Segundo de nadie

El multifacético intelectual espirituano, Segundo Marín García, nombrado Historiador Oficial de la ciudad en 1952, echó pie en tierra en defensa del patrimonio local

Este defensor del patrimonio espirituano nació el 18 de febrero de 1897.

Extendió la vista cuanto pudo y divisó unos arbustos de algodón y el río Tuinucú, que serpenteaba la planicie, deseoso de encontrarse con el Zaza. Desde la suave loma, imaginó los caneyes de la aldea india y la iglesia de guano, donde el Padre Bartolomé de las Casas, con las gotas de sudor cayéndole sobre la cruz, a media sotana, ofició el 4 de junio de 1514 aquella misa, reconocida después como el Sermón del Arrepentimiento.

Nadie sabe cuántas veces Segundo Marín García, Historiador Oficial de Sancti Spíritus a partir de 1952, luego del fallecimiento de Manuel Martínez-Moles, cogió el Camino Real a Puerto Príncipe, rumbo a la hacienda de Pueblo Viejo, para descubrir indicios concretos del lugar del primer asentamiento de la cuarta villa cubana, como parte del proceso fundacional de esta.

Quizás esa persistencia la adquirió de su padre Agustín, quien, de albañil, oficio aprendido en la construcción del acueducto local, llegó a ser concejal del Ayuntamiento Municipal, sin que olvidemos su membresía destacada como integrante de la sociedad para pardos La Armonía, de la cual fue presidente; la condición de líder obrero del Gremio de Albañiles y el activismo en la creación del Círculo Republicano Judas Martínez-Moles, según consta en los fondos del Archivo Histórico Provincial Mayor General Serafín Sánchez Valdivia.

Como pocos, la ya fallecida historiadora Esperanza Muro García recorrió el itinerario creativo del escritor, periodista, promotor cultural e historiador Segundo Marín, cuya obra integral deviene aporte relevante a la cultura de esta región; opinión que la estudiosa hizo notar en la sección “Perfil cultural espirituano”, a mediados de la primera década de la actual centuria, en las páginas de Vitrales.

PUBLICACIONES ORIGINALES

A Marín García le obsesionaba adentrarse en las galimatías del nacimiento de la villa, al punto de que a él y a Martínez-Moles se les atribuye el mérito de haber definido la fecha en que el fraile dominico dictó el acto litúrgico; motivo recurrente de sus indagaciones, llevadas a blanco y negro a artículos como “El Padre de las Casas en Sancti Spíritus o el Sermón Pascual de 1514”, “Pueblo Viejo: teatro histórico del siglo XVI” y “El sepulcro de Fernández de Córdoba o el Descubridor de México en Sancti Spíritus”.

Estas pesquisas las presentó en el V Congreso Nacional de Historia, celebrado en la capital cubana en 1946, al cual asistió por invitación del entonces Historiador de la Ciudad de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, también presidente de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales.

En la sexta edición del cónclave, que sesionó al año siguiente en Trinidad, expuso su investigación relacionada con las conspiraciones contra el colonialismo español en Sancti Spíritus hasta 1868; texto incluido, como los primeros citados y otros, en el proyecto editorial Publicaciones Pérez Luna.

En más de una oportunidad, María Antonieta Jiménez Margolles (Ñeñeca), Historiadora Oficial de la villa del Yayabo, ha hojeado las páginas de los seis cuadernos pertenecientes a esta iniciativa de Segundo Marín, que tuvo vida desde 1947 hasta 1957.

Para Jiménez Margolles, Publicaciones Pérez Luna devino una de las principales contribuciones de su colega a la historiografía y a la cultura de Sancti Spíritus, por el alcance del proyecto, constatado en la variedad de tópicos abordados en los folletos, algunos de estos salidos a la luz en la imprenta Iris, de Zaza del Medio.

Enemigo de las especulaciones, en el primero de estos cuadernos zanjó la polémica del lugar de nacimiento (Sancti Spíritus o Trinidad) del iniciador de la era moderna de la anestesia en Cuba, profesor y patriota, Vicente Antonio de Castro (1809-1869), fundador en La Habana de la logia masónica Gran Oriente de Cuba y las Antillas.

En los legajos de la Iglesia Parroquial Mayor de la cuarta villa, descubrió la evidencia el acucioso investigador, quien dedicó tiempo, asimismo, a hurgar en las expresiones independentistas en estos predios en la antesala de la Guerra Grande, así como en el paso por aquí en 1894 del violinista mexicano Juventino Rosas, autor del célebre vals Sobre las olas.

DE LA MÚSICA AL PERIODISMO

Su pasión por la música y el violín, en particular, se acrecentó desde que su padre Agustín le regaló uno de esos instrumentos, interpretado por él con destreza en más de una locación de la urbe, al decir de Esperanza Muro en su artículo “Segundo Marín García: centenario”, donde sintetiza las inclinaciones artísticas, literarias y periodísticas de quien fuera nombrado el 24 de marzo de 1945 Historiador Oficial Adjunto de la ciudad y secretario de la Comisión de Monumentos, Edificios y Lugares Históricos y Artísticos de Sancti Spíritus.

Previo a esta designación, en noviembre de 1941 asumió la redacción y edición del catálogo de la exposición Motivos coloniales de la ciudad de Sancti Spíritus, del pintor Esteban Domenech; folleto que incluyó una carta abierta del pintor que para esa fecha ya aparecía en la Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana, ante la desavenencia del gobierno de turno con el premiado artista, apuntó el doctor en Ciencias del Arte Luis Rey Yero.

A Marín, miembro del Círculo de Bellas Artes fundado en 1941, lo sedujo la pintura y, además, la literatura, y de ahí su asidua presencia en tertulias citadinas, acompañadas por música, poco después de su debut laboral en 1909 como escribiente del Ayuntamiento, donde llegó a ocupar el oficio de secretario particular del alcalde.

Justamente, a la máxima autoridad municipal —recuerda la presidencia de la filial espirituana de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (Ascubi)— envió una carta el 7 de mayo de 1933, confirmatoria de sus preocupaciones sociales: “Que pude apreciar de cerca y repetidamente el estado de completo abandono en que se halló siempre la biblioteca pública, estado de abandono que siguió creciendo y en el que ha sido entregado este útil establecimiento de cultura”.

Atento a estas inquietudes y a sus pasos creativos iniciales, estuvo el poeta, flautista y saxofonista Rogelio Marín Mir, padre de la distinguida y polifacética artista Thelvia Marín y director de la revista Soñada, que acogió la primera publicación del joven a finales de la segunda década del pasado siglo.

A partir de esa fecha, textos de su autoría aparecieron en casi una treintena de publicaciones locales, entre estas la revista Hero (1922-1944) y el periódico El Fénix (1925-1960), donde tuvo a cargo las secciones “Pretérito Heroico” y “Masonería Espirituana”. Proyectos editoriales habaneros como El Fígaro y El Triunfo, así como de Cienfuegos, Santa Clara e, incluso, de México, contaron con sus tributaciones.

Su vocación hacia este ejercicio se vio coronada con la elección como presidente de la Delegación de la Prensa de Cuba en la localidad, con la asistencia al primer congreso nacional de este gremio en 1941 y la certificación concedida por la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling en 1946.

RETORNO A PUEBLO VIEJO

Integrante, primero, de la Juventud Conservadora y a seguidas del Partido Conservador Nacional, del que se distanció en 1932, presidió la Junta de Educación desde 1937 hasta 1944, en cuyas funciones fomentó los valores patrióticos y el reconocimiento social de los maestros, expone una investigación referida a los aportes a la historia educativa de las publicaciones periódicas de la provincia, realizada en la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez.

Mucho contribuyó en defensa del patrimonio material e intangible de la ciudad desde su desempeño, a partir de 1944, como concejal del Ayuntamiento, en representación del Partido Democrático, perteneciente a la Coalición Socialista Democrática; puesto desde el cual —como destacó Esperanza Muro— promovió la conmemoración del centenario del natalicio de Serafín Sánchez en 1946 y la sustitución del nombre de varias calles de la urbe ese año.

Tal apasionamiento por su comarca y su gente se lo inculcó Manuel Martínez-Moles —capitán del Ejército Libertador, figura política, de la historia y las letras espirituanas—, de quien fue secretario particular de 1921 a 1931.

Porque Segundo Marín, fallecido el 28 de mayo de 1987, prefería la evidencia a la conjetura, no pocas veces debió tomar el Camino Real a Puerto Príncipe, para llegarse a Pueblo Viejo, y desde la colina más alta —le llamaban Loma de la Iglesia—, extender la mirada e imaginar los indios cabizbajos y semidesnudos frente a los arcabuces españoles y los ladridos de los perros, traídos a estas tierras por los conquistadores.

Enrique Ojito

Texto de Enrique Ojito
Premio Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida (2020). Máster en Ciencias de la Comunicación. Ganador de los más importantes concursos periodísticos del país.

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