Publirreportaje

La Petrona: paraíso natural a la orilla del río Tuinucú

Aquí se combinan ofertas de calidad con el rescate de las tradiciones campesinas y las prácticas agroecológicas, para convertirlo en un sitio exclusivo de Sancti Spíritus

La Petrona: paraíso natural a la orilla del río Tuinucú
La Petrona: paraíso natural a la orilla del río Tuinucú

A escasos metros del río Tuinucú, muy cerca del puente situado en la zona de La Trinchera, emergió entre barrancos y suelos rocosos el sitio que hoy semeja un edén natural. Se trata de la finca La Petronila, conocida así por muchos años, en honor a una campesina que en épocas pasadas fue su dueña.

Pero hace casi una década esta área, que era prácticamente improductiva y con dificultades para retener el arrastre de la tierra en etapas de lluvia, fue transformándose con la creación de barreras, la ubicación de ladrillos, tejas de barro o rellenos en las partes más dañadas, hasta lograr una mayor resistencia del suelo y una mejoría total del entorno.

Así lo narra Edel Matienzo Castañeda, su principal promotor, cuando explica que el uso de diferentes técnicas agroecológicas, combinadas con la aplicación de la ciencia y la técnica, surtieron un efecto positivo, al punto de que la dirección de la cooperativa Jesús Menéndez, de Cabaiguán, a la cual pertenece, sugirió la inclusión en algunos proyectos, como el Agroecológico Campesino, que busca la creación de huertos para el autoabastecimiento familiar, o el de Biomas Cuba, que se destina a la obtención de energía limpia para la cocción de los alimentos y la iluminación de locales a partir del biogás.

Así surgió, igualmente, el vínculo con el Proyecto Integral de Agricultura Local que, según Matienzo, les abrió las puertas con las universidades y les permitió realizar en estos parajes eventos de Juventud y Género, con asistentes de todas las provincias cubanas que desarrollan trabajos relacionados con el cuidado y conservación del medio ambiente.

LA PETRONILA CONVERTIDA EN PETRONA

“La finca siempre se llamó La Petronila —aclara Matienzo—, pero en honor a la antigua dueña decidimos retomar su nombre, es decir, Petrona, para dar a conocer este sitio, luego de la creación de un emprendimiento familiar que combina el rescate de las más autóctonas tradiciones campesinas con prácticas agroecológicas en función de la protección del entorno. Es por eso que nos dedicamos a cultivar plantas como güira cimarrona, marañón, caimito, toronja, níspero y otras que antiguamente habitaron nuestros campos.

“Fue en 2019, cuando contábamos con un ecosistema acogedor y muy diversificado en cuanto a tipos de plantas de frutales y ornamentales, atendiendo además a la experiencia alcanzada en el desarrollo de eventos que acompañábamos con el servicio gastronómico, que decidimos abrir las puertas de La Petrona como un restaurante de comida criolla, el cual básicamente funciona en horarios de almuerzo y no todos los días de la semana, sino a partir del miércoles o jueves hasta el domingo, porque el resto de la semana lo destinamos al trabajo integrado de la tierra, al cuidado de las plantaciones y los animales”, aclara Edel.

Quienes tengan la posibilidad de visitar La Petrona podrán respirar un aire limpio que infunde paz, pues entre sus árboles pululan orquídeas y flores de varias especies y existen áreas diseñadas para el esparcimiento familiar, el encuentro entre amigos o el disfrute en pareja.

Pero están también otros atractivos como los ranchones de madera y guano, el rancho de vara en tierra, el trapiche, las ruedas de carretas, los arados, frontiles y otros instrumentos de labor que usaron los habitantes del campo en épocas remotas.

El ambiente se complementa con aves de corral, como los vistosos pavorreales que con paciencia y dedicación se domesticaron y hoy comen de la mano del visitante; patos, ocas, guanajos, varios tipos de gallinas, palomas, un faisán plateado, pericos australianos, cotorras y una amplia muestra de conejos silvestres que forman parte de nuestra fauna.

UN CREADOR DEL ENTORNO

Desandar las áreas de La Petrona es como ir a un viaje en retrospectiva donde a cada paso encuentras una fruta exótica o un implemento de labor que para muchos resulta desconocido. Según Matienzo, el entorno se ajusta a lo que él quiso lograr y a la vez fue decorando los espacios con cultivos adecuados. “Eso se aprende con trabajo, aunque el vínculo con la ciencia es imprescindible, hemos creado espacios sobre pendientes y eso nos da más vista a la hora de pensar en el tipo de cultivo que colocamos.

“Los proyectos en los que participamos son positivos para La Petrona. A través de ellos recibimos sistemas de riego que benefician a toda la parcela, algo determinante para mantener la salud de las plantaciones en cualquier época del año. Aquí hay un pequeño espacio de tierra, pero bien aprovechado, porque de ahí salen el plátano, el aguacate, el mango y otros frutales que se utilizan en la elaboración de las ofertas gastronómicas del restaurante ecológico y en la nutrición de los animales”, señala.

¿Cómo llega el bambú a La Petrona?

Fueron tres posturas que compré en Santa Clara, a sabiendas de que era muy difícil lograrlas, una se prendió y le hemos dando tratamiento agroecológico, cuando la gente lo mira piensa que el bambú lleva mucho tiempo sembrado, pero en realidad solo tiene ocho años y, aunque soy graduado de Química, carrera que estudié en el extranjero y no tiene nada que ver con la agricultura, de cierta forma siempre trato de aplicar los conocimientos a la labor que realizo en el campo, porque siempre me he sentido campesino.

UNA PASARELA QUE CONDUCE AL RÍO

Con madera extraída del propio medio se edificó la pasarela que conduce a los visitantes hasta el río Tuinucú. Allí, Matienzo diseñó y construyó una especie de parrillada, con espacio suficiente para desarrollar eventos, fiestas de cumpleaños o encuentros con colectivos laborales que pueden optar por los servicios gastronómicos, recreativos e instructivos. Nada de cemento, ni de arcillas o mezclas; solo ladrillos de barro forman el piso del sendero que a la vez que se compacta y evita el arrastre de la tierra y la erosión del suelo, hasta convertirlo en un área útil y productiva.

Hay zunzunes en abundancia, muestra de la existencia de la naturaleza sana que habita en este emblemático lugar, donde el marañón y la naranja agria señorean, al igual que el tamarindo, la cereza y el conocido anón japonés, además de la guanábana y la pomarrosa, como parte de ese rescate de la flora autóctona cubana.

Cual si fueran piezas de museo, en La Petrona se encuentran los pilones de madera para la trilla de arroz y café, los molinos de piedra para la preparación de la harina de maíz y muchos otros de los instrumentos de labor casi extinguidos en nuestros campos.

¿Quiénes visitan La Petrona?

Personas de muchas partes de Cuba y el extranjero; por ejemplo, de México, Holanda, Alemania, Brasil y otras naciones, que asistieron a los eventos desarrollados aquí, en los cuales presenciaron lo que se puede hacer para recuperar un suelo infértil. Pero también comparten sus experiencias asociadas al cultivo del plátano y otras plantas, mediante prácticas muy interesantes.

UNA IDEA FAMILIAR, EMPRENDEDORA Y FRUCTÍFERA

“Se trata de un negocio en el que participamos, además de mi esposa y yo, mi mamá y mis dos hermanos, junto a tres trabajadores que ayudan en la limpieza de las áreas y la atención a los animales y las plantas. Por eso es que no se labora todos los días de la semana, para dedicarnos a la organización del trabajo; entre mi hermano y yo hacemos las chapeas, sembramos, construimos y arreglamos los espacios”, comenta Matienzo.

Mindrey Rojas Rojas, otra de las emprendedoras de La Petrona, refiere: “La creación de este lugar ha significado mucho para mí, pues junto a mi esposo logramos avances que ni siquiera soñamos. Aquí soy como una administradora, pero atiendo la cantina y apoyo en todos los lugares que se necesite, lo mismo estoy en medio del salón sirviendo o recogiendo un pedido que voy hasta la cocina y hasta participo en la elaboración”.

La demanda alcanzada en poco tiempo es sinónimo de buen servicio y calidad. Una de las distinciones del sitio, además del ambiente acogedor y la amplia colección de objetos utilitarios, es, precisamente, la calidad y exquisitez de la comida tradicional cubana, con sabores y aromas que la hacen exclusiva.

¿Quién se encarga de velar por esas elaboraciones?

“A mí me toca probarlo todo —refiere Mindrey—, desde el fricasé de carnero, el cerdo asado en cazuela o a la criolla, hasta el congrí, los tostones y otros platos que tienen la fórmula exclusiva de La Petrona. Solo hay que cumplir, al pie de la letra, con los ingredientes que lleva cada receta, además de que las elaboraciones se hacen todas al carbón y con manteca de cerdo para lograr ese sabor característico de la comida criolla”.

¿Hay quienes aseguran que ustedes son los reyes del mojo?

“Así nos dicen algunos visitantes, por eso casi siempre regresan y traen a sus familiares para que se deleiten con una verdadera comida autóctona y, aunque los cocineros tienen sus propios conocimientos, los guiamos para mantener el sabor que nos distingue. No podemos decaer en la calidad y el prestigio alcanzado durante estos años, porque los clientes ya conocen cómo es nuestra cocina, algunos incluso entran al área de elaboración para ver cómo hacemos las masas fritas o el cerdo asado”. Ciertamente, pudieran existir otros sitios parecidos en la isla, pero La Petrona ha creado su propio sello al desandar los caminos de la cocina tradicional y lanzarse al rescate de las tradiciones campesinas y las prácticas agroecológicas, empeños que se premian con la aceptación alcanzada en tan poco tiempo.

A escasos metros del río Tuinucú, muy cerca del puente situado en la zona de La Trinchera, emergió entre barrancos y suelos rocosos el sitio que hoy semeja un edén natural.

Aquí estamos

Xiomara Alsina

Texto de Xiomara Alsina
Reportera de Escambray por más de dos décadas. Especializada en temas socioeconómicos.

2 comentarios

  1. Excelente lugar, bello, un paraíso en verdad. La comida esquista, y que decir de la atención, la mejor. Muchas felicidades para ellos.

  2. Magalys Chaviano

    Excelente, una siente que está allí, y las letras y la multimedia, invitan, bien escrito, gracias a la autora, y a Escambray por compartir, y por ser pioneros, de la escuela del gran Borrego, recordado siempre

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *