
    Adelante espirituanos que siempre se puede más.

  8. Estamos convencidos que en lo que dependa del esfuerzo de nuestro sector azucarero seguiremos adelante.

  9. Los azucareros espirituanos pueden vencer el mayor desafío en la historia del sector azucarero en la provincia: revivir su agroindustria y diversificarla.

  10. yesenia isaguirre

    23 000 toneladas el central Uruguay, eso es mas que apocaaliptico, es una debacle. Me atrevo a decir desde ahora mismo que la zaque viee sera igual, espero que no sea peor.
    Hace unos dias lei un articulo del periodico de Ciego de Avila donde se advertia que el plan de siembras para la proxima zafra tenia tales atrasos que ya era irrcuperable. No hay ni una razon logica para quensar que el anno que viene sera mejor. el hecho de que un funcionario, sea quien sea visite una provincia y suelte unas de esas frases archiconocidaS tales como. » la industria azucarera debe diversificarse» o «solo con un trabajo serio y responsable se lograra bra , bla bla», esas frses no sin=fnifican absolutamente nada. Ya hemos visto mucho de eso en los ultimos 60 annos. Perdone, si ud. es espcialista en temas ecoonmicos, sabra de eso muchisimo mas que yo.

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