Contestaciones sobre el 510 cumpleaños de Sancti Spíritus

Si hay un pueblo que puede decidir grandes batallas, que puede emular a sus héroes emblemáticos, que puede arrancar a quien le daña, que tiene la vergüenza soberana para catapultar anhelos y deseos y que puede liderar la verdad y la justicia, ese es el pueblo de Sancti Spíritus

En medio de posiciones controvertidas sobre la Historia de Cuba y particularmente del surgimiento de las villas, el encuentro de dos culturas con muy diferente nivel de desarrollo y las interpretaciones que se hacen de cada lado del atlántico sobre estos hechos, nos parece oportuno disertar sobre algunos puntos que se han vuelto historiográficamente complejos y polémicos.

En este sentido sobre el 510 aniversario de la villa espirituana, reflexionamos, sucintamente, sobre si es la cuarta villa, los festejos que son legítimos y la dicotomía entre españolidad y la historia vivida desde estos lares.

NO ES CAPRICHO, ES LA CUARTA.

Sancti Spíritus cumple 510 años y todavía tiene el espíritu de quienes la hicieron nacer en Pueblo Viejo en 1514, convirtiéndola en la cuarta villa de Cuba, después de Baracoa, Bayamo y Trinidad, lo que está amplia, contundente y científicamente demostrado por la historiografía seria de este país, aunque, por el accionar imprudente de quienes han apostado más a intereses de aldeanos vanidosos que a métodos de análisis histórico, hoy se le quiere cambiar esa condición.

La torre de la Parroquial marca el punto central del círculo de media legua que establece el límite de los ejidos de la villa. (Fotos: Archivos de Escambray)

La historia nunca debería ser producto de interpretaciones caprichosas y permitirlo crearía un precedente catastrófico para esta ciencia y en este caso, aparte de este elemento, cierto es que no importaría si fuera la villa espirituana la quinta o la décima fundada; porque igual se festejarían todos estos años extraordinarios donde ha habido cambios trascendentes en esta tierra, que guarda la esencia de pueblo bueno, digno, luchador, humilde, alegre, victorioso; mezcla de colores, culturas e identidades de muchos lugares que produjo gente leal a sus orígenes pero sin fanatismo, comprometido con su pasado pero igual ofrecido a su futuro, que vive sin el áurea de una gran ciudad y probablemente desde la inocencia de sus comarcas pueblerinas, sin que por ello deje de tener apetitos modernistas o permita que le arrastren por sus temperamentos nobilísimos.

Hay que defender esta cuarta villa, en primer lugar porque de otro modo habría que revisar todo cada vez que a alguien le plazca hacerlo con el solo propósito de amoldar las cosas a sus intereses —y eso no es historia— y mucho menos como parte de la historia del colonialismo sangriento, sino de un territorio inicialmente gigantesco, que fue reduciéndose físicamente a una ciudad que tuvo título tardío por antojos de majestades ya ajenas a la raíz espirituana, en tanto se desgajaba para que otros poblados nacieran desde sus identidades; por lo que los espirituanos celebrarán la hidalguía no de una inauguración, sino de un proceso histórico que les permitió desde aquel día de Pentecostés, construir una villa maravillosa y un pueblo augusto. 

¿QUÉ DEBE FESTEJARSE AHORA EN SANCTI SPÍRITUS?

Sancti Spíritus cumple 510 años, y a pesar de los agoreros, pesimistas, extremistas, inquisidores, puntillosos y cualquiera que crea que no se debe festejar la obra que surgió con la conquista; quienes hayan nacido o asentado aquí y asumido la viva esencia de esta tierra fecunda, estarán de fiesta, con el mismo sentimiento, hondura y memoria.

Nunca se celebrará la invasión y colonización impuesta por un imperio a un pueblo en ciernes, inocente y débil, sino la creación de otro pueblo que, desde la sangre y el dolor, unió etnias, culturas, religiones, etc., para alcanzar una identidad nueva que hoy se reconoce a sí misma donde sea que esté.

Jamás se encomiará el sufrimiento del indio casi aniquilado por la codicia mayor, ni el látigo dado al negro bestialmente separado de sus orígenes, ni de nadie que obligado haya tenido que rendirle pleitesía al sometimiento; sino al pueblo criollo que supo hacerse a sí mismo, creando sus símbolos, creencias, costumbres, filosofías, etc. y que posteriormente se convirtió en el pueblo que supo liberarse de las cadenas.

No se festejará la subyugación a un imperio, menos al que no supo, ni cuando fue república, permitir a su hija preciada andar por sí misma, en libertad, sin permisos humillantes, sin tutelas agobiantes; sino la construcción de una ciudad salida de Pueblo Viejo por la margen del Yayabo para asirse a él de tal manera que ya no la pudieran identificar de otra manera, hilvanando una historia de ascenso complejo y el aprendizaje oportuno.

¿QUÉ MÁS QUIERE SANCTI SPÍRITUS FESTEJAR?

Cuando los nacimientos ocurren, no se tiene ni la menor idea de lo que va a acontecer en el futuro, menos en lo referido a la historia de los pueblos, que en su desarrollo pueden transitar caminos insospechados u otros trillados y el resultado final de tales procesos puede caracterizarse por el fracaso, que es cuando los convierten en anodinos; o victoriosos, que es cuando sustentan historia viva y siguen andando bien a pesar de cualquier imponderable.

Quiere festejar esta villa 510 años de su gestación, que no han sido pocos ni tampoco sencillos, sino tantos períodos como para aprender a andar de la mano del conquistador, y después soltarlo para hacerse a sí misma e intentar la independencia económica, política y cultural, que es la más difícil de todas; en un camino que ha estado, y lo sigue estando, preñada de todos los peligros, obstáculos y sacrificios; e igual de leyendas, alegrías, ejemplos y regocijos extraordinarios.

Quiere festejar Sancti Spíritus no solo haber llegado hasta aquí, ahora en una situación complejísima que no le permite sus mejores galas; sino sobre todo iniciar otra etapa que se sustente primero en la sempiterna erudición natural y socio-moral, como la integridad, la humildad, la entereza, la valentía y las convicciones del pueblo espirituano y también en sus nuevos anhelos, aspiraciones e intereses; que tienen que ver con reconstruir su patria chica para hacerla todavía mejor a lo que fue, levantarla para que no se acostumbre a andar en la fealdad de la cotidianidad, sea física o moral; menos desde sus dificultades enormes o sueños rotos.

Quiere festejar la encantadora villa espirituana para ser pronto la más limpia de todas, la más acogedora, alegre, vistosa, próspera y culta; y para que su impresionante y bellísima historia pueda contarse desde nuestros días presentes.

DE LA ESPAÑOLIDAD A LA VERDAD DE CUBA

La festinada españolidad defiende la conquista y colonización, admirando la heroicidad de sus guerreros en la obra de conquista y colonización y los arribistas aterciopelados que se esconden tras los esquemas baldíos, apostillan que nada hay que conmemorar; pero está la caprichosa y legítima historia de los pueblos, que se hace a pesar de unos y otros; importándole cómo ocurrió un proceso donde se entremezclaron pueblos, idiomas, costumbres, aspiraciones y sueños totalmente diferentes para desembocar en un grupo social distinguido, impuro, lleno de nuevos matices, haciéndose a sí mismo desde sus propias novedades; para alcanzar después la madurez, a sus 510 años, y crecer, aprendiendo de nuevo todos los días, incluso en magnitudes físicas distantes; porque quien es de Sancti Spíritus y le quiere bien, lleva en sus sentimientos y valores la patria chica que le vio nacer.

Todo ha cambiado desde entonces —incluso todo es diferente desde aquel apoteósico aniversario 500, cuando se celebró con pompa y jolgorio sin igual— y los años últimos marcan la vida de la gente espirituana de forma contundente; a pesar de lo cual las mujeres y hombres de este terruño, y sus niñas y niños, siguen afincados a su historia, a su memoria mejor, a su espíritu irredento, a sus valores de antaño, a sus proyecciones de futuro.

Si hay un pueblo que puede decidir grandes batallas, que puede emular a sus héroes emblemáticos, que puede arrancar a quien le daña, que tiene la vergüenza soberana para catapultar anhelos y deseos y que puede liderar la verdad y la justicia, ese es el pueblo de Sancti Spíritus.

El amor infinito a la tierra espirituana, a sus leyendas, a su pueblo, a héroes desconocidos como Juan Noroña, aquel que salvó a la villa espirituana porque avisó que venían los piratas a destruir lo que tanto había costado levantar, hoy son parte consustancial de una historia que hay que reverenciar por encima de aquellos o estos, cada cual en una esquina viendo su verdad apostillada distinta a la que vemos nosotros.

*El autor es profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez y primer vicepresidente de la Unión de Historiadores en la provincia de Sancti Spíritus.

Guillermo Luna Castro*

Texto de Guillermo Luna Castro*

2 comentarios

  1. NO ENTIENDO! SI LA VILLA SANTA MARIA DEL PUERTO DEL PRINCIPE SE FUNDÓ EL 2 DE FEBRERO D 1514 POR QUÉ LA VILLA DEL ESPÍRITU SANTO ES LA CUARTA? ES QUE HAN CAMBIADO LA CRONOLOGÍA DE LAS FECHAS?

  2. Mariano Álvarez Farfán

    El artículo hace justicia a la historia de Sancti Spiruutus y no solo se corresponde con la verdad histórica sino que con vocabulario exquisito y razonamientos incisivos y bien fundamentados toma posición en un tema que ha Sido maltratado por historiadores y funcionarios politicos y administrativos, sin que la academia haga valer lo que siempre y con sobradas razones se demostró. Es además un monumento que un hijo de la cuarta villa con pasión y valentía dedica a su amada y no siempre suficientemente ponderada ciudad. Alabo su redacción, me sumo a su criterio y lo apoyo totalmente.

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