Estudiantes jatiboniquenses también hacen zafra

“La combinada es la madre de nosotros, ella es la que hace todo el trabajo”, apunta Lisvany. Alumnos del Centro Mixto Raúl Galán del municipio espirituano de Jatibonico apoyan el corte mecanizado en la actual contienda.

Estudiantes jatiboniquenses también hacen zafra. La meta del Pelotón 29 del Centro Mixto Raúl Galán es millonaria y ya amontona 855 000 arrobas de caña. El estudiantado ha desmochado campos cañeros en la CPA José Antonio Echeverría y en las UBPC Argelio Calderón y Bernal que tributan al central Uruguay.

Alejandro Pérez García, al frente del pelotón estudiantil, comenta: “Me siento contento cuando al terminar la jornada cumplimos. Estoy orgulloso de echar pa’ lante la zafra en la provincia. Es un estímulo para nuestro politécnico que estemos a esa capacidad de corte. Hemos podido ver las diferentes plagas y enfermedades de la caña, conversamos con los productores y eso nos ayuda, nos prepara”.

A un ritmo promedio de 175 toneladas diarias, los educandos del único grupo de Mecanización Agrícola y de tercer año de Agronomía de ese instituto politécnico conjugan aporte productivo y aprendizaje.

PRÁCTICA CONTRA IMPERICIA

“Aquí vemos cómo se corta caña. Una cosa es que te lo digan en el aula y otra, practicarlo. Este pelotón va a definir mi futuro porque es donde he aprendido de verdad”, confiesa Alex Dallán Carbonel León, agrónomo en ciernes.

“Trabajamos duro, esta es la vida de nosotros, aunque no nos dan la mejor caña, sino la de terraplén que se ve bonita de la carretera, pero está mala en el medio”, lamentan los muchachos.

“Me gusta estar arriba de la máquina. Cuando chiquito iba al campo con mi papá y me pasaba horas mirándola desde abajo. He conocido sus mecanismos, cómo manejarla, enganchar remolques, enyugar los bueyes. Estoy aquí para aprender. Al que le gusta, vive pa’ esto”, declara Lisvany Cáceres Cabrera frente al timón.

“Se hace un escalafón y entra al pelotón el que tiene vocación, aunque solo tenemos 18 alumnos en Mecanización Agrícola, no hay más grupos. Los agrónomos tienen alguna idea, pero no es su perfil esencial. Es inconcebible, con la necesidad que hay, que el Grupo Azcuba no demande esa fuerza laboral en esta zona.

“La participación estudiantil en la contienda azucarera forma parte del proceso docente-educativo. Se basa en un sistema de clases prácticas, el cual establece un plan de rotación. Los alumnos realizan diferentes actividades; entre ellas, corte, movimiento, mecánico, naviero y computador. El operador de la combinada tiene una gran responsabilidad en la preparación del estudiante”, comenta Ramón Díaz Gómez, profesor del centro docente y tutor de los alumnos en el corte cañero.

Osmany Pérez González, operador hace 25 años e instructor del alumnado cuenta: “Les enseño el día a día de aquí, el mantenimiento antes de salir, los mecanismos de las palancas, las medidas de seguridad. Les doy consejos y mañas que uno sabe, los pongo a dirigir la máquina conmigo hasta que son capaces de operarla solos”.

“Estos muchachos hacen la vida diaria de pelotón, como cualquier otro que tenga personal calificado y con un estipendio de 72 pesos. Arrancan a las seis de la mañana hasta las siete de la noche. Todos los días realizamos el matutino, seleccionamos a los de mejores resultados, se analizan las deficiencias del día anterior para saber cómo tenemos que trabajar y hacer las cosas en la nueva jornada.

“Estamos insertados en las emulaciones a nivel de Complejo Azucarero y ya hemos ganado varias, a pesar de que se han presentado dificultades con las piezas de las maquinarias”, apunta Edelkis Lugo Rodríguez, al frente del grupo por la parte obrera.

El campo de caña se convierte en la mejor aula. LA COSECHA DE UN PELOTỐN

El “Raúl Galán” cuenta con medios propios, entre ellos cuatro tractores y dos combinadas. “La escuela cuida bien las máquinas, sino estuvieran fuera de circulación, por la edad que tienen, pero están funcionando y batallando la zafra”, asevera Lisvany.

No es la primera contienda azucarera en que manos estudiantiles asumen el corte mecanizado. Desde la década del 80 esta fuerza aporta a los resultados del central Uruguay.

“Esta unidad es importante para crear habilidades prácticas y lograr un técnico bien formado. Yo fui alumno de esa escuela, roté por esta unidad cuando estudiante y desde el 96 soy mecánico”, añade Lugo Rodríguez.

Hoy, casi el 30 por ciento de los jóvenes que trabajan como operadores-cortadores o en la preparación de tierras con las nuevas tecnologías son egresados del Pelotón 29, reconocidos por sus conquistas productivas. Ese centro politécnico de Jatibonico ha significado una suerte de yacimiento humano, del cual se han extraído obreros azucareros.

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