Denuncian falsas acusaciones en el juicio a Los Cinco

La jueza Joan Lenard tiene ante si el reto de impartir verdaderamente justicia ante violaciones de Washington en el juicio.

La mala conducta del Gobierno estadounidense, que pagó a periodistas de diferentes medios en la Florida para hacer una tormenta perfecta de desinformación y falsas acusaciones durante el juicio a los Cinco cubanos detenidos el 12 de septiembre de 1998 bajo espurios cargos en Miami, es la injusticia que la jueza Joan Lenard -la misma que los juzgó en el 2001- está llamada a rectificar en una nueva revisión del caso pedida por la defensa.

Lo anterior fue explicado por Léster Rodríguez y Yuleidis Reyes, funcionarios del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Sancti Spíritus, durante un encuentro con miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).

Según Léster, esa “tormenta” de mentiras y calumnias ejerció presión adicional sobre el tribunal de marras y propició exageradas sentencias contra nuestros Cinco hermanos, cuya presencia en territorio estadounidense solo obedeció al derecho del pueblo cubano a prevenir acciones terroristas que añadieran más víctimas a las miles que esos grupos de extremistas cubano-americanos ya nos habían causado.

En el caso de Gerardo Hernández Nordelo, quien está sancionado a dos cadenas perpetuas más 15 años de privación de libertad, se ha retado al Departamento de Estado de los Estados Unidos a que haga públicos los materiales y fotos satelitales que recogen datos telemétricos del derribo de dos avionetas de la organización subversiva Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, porque existe la seguridad de que fueron abatidas y cayeron en aguas territoriales cubanas.

El hecho de que Gerardo fuera víctima de tan grave sentencia basado en acciones no probadas, dijo Rodríguez, explica la oposición de Washington a presentar las pruebas sobre el suceso que injustamente se le imputa, porque estas decretarían su inocencia y él fue condenado en un juicio político para castigar a Cuba, no por su presunta culpabilidad, ya que saben que es inocente.

En principio, hubo un error de la defensa en su planteamiento del caso, por cuanto Gerardo nunca tuvo que ver con el derribo de esas aeronaves, independientemente de si fueron abatidas en aguas cubanas —como en realidad ocurrió— o en el Polo Norte.

El vuelo de ese 24 de febrero, añadió Rodríguez, lo conocían en Washington, en la Florida y en Cuba, porque había sido anunciado públicamente por Hermanos al Rescate y formaba parte de una serie de actos provocativos que esa organización extremista venía ejecutando para subvertir el orden en la isla.

En esta cita intervino también Anselmo Montero Jiménez, presidente de la ACRC en el municipio de Sancti Spíritus, quien recordó que hoy coinciden varias efemérides importantes, como el aniversario 40 del golpe de Estado fascista contra el Presidente constitucional de Chile Salvador Allende, el duodécimo del derribo de las Torres Gemelas en Nueva York, y el cuarto de la desaparición física del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, quien presidía la ACRC en el momento de su muerte.

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