Trinidad: Una ciudad fortificada (+fotos)

En Trinidad se rehabilitan las 36 calles de piedra que existen en la sureña villa. Trinidad arriba al medio milenio con un movimiento constructivo que reporta beneficios sociales.

 

Que Trinidad sea uno de los sitios mejor preservados de América Latina le dice a la mayoría de los lugareños que se han asentado en un complejo emporio lleno de arcaicas imágenes “tan vulnerables bajo los efectos de mutaciones irreversibles”; sin embargo, un redentor cumpleaños de medio milenio puede hacer el milagro de la resurrección y complacer por estos días a trinitarios de todos los tiempos.

Mientras los historiadores todavía intentan precisar la fecha fundacional de la tercera de las villas cubanas, diferentes organismos, instituciones y el pueblo en general protagonizan desde  labores tan sencillas como resanar y pintar una fachada, hasta empresas tan complejas como cambiar el entorno de una ciudad colonial sin mancillar la herencia de 500 años.

Se trabaja en las carreteras de acceso a Trinidad. PLANTACIONES DE CHINAS PELONAS

A  Antonio le gustan las piedras lisas; a otros, las más redondas, y Alfredo, que ni siquiera vive en una calle empedrada, prefiere las de más brillo, esas que ni de noche lo pierden. Y es que entre sus más preciados tesoros, estos adoquines hacen único el paisaje urbano de Trinidad; piedras de cualquier tamaño que hoy se buscan en las laderas de los ríos; mas, según cuentan, llegaron como lastre de las embarcaciones del Nuevo Mundo y los esclavos sembraron en la ciudad para trazar un entramado que no se parece a ninguno, pero que el tiempo, los salideros y el prolongado uso han deteriorado.

Por eso, especialistas de la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios diseñaron un plan emergente dirigido a trabajar en las partes más afectadas, algo que a juicio de Misdiel Rojas Santos, inversionista de dicha entidad, ya es pan comido.

“Se trabajó en las 36 arterias de piedra que tiene la ciudad a partir del apoyo de diferentes empresas del territorio, a estas alturas ya se emprenden las últimas acciones para restaurar el empedrado y sus aceras. Solo restan cinco calles por reparar baches y reponer las piedras que faltan. De la calle Boca hasta Gutiérrez intervienen los propios trabajadores de la Oficina, aunque la gente apoya.

Diferentes empresas y organismos apoyan en las labores de resane y pintura de fachadas.“El resane de paredes está a cargo de estudiantes de la Escuela de Oficios”, apunta Misdiel, mientras recrea cómo en el barrio de Jesús María los brazos de Construcciones Lapinet llevan a todo tren la pintura del grueso de las viviendas, mientras que en la emblemática barriada de Las Tres Cruces sus moradores asumen la responsabilidad de llegar al cumpleaños con una imagen diferente.

Más de 3 500 acciones constructivas con valores que superan los 43 millones de pesos han tenido lugar en los últimos dos años y medio en Trinidad, aunque de acuerdo con el criterio de Moisés Rueda Zayas, vicepresidente del Gobierno allí, lo relevante está en los beneficios sociales que han experimentado los más de 75 600 pobladores de la villa.

“Además de las grandes inversiones que tiene Recursos Hidráulicos, hay que destacar las labores en redes de distribución y conductoras que se han hecho para mejorar el abasto de agua y la eliminación de salideros, así como la construcción de la colectora de residuales líquidos del reparto Armando Mestre, sin olvidar los viales de acceso e internos de Trinidad”, explica Moisés.

En lo social, el directivo puntualiza sobre la reparación de viviendas en el Centro Histórico, con lo que se han beneficiado calles emblemáticas como Santa Ana, Amargura, Gutiérrez y Real del Jigüe, donde se han reparado y pintado fachadas, labores de gran impacto en la población.

Contagiosa como los virus, es la fiebre constructiva de Trinidad, una ciudad que por estos días se mueve con más rapidez de la habitual, como aseguran muchos en el reparto Reforma Urbana, donde se “maquillan” 14 de los 20 edificios multifamiliares escogidos para la conservación.

Se trabaja en las carreteras de acceso a Trinidad.“Todos están iniciados, se debe concluir antes del domingo. Además de la pintura completa, se incluye cambio de carpintería en los apartamentos que tienen puertas y ventanas más deterioradas, y está prevista la electrificación de los pasos de escalera”, informa Edel Gallardo Alomá, subdirector general de la Vivienda, al tiempo que confronta cómo marchan las labores de pintura que realizan los trabajadores de la Unidad Básica de la Construcción, la Pesca y otros organismos por las principales arterias del Centro Histórico. “Habíamos concebido pintar más de 1 000 inmuebles y ya la cifra supera los 800, a los que se suman otros en las entradas a la villa. También se mejoran centros gastronómicos como las más importantes bodegas, la cafetería Punta Alegre y el mercado de productos liberados”, agregó Moisés.

NOCHES CON LUCES

Si hoy las noches trinitarias parecen de ensueño y revelan la magia y el espíritu de una ciudad devuelta al disfrute de la vida nocturna, se debe al proyecto de restauración del alumbrado en las principales arterias del Centro Histórico de la tercera villa cubana, realizado con la colaboración de la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios, la Empresa Eléctrica Municipal y un financiamiento francés por más de 14 000 euros. Cerca de un centenar de lámparas de factura artesanal empotradas en muros y paredes de sitios emblemáticos se reconcilian con una  arquitectura colonial con la intención de acoplar con un entorno que se traslada siglos atrás.

“De igual manera se colocaron  nuevas torres de alumbrado de la entrada a la ciudad desde Cienfuegos y se instalan las que van en la vía que conduce a Casilda”, puntualizó el vicepresidente de la Asamblea del Poder Popular en el sureño territorio.

Actualmente se instalan nuevas redes hidráulicas en el Reparto Plaza.Quienes van por primera vez, cubanos o foráneos, aseguran que hasta en el ajetreo de su gente y el movimiento inusual en calles parques y plazuelas, el antiguo emporio azucarero parece retornar en el tiempo; sin embargo, su gente apenas lo percibe y, en jornadas diurnas y nocturnas, se mantienen en sus trece para dar lucimiento al entorno urbano de una ciudad que se acerca a su fecha fundacional y no por azar ostenta el encumbrado título de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

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