No basta con decir que los Cinco son inocentes

Durante una semana, parte de la colección fue exhibida en la Galería de Arte Oscar Fernández Morera. (Foto: Vicente Brito)Gilbert Brownstone considera las sanciones contra los antiterroristas cubanos como una locura

El galerista Gilbert Brownstone, cuya colección Mi amor al arte, mi amor a Cuba fue expuesta recientemente en Sancti Spíritus, califica como una locura las sanciones contra los antiterroristas cubanos, tres de ellos aún en prisiones federales de Estados Unidos.

A Gilbert Brownstone lo bautizaron con nombre de estrella de Hollywood; no obstante, parece detestar las pasarelas y las alfombras rojas. Ciudadano suizo y estadounidense, este museólogo y curador de arte mide cada palabra en su español, que intenta desprenderse de la rara química nacida del inglés y del francés.

Purísimo tabaco —quizás salido de las vegas de Cabaiguán—, camisa azul discreta, entradas anchas e innata filantropía; no más credenciales revelan la presencia en el corredor de la Galería de Arte Oscar Fernández Morera, de Sancti Spíritus, de quien fuera amigo de Alexander Calder, uno de los artistas plásticos más innovadores del pasado siglo, y de Joan Miró, el surrealismo en persona.

Codearse con esas y otras celebridades de las vanguardias artísticas de la centuria anterior y recibir como regalo de la viuda de Pablo Picasso los originales del maestro del cubismo de sus series Flora y fauna de Antibes y Retratos imaginarios no arruinan la naturalidad de este hombre, que no sabe si es socialista. “En mi juventud fui fundamentalmente anarquista y quizás hoy, ya algo re-visitado y vago, aunque siempre inconforme, soy, sí, humanista”.

De tal modo se autodefine quien llegó a Cuba por primera vez en julio 2001 cuando los Cinco antiterroristas: Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González, aguardaban la sentencia de la Corte Federal de Miami, luego de su encarcelamiento el 12 de septiembre de 1998 por agentes del Buró Federal de Investigaciones en esa ciudad de la Florida, Estados Unidos.

“Cuando conocí la historia de los Cinco, ya estaba enamorado de este país, de su gente”, deja por sentado Brownstone, presidente de la Fundación de igual nombre, radicada en Francia, quien donó su colección Mi amor al arte, mi amor a Cuba —más de 150 obras originales, pertenecientes a 35 autores imprescindibles de los siglos XIX y XX— al pueblo de esta isla.

“Cuando conocí la historia de los Cinco, ya estaba enamorado de este país, de su gente”, deja por sentado Brownstone, presidente de la Fundación de igual nombre, radicada en Francia, quien donó su colección Mi amor al arte, mi amor a Cuba —más de 150 obras originales, pertenecientes a 35 autores imprescindibles de los siglos XIX y XX— al pueblo de esta isla”.

“Lo hice por ser uno de los más preparados en el mundo a la hora de valorar el arte. René y Fernando ya vieron la colección; espero que Gerardo, Antonio y Ramón algún día puedan hacerlo. Se las dediqué porque su caso es increíble. Los Cinco me conmueven por la historia, por la injusticia cometida contra ellos; su arresto es contradictorio porque estaban trabajando contra el terrorismo”, sustentó.

Usted ha presentado en Washington DC exposiciones personales de Antonio Guerrero. ¿Cómo valora su pintura?

Me han pedido dos veces que las presente en Washington en la Jornada Cinco días por los Cinco; sus pinturas no se pueden comparar con las de Picasso, Miró, Kcho… El valor del arte de Tony está en su mensaje contra la injusticia, contra el terrorismo. Comparo su arte con las cartas de Martin Luther King Jr. y de Nelson Mandela desde la cárcel por la fuerza que transmite; Tony es un buen artista.

¿Por qué sostuvo que su encuentro con Gerardo en la prisión federal de Victorville en el 2011 constituyó el momento más conmovedor de su vida?

Antes de ir a visitarlo, me había encontrado con algunos familiares como Adriana, Olguita… Un día le pregunté a Adriana qué había que hacer para verlo en la prisión. “Es muy difícil”, me dijo, e inventé una historia para que la dirección de la cárcel me incluyera en la lista de los autorizados.

Gerardo es una persona muy sensible, superamable, con la que se puede hablar sobre cualquier tema. El arte le interesa muchísimo, los pintores, Picasso; me preguntó bastante de Cuba, de lo que estaba ocurriendo aquí. Realmente, no hablamos mucho de su proceso.

No hallé a un hombre triste; él era quien me daba ánimo. Es increíble ver eso en alguien sancionado a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión. Las condenas de los Cinco son una locura y la de Gerardo más todavía; pero él no ha dejado de amar a su familia, a su esposa Adriana. También vi mucho respeto de los guardias y del resto de los prisioneros hacia él. Todo eso me conmovió.

Usted dirigió una carta a The New York Times en el 2012 para denunciar la cobertura subjetiva del caso de los Cinco en Estados Unidos. ¿Qué le motivó escribirla?

Sí, la envié, pero no fue publicada. Estamos luchando contra el imperio, que es genial en comunicar. Aunque sean mentiras, si tú las publicas todos los días, cinco veces: por televisión, radio…, posiblemente la gente comience a creer en eso. The New York Times ha sacado algo sobre los Cinco, muy poco; pero no tiene disposición, no quiere decir la verdad sobre sus injustas condenas. La radio, la televisión, los periódicos de Estados Unidos callan, no quieren hacer nada. Hay que hacer más acciones para que el pueblo norteamericano sepa del caso.

“Antes de ir a visitarlo, me había encontrado con algunos familiares como Adriana, Olguita… Un día le pregunté a Adriana qué había que hacer para verlo en la prisión. “Es muy difícil”, me dijo, e inventé una historia para que la dirección de la cárcel me incluyera en la lista de los autorizados”.

¿Cómo valora el desarrollo de la Jornada cinco días por los Cinco que ya va por tres convocatorias en Washington DC?

Nuestra lucha por el regreso de Gerardo, Antonio y Ramón es en Estados Unidos; por eso es tan importante la celebración de la jornada allá. Si no hay ningún cambio, estamos preparados y vamos a continuar participando con Alicia (Jrapko), Fernando Morais, Ignacio Ramonet. No basta con decir que son inocentes; hay hacer acciones para que los estadounidenses conozcan la verdad.

La solución la tiene Obama en sus manos.

Es la única. Estuve con Alicia (coordinadora en Estados Unidos del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco), Kimber (escritor y profesor canadiense) y otras personas en el Departamento de Estado en junio pasado durante la tercera jornada. Allí hablamos con Maigrat, del despacho Cuba. “¿Por qué están tan interesados en los Cinco?”, preguntó él, y le dije: usted debiera estar interesado también porque lucharon contra el terrorismo. Estados Unidos dice que está en contra del terrorismo. Para usted hay buenos terroristas y malos terroristas; para nosotros todos los terroristas son malos.

“De todas maneras, el Departamento de Estado no puede cambiar la situación de Gerardo; es solamente Obama”, nos respondió. Por tanto, la libertad de ellos está en las manos del presidente de los Estados Unidos con un indulto. Desde que salieron de la cárcel, Fernando y René no descansan hasta lograr su regreso. Yo pude abrazar a René cuando fue liberado.

¿En cuáles circunstancias?

Yo alojé a René un año y medio en mi casa de Miami.

¡Cómo!

Antes de ser puesto en libertad el 7 de octubre de 2011, estábamos hablando Alarcón (Ricardo, entonces presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular) y otras personas acerca de la situación de René cuando saliera de la cárcel. Ni Alarcón ni yo creíamos que vendría pronto para Cuba; por tener la nacionalidad norteamericana, le pusieron tres años de libertad supervisada. Le dije a Ricardo: tengo una casa en las afueras de Miami a una hora”, y me dijo: “Es el lugar perfecto”. Estuvo allí un año y medio.

Yo viví entre La Habana y París, pero pasé mucho tiempo con René en la casa. Un día me preguntó: “¿Tú sabes montar bicicleta?”. Hace años que no lo he hecho, le dije. Durante año y medio tuve las piernas fuertes, como él; los dos hacíamos hasta 30 kilómetros por día, tres o cuatro veces por semana. René transmite mucha fuerza, como sus hermanos; los Cinco son excepcionales.

OTRAS CREDENCIALES

Distinguido por el Consejo de Estado de la República de Cuba con la Medalla de la Amistad, Gilbert Brownstone es graduado en la Universidad de La Sorbona de París y de Historia del Arte con el francés Pierre Francastel, uno de los fundadores de la Sociología del arte. Ha sido curador del Museo de Arte Moderno de la capital francesa, y del Centro Georges Pompidou, del Museo Israel en Jerusalén, y director del Museo Picasso en Antibes, en la nación gala. Este estadounidense, autor de seis libros sobre arte, a los 18 años partió a estudiar a Francia, donde se radicó. En 1999 creó en este último país la Fundación Brownstone, defensora de la justicia social, con el objetivo de apoyar y promover acciones a favor del desarrollo cultural y educacional de los pueblos, con proyección en varios países latinoamericanos como Guatemala, Venezuela y Ecuador.

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