Taguasco echa pie en tierra (+fotos)

Pese a la extrema escasez de agua en Taguasco han logrado incrementar la masa ganadera mediante la garantía de alimento para las reses. El municipio sede del acto provincial por el 26 de Julio honra la ocasión con una loable labor en la esfera agroalimentaria, a lo que se suma el impulso brindado a la atención a las comunidades y los resultados conseguidos en materia económica, que permite registrar un superávit por encima de los 4 millones de pesos.

Taguasco, sede de las conmemoraciones centrales por el 26 de Julio en Sancti Spíritus

Expedición a campo traviesa (+fotos)

A las reses de Taguasco solo les falta el carné de identidad. Tanto es así que desde la vaca Canela hasta la Patilarga, pasando por las novillas y los terneros recién nacidos, cuentan con un registro digital en los controles de la Empresa Agropecuaria Municipal que permite pinchar en la computadora, sobre el nombre o el número marcado con hierro en la piel del animal, y ver la foto del vacuno.

Cuentan que de esa forma se ha alcanzado un control permanente sobre la masa, luego de que sacaran de la tumba a un ganado que moría sin remedio por la falta de alimento en los campos. El deseo de salir adelante de agricultores y campesinos fue tal que desafió a las fuerzas de la naturaleza y aunque en las fincas y cooperativas alegan una sequía insólita, también exhiben producciones por encima de lo logrado nunca antes.

La producción de comida, lo mismo para evitar el desembolso de moneda convertible en aras de su adquisición fuera de Cuba que con el fin de alimentar al pueblo, es lo primero que resalta en el municipio sede de las festividades provinciales por el 26 de Julio. No por demorada la noticia fue acogida con menos alegría en predios donde el acento principal se pone en lo que más debe desvelar a cualquier gobernante.

ECONOMÍA DE CEMENTO, TABACO Y ALIMENTOS

“La economía muestra resultados satisfactorios, pues se logró sobrecumplir la producción mercantil al cierre del primer semestre, se alcanzó una favorable correlación salario medio-productividad y marchan bien las producciones industriales, excepto en el caso del cemento blanco. También la circulación mercantil muestra indicadores favorables”, reseña Alexis Reina Migueles, vicepresidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, según cuyos datos el municipio reporta un superávit por encima de los 4 millones de pesos.

Lo interesante resulta que las entidades con mayor influencia en ese comportamiento fueron precisamente las que mejor identifican a Taguasco: la Empresa de Cemento Siguaney y la Agropecuaria, en una especie de fusión en la que la producción de materiales para acometer inversiones en el sector de la construcción se hace acompañar por renglones imprescindibles en la mesa del cubano.

“Tenemos una Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) que logró un amplísimo sobrecumplimiento de su plan de acopio de tabaco”, había comunicado por vía telefónica Anelys Ramírez González, primera secretaria del Partido, en el contacto previo a la visita para palpar los aires festivo-conmemorativos. No obstante, el intercambio directo con la gente de esa unidad productiva deparó muchas más sorpresas que las que cabía esperar tras aquella aseveración.

Osvaldo Denis Jiménez, presidente de la CCS tabacalera Antonio Riverol, que rodea la cabecera municipal por la Autopista y por sus áreas aledañas al poblado de Siguaney, no tiene otra respuesta para definir el secreto de sus hombres y mujeres como no sea la palabra trabajo, a la que agrega una premisa que les ha permitido sortear los más disímiles obstáculos: proporcionarles a tiempo los recursos para que cada cultivo rinda lo que verdaderamente se le puede sacar.

Según Denis, sus productores integrales cumplen al 130 por ciento los acopios y al 115 la entrega de leche directamente a la industria láctea. El tabaco emerge como el renglón más fuerte; sin embargo, no se conforman con el ganado o la hoja, sino que aprovechan cada palmo de tierra para producir desde el plátano o los frijoles hasta los mangos que pueden sacar de un aprieto a la industria productora de compotas. No hace mucho los distinguieron por sobresalir, a nivel de provincia, en la ceba de toros que ha permitido cumplir los compromisos con la Empresa Agropecuaria de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

“Hay que estar todo el tiempo junto al productor para resolver los La atención a la base productiva es la clave para el futuro, asegura Osvaldo Denis Jiménez, presidente de la CCS tabacalera Antonio Riverol. problemas en el terreno, buscar soluciones ante la falta de agua, puesto que contamos con muy poco sistema de riego. Siempre digo que esa es la clave para el futuro: la atención a la base productiva”, detalla al exponer una labor gracias a la cual figuran entre las mejores unidades del territorio.

DE LA CIUDAD AL CAMPO

La otra arista que marca al municipio en los últimos años es la estrategia de atención integral a los asentamientos y comunidades de más difícil acceso con una especie de festivales de servicios que allí se han dado en llamar planes asistenciales del Poder Popular. Previo a tales momentos los moradores de esos lugares acometen tareas de higienización y embellecimiento para recibir a médicos, enfermeras, docentes, mecánicos, comerciantes y trabajadores de la gastronomía, entre otros muchos que ofrecen in situ las más disímiles prestaciones: desde el arreglo de un equipo electrodoméstico hasta la venta de ropa reciclada o una consulta oftalmológica con todas las de la ley.

De acuerdo con las autoridades gubernamentales, se trata de una nueva forma de gestión por procesos del Consejo de la Administración Municipal, nacida de la imposibilidad de resolver todos los problemas por la vía de planteamientos de los electores. Cuentan que dicha iniciativa ha resultado en extremo útil en el fortalecimiento de los nexos con los representantes de los órganos de gobierno en la base y con el pueblo en general.

Al recorrer hogares enclavados a casi 30 kilómetros de la cabecera municipal, justo en los límites con Yaguajay, se palpa el regocijo derivado de esas visitas esporádicas gracias a las cuales logran calmar la sed de opciones que en la ciudad constituyen rutinas.

“Yo quisiera que vinieran más seguido, porque figúrese, la guagua no pasa mucho y de aquí a La Rana o a Taguasco hay que echar…”, comenta Ana Rosa Machado, más conocida como Bartola, mientras ofrece un café recién colado. Su vivienda de tabla y tejas está enclavada justo en la parte lateral del Círculo Social Obrero del batey de Pozo Colora’o, donde suelen plantarse la mayoría de los servicios.

“Nací aquí y no me he ido en 43 años. La última vez que vinieron resolví la hornilla, arreglé la olla de presión reina, conseguí cables para la arrocera y compré un motor de ventilador. Trajeron todo tipo de medicinas y vinieron los médicos. Hubo gentes que hasta se sacaron muelas o se empastaron; vendieron ropa reciclada, artículos de higiene, comida, refresco…”, cierra el relato que bien podrían reproducir los habitantes de Los Charcazos, Caja de Agua y cualquier otro claro rincón taguasquense.

“Fue así, en una actividad de esas, que detectamos un caso de XP con serio problema de vivienda; ese niño ahora cuenta con un domicilio confortable”, revela Anelys, la secretaria del Partido.

Los planes asistenciales se constituyen en ocasión para el disfrute colectivo, con juegos, bailes, oferta de bebidas y comidas. (Foto: Asamblea Municipal del Poder Popular)

PLANTACIONES Y CRÍAS

Alienta que en un municipio a punto de regalarle a su pueblo una celebración provincial por el nuevo aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes se hable más de renglones productivos que de obras inauguradas o por inaugurar, amén del mejoramiento en áreas públicas y entidades que hoy lucen nuevas galas y prestan mejores servicios.

“No mucho de lo que producimos va directamente de nuestras fincas a la mesa, pero de que se sustituyen importaciones por cuenta nuestra no caben dudas; además, los precios a la hora de la venta a la población se topan, porque hay mercancía”, razona Juan de Dios Guerra Pérez, el hombre que ha apretado tuercas a la Unidad Empresarial de Base ganadera La Rana al punto de ahuyentar a quienes intentaban sustituir vacas por añojas o compensar en las pesas, a la hora de vender, lo que se escapaba de la cuenta estatal.

Conocedor de cada incidencia relacionada con sus trabajadores, lo mismo relativa a una enfermedad que en lo tocante a una ocasión festiva, subraya que allí ellos comen todos lo mismo, por muy lejos que se encuentren de las oficinas. Con precisión milimétrica va desgranando cifras acerca de los rendimientos de cada uno de los renglones: mango, tomate, frutabomba (“Hay quien dice que somos el municipio mayor productor del país”, alega) maíz, frijoles, hortalizas.  El rostro le resplandece al mencionar la cría de ganado, pues aunque no todo anda a pedir de boca han levantado la masa y reducido las muertes. “Y todo eso con apenas agua”, sentencia.

Para probar que no miente están los registros: más de 49 000 litros de leche por encima de lo planificado aportados en el primer semestre al territorio por la Empresa Municipal Agropecuaria, de la que son orgullo, aunque no el único.

Con el regocijo de estar haciendo un bien, Juan de Dios se baja del jeep a punto de mediodía y entabla diálogo con uno de los encargados de la ceba de toros. Media hora más alante, repite la acción con un par de muchachos de verbo escaso, pero de mucha puntería. “Son hijos de ganaderos, nacieron entre reses: de ahí el amor que le tienen a lo que hacen”, espeta al momento de encaramarse de nuevo en el vehículo.

Minutos después, mientras el motor apaga el diálogo, sus ojos recorren el área verde que se pierde a los lados y su voz interpela, de tanto en tanto, al director técnico y de desarrollo de la Empresa: “¿Viste, Fernan, qué bien ha prendí’o la caña?”, “¿Qué te parecen esos janes que estamos sembrando?”.

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