Rodrigo Álvarez Cambras: ingeniero de los huesos (+fotos)

“Los ortopédicos cubanos hemos vencido la carencia tecnológica con la inteligencia”.El padre de la Ortopedia en Cuba se despoja de la bata blanca para develar episodios de su existencia, en exclusiva para Escambray

Al mirar a su padre, moribundo a causa de la tuberculosis y la diabetes, Rodrigo Álvarez Cambras tuvo una suerte de revelación. “Verlo consumirse en dos años, más flaco cada día, sangrando… me impresionó a tal punto que decidí que no iba a ser ingeniero de puentes y carreteras como él quería. Voy a estudiar Medicina para acabar con estas enfermedades”, me dije.

Casi siete décadas más tarde, ahora con 80 años rozando sus costillas, Álvarez Cambras identifica aquella fatídica estampa como la génesis de su vocación, que vio después en el universo de los huesos y las fracturas su cauce definitivo.

Esta vez, sin embargo, el científico cubano no lleva puesta su bata blanca, sino una camisa para lidiar con el calor. Tampoco lo rodean fijadores externos, tuercas o varillas metálicas: un paisaje sereno, con el mar al fondo, le sirve de escenario. En la mesa, una taza con café para aclarar la garganta “porque esta historia es larga, fíjate”, y, delante suyo, una agenda abierta, plagada de enigmas encaminados a radiografiarle el alma.

“La muerte de mi padre fue terrible. Prácticamente nos arruinamos porque el dinero que había dejado mi abuela paterna, La Catalana, se utilizó para tratar de curarlo —recuerda—. Entraba en la adolescencia. Mi madre, María Isabel Cambras, habló con los Hermanos Maristas del colegio donde yo estudiaba para becarme y terminar el bachillerato. Luego matriculé en la escuela de Medicina”.

Pero cuando estaba en primer año vio la luz el remedio para combatir la tuberculosis y la insulina para la diabetes. ¿Cómo llega a la Ortopedia?

Un día, en una manifestación contra Batista, me dieron un tiro en el tobillo, en la punta del peroné, y me llevaron al hospital Calixto García, a una sala de Ortopedia. Ahí supe que lo mío no era tan grave, pero llegaron varios heridos. Al verlos, me levanté y empecé a poner yesos y guata, y eso me gustó. Así empezó todo.

Entonces, ¿aquello de que el estudiante de Medicina que se moja con yeso se vuelve ortopédico tiene su misticismo?

Un poco, sí. Desde ese día me iba para el “Calixto” cuando terminaba las clases. Hice un examen y gané el puesto de alumno oficial de Ortopedia. No tenía salario, pero me permitía tener una cama ahí. Yo hacía guardia de lunes a viernes; me hice ortopédico siendo estudiante de Medicina.

Mi mayor placer ha sido las vidas que hemos salvado con ese fijador; son alegrías que te dejan huellas.

 CICATRICES EN EL ALMA

La consulta de Antonio Pulido, médico especialista en vías respiratorias y padrino del joven Álvarez Cambras, tenía un pasaje secreto. Detrás de la escalera del fondo se escondía un improvisado salón para atender a los guerrilleros. Ahí estaba Rodrigo en aquellos días en que el régimen batistiano cerró las puertas de la Universidad.

“Atendimos a compañeros de la Sierra, de La Habana… ¡Imagínate que íbamos al cementerio a robar los tornillos a los muertos para operar a los revolucionarios! Hasta un día en que la policía nos condujo hasta el Ministerio de Justicia. Estando ahí, llegaron el presidente del Colegio Médico de La Habana y el del Consejo Médico Nacional a interesarse por Antonio, que estaba en un sótano. Un policía les habló de mí. Ellos sacaron una cámara fotográfica y dijeron a todo el mundo que tenían fotos mías, aún vivo, y que si me asesinaban iban a publicarlo en la prensa. Eso me salvó la vida. Al día siguiente me soltaron. Cuando iba para la casa de mi padrino, me enteré de que a él sí lo habían matado, lo tiraron en una esquina de Ayestarán, y después le pasaron por encima con un carro para que pareciera un accidente. Ahí empecé la lucha clandestina, que fue muy larga”.

Al triunfo de la Revolución usted participó en varios frentes como médico y combatiente, siendo todavía joven. ¿Cuánto marca este tipo de experiencias?

“A veces, demasiado. En el antiguo Congo francés, además de entrenar a los soldados, una vez a la semana iba al hospital de Brazzaville a dar consulta. Yo tenía un enfermero congolés que me acumulaba los casos para cuando llegara. Ver tanta gente pobre esperándote, tanta miseria…, te encogía el pecho.

“Empezamos a notar que a la consulta de Polio venían muchos niños. Eso provocó que, aparte del trabajo militar, hiciéramos la primera vacunación antipolio en África. No te voy a decir que la erradicamos, pero sí disminuyeron los casos. Yo paré un golpe de Estado, tomé dos ciudades… Cuando no se tiene la experiencia necesaria para lidiar con todo eso, te ves obligado a crecerte y te cambia la vida, en serio”.

En uno de los viajes de regreso, Fidel le encomendó a Álvarez Cambras una misión tan riesgosa como estar en el campo de batalla: lo envió a Francia para convertirse en un avezado en la especialidad médica y crear el hospital de Ortopedia más grande de Cuba. “¿Comandante, y si yo hago el mayor de América?”, le dijo.

Así, aquellas 13 hectáreas donde estaba enclavado un maltrecho centro hospitalario empezaron a resurgir de sus propias cenizas hasta levantar, 24 años después, el actual Complejo Ortopédico Científico Internacional Frank País; “una ilusión mía desde que estudiaba: crear un hospital para el pueblo, capaz de convertirse en un lugar de referencia en el mundo. Por suerte pude cumplir mi sueño. Y seguimos trabajando, creando, construyendo”.

Hablando de sueños, el fijador externo creado por usted es un legado a la Ortopedia mundial…

Cuando estaba en Francia vi varios fijadores sencillos, pero eran demasiado específicos, y se me metió en la cabeza idear uno para resolver casi todos los problemas de la especialidad. Entonces me hice tornero, junto a un tecnólogo amigo mío. Hacía los planos e íbamos por la noche a la cervecería La Tropical y después en la Antillana de Acero para hacer las pruebas hasta que montamos un taller en el “Frank País”, que ya hoy es la fábrica Ortop-RALCA; vinieron los distintos modelos, hasta convertirse en el símbolo de la Ortopedia cubana. Pero mi mayor placer ha sido las vidas que hemos salvado con ese fijador; son alegrías que te dejan huellas.

En esta profesión eres algo así como un ingeniero de los huesos.

 EL PROFE, NO DIOS

Con los dedos encallecidos bebe un sorbo de café. Con la otra mano se apoya en el bastón. “Los años se sienten. Yo padezco de la columna, pero me levanto temprano para llegar a la consulta. Diariamente mi equipo atiende a 10 pacientes, más o menos, excepto los miércoles, que pueden ser hasta 200”.

¿Es usted de los que trasladan la consulta para la casa?

No. Los casos se resuelven en el hospital. A veces cuando llego a mi casa hay gente esperándome, pero les doy un turno, nada más. La casa está para descansar, estudiar y dedicarle tiempo a la familia. Soy amateur: pinto en mis ratos libres, leo de Historia Antigua, escucho música clásica. Me gustan las mascotas, pero mi mujer dice que ella es quien las cuida. Tengo siete hijos —dos de ellos médicos: uno ortopédico y otro cirujano general—, 12 nietos —uno parece inclinarse por la Ortopedia— y dos bisnietos.

¿Algún día los discípulos podrán superar al maestro?

No se trata de superar, sino de trabajar con pasión.

Las personas pueden idealizarlo, y en Medicina cada paciente es único. ¿Cómo lidiar con los resultados poco favorables?

Martí escribió que un médico es un buen amigo. Ese es mi principio. Si tú eres cariñoso con el paciente y no lo engañas, aunque después existan complicaciones, él lo entenderá y te lo va a agradecer porque sabe que lo intentaste hasta el final. Yo me he equivocado muchas veces, pero lo más importante es rectificar con humildad. El que no se equivoca no existe.

Dicen que los médicos son los peores pacientes. ¿Qué sucede cuando usted está en esa posición?

Yo me he operado de dos hernias, de la vesícula, de un tiro y ahora tengo pendiente una operación de columna. Confío en la gente, pero si tengo una opinión distinta a la del médico, trato de explicarle mis razones y llegar a un acuerdo con él.

A usted lo han llamado El oráculo de los huesos de Cuba, El médico cubano que hace caminar hasta los taburetes, El campeón en restaurar los huesos y la esperanza quebrada, El profe… ¿Cómo se define?

Soy un cubano como cualquiera. Me gusta que me digan profe,  porque de nada vale saber si no compartes lo que has aprendido.

Con una trayectoria como la suya, ¿cree que su padre estaría orgulloso?

Creo que sí. Cuando fui a España visité San Román, donde nació él, para saldar la deuda que siempre tuvo de no poder regresar a su país por causa de la guerra. No estudié ingeniería, es verdad, pero en esta profesión eres algo así como un ingeniero de los huesos.

 

16 comentarios

  1. Gracias Doctor, usted salvo mi pierna, y por tanto mi destino se lo debo, no existen palabras suficientes y precisas para agradecerle, pero tenga por seguro que mi gratitud es eterna. Saludos

  2. cuba tierra bendita ,por dar al mundo tantos galenos Buenos, humildes ,sencillos pero de gran Corazon,es Bueno que esos grandes doctores de mi tierra no queden en el olvido y que se les reconosca su gran labor para con los seres humanos a quienes han servido con devocion. en mi pueblo santa clara el doctor Orlando torres rivera especialista de primer grado en medicina interna , especialista de Segundo grado en alergia e inmunologia, especialista de Segundo grado en neumologia, professor de la escuela de medicina, era uno de los grandes medicos de solo escuchar las dolencias del paciente podia dar un diagnostico certero , hay quienes tienen ese don, trabaje cerca de el y creanme que referente a medicina todo lo que digamos de el es poco. fue una gran perdida su partida, que dios tenga para el un lugar simero en el cielo

  3. Nancy Roman Bustinza

    Mis respetos a un gran hombre y maestro como el Dr. Rodrigo Álvarez Cambras, por su trayectoria profesional y compañero de lucha junto al Che y Fidel Castro es admirable. La sencillez y la humildad con que le caracteriza hizo de su vida un ejemplo de persona, ojala Dios le permita seguir ayudando a tanta gente que lo necesita. Dicen que hay que vivir para servir y no para ser servidos, y él es ese gran medico con vocación de servicio que hay pocos en el mundo….Desde Perú mis mejores deseos para el doctor y que Dios la bendiga por siempre.

  4. Prezado Dr. Cambra, parabéns por todos os feitos. Consegui seu nome através de uma medica cubana que veio ao Brasil a trabalho. Ela conhece meu problema e me disse que só uma cirurgia seria a coisa mais certa a fazer. Tenho artrose nos quadris, problema na coluna lombar, ciático pinçado, etc., etc. Fiz diversos tratamentos e nada resolveu meu problema de intensas dores constantes. Foi recomendada uma cirurgia de implante de prótese nos quadris, o que eu achei muito invasivo devido a idade, tenho 73 anos. De resto tenho boa saúde e sou forte. Até o momento ninguém me garantiu nada portanto fiquei com receio de fazer esta cirurgia. Gostaria que o Senhor avaliasse este meu problema, posso mandar todos os exames que já fiz. Outro detalhe seria se há um intercambio entre os Governos para assumirem as despesas, como também uma estadia em Cuba. Agradeço por sua atenção e por um parecer de como devo proceder. Até há pouco tempo fui bastante otimista achando que algum tratamento pudesse me ajudar, mas infelizmente esgotei meu tempo e recursos financeiros sem nenhum resultado. Conto com sua compreensão e aguardo uma resposta com alguma solução. Atenciosamente ana

  5. Carlos: Buenos días . Ante todo lo felicito por el artículo publicado el pasado sábado . Me gustó mucho y sobre todas las cosas aprendí de la vida de ese eminente científico de nuestra medicina en Cuba y el resto del mundo por su valiosa contribución a esa especialidad . De todo corazón si le es posible hágale saber al Doctor mi admiración hacia su persona y que la próxima operación le sea todo un éxito.Por último decirle que soy una ferviente lectora cada sábado de nuestro periódico.Saludos cordiales Olguita Chaviano.

  6. Excelente entrevista.
    Con cierta frecuencia nos gustaría que ustedes publicaran artículos como este de personalidades de la ciencia de Cuba, nos interesa mucho saber cómo es que lo han logrado, cual fue su inspiración y a su vez que sirva de inspiración a los jóvenes que lo leen.
    Por ejemplo me gustaría que se le hiciera una entrevista así al Doctor Moro, el que más personas en Cuba a salvado de la muerte por aneurismas. En el cardiocentro de Villa Clara.

  7. LAZARO FRANCISCO

    A medida que pasan los años, vemos como aquellos jóvenes aún se mantienen jóvenes y con deseos de continuar luchando, en este caso el Profe. de Ortopedia y Traumatología, del cuál nos sentimos orgulloso de haber sido su alumno, nos brinda a través de su vida incalculables valores de amor, sacrificio y honra a nuestra patria, desde su lucha en las montañas, en África, llevo siempre como consigna el legado de todo cubano que realizamos nuestros estudios de Medicina en Cuba, el servir a los demás que lo necesiten., creador de los fijadores externos, profesor de profesores, creador de los Libros de Ortopedia y Traumatología, libros de texto que aún conservamos y por los cuales nos guiamos a pesar del adelanto científico actual. Profe recuerde aquellas palabras de una locutora de TV. que decía JOVEN ES QUIEN QUIERA HACERLO., Ud. todavía puede aportar mucho a nuestro país y al mundo, le deseo si llegase a operarse pueda Ud. restablecerse con rapidez Ud. ha logrado muchas cosas para nuestra patria y el mundo, desde el Hospital Fran País, digno ejemplo de tratamientos Ortopédicos a altas personalidades del mundo, hasta los reconocimientos que le ha brindado, la patria, la revolución y el mundo. QUE LA VIDA LE BRINDE MUCHOS AÑOS MÁS EN ESTA TIERRA.

  8. Excelente entrevista, este muchacho promete, bueno hijo de su madre Galinka y de Carlos, saludos para ellos
    y para el profe que se recupere y que salga bien de su operación.

  9. Con sano orgullo los cubanos nos sentimos orgullosos de expresar ante cada caso ” lo opero, lo curó, lo salvo Alvarez Cambra”.

    Al igual que otros especialistas inigualables de la medicina cubana como el cirujano Dimas Perón ó el endocrino Francisco Carvajal debemos no solo quitarnos el sombrero sino debemos luchar porque se les reconozcan y se les atiendan como dignos exponentes de nuestros valores éticos y revolucionarios.

    Para ellos como expresa nuestro Himno Nacional “LA PATRIA OS COTEMPLA ORGULLOSA”

  10. Enrique Bernal Valdivia

    Felicidades Profe. Tuve la oportunidad de compartir con este extraordinario ser humano, de entregarle en nombre de los espirituanos el Escudo de la Ciudad de Sancti Spiritus. Hombre sencillo, humilde y profundamente culto. Con una bellísima historia al servicio de las más nobles causas que casi nunca cuenta porque no le gusta hablar de sí mismo. Compañero del Che en la lucha del Congo, mensajero de Fidel ante los serios problemas que se avisoraman en Irak y tantas cosas que algún día estarán en un libro. En una de mis rodillas llevo además el recuerdo eterno y el agradecimiento de cuando me operó. Le deseo de todo corazón un resultado feliz en la operación pendiente y una total y fructífera recuperación. !Que tenga una larga vida!

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