Las bovedillas salvan industria espirituana

En la línea de poliespuma se obtendrán más de 80 000 metros cuadrados al cierre del año. Continúan detenidas las producciones de tejas y tanques de asbesto cemento

planta poliespuma Sancti Spiritus
Con un mínimo de trabajadores la planta de poliespuma saca la cara por la industria. (foto: Vicente Brito)

Una decena de trabajadores se mantienen vinculados a la máquina italiana de poliespuma que con más de 15 años de explotación, funciona en la Fábrica de Fibrocemento de Sancti Spíritus para sacarle el extra productivo que permite abastecer de bovedillas a siete provincias del país.

Como parte del programa de construcción de viviendas, desde Cienfuegos hasta Holguín, se cubre mensualmente la demanda de bovedillas o láminas de poliespuma de 4 metros de largo, que se emplean, con significativa aceptación, en la edificación de viviendas, pues su uso en los techos disminuye la cantidad de madera, cemento, acero y áridos.

Ángel Gutiérrez Jiménez, director de la Unidad Empresarial de Base Fábrica Fibrocemento Santi Spíritus, dijo que la planta de poliespuma, que hasta hace pocos años se mantuvo sin mucho protagonismo productivo, salvó a la industria de la paralización total cuando se cerraron las líneas de tejas acanaladas y tanques de asbesto cemento.

“A finales del 2013 la entidad entra en una etapa de improductividad —añade Ángel— atendiendo al deterioro de los principales indicadores económicos, al sobregiro en los índices de consumo por la falta de una reparación capital a la línea de tejas y a la desmotivación de los trabajadores, quienes al no cumplir con los planes de producción fueron penalizados salarialmente”.

Hoy la línea de tejas se encuentran en buen estado técnico, gracias a una reparación realizada tras su paralización, solo que para reiniciar las labores dependerá de la asignación de la materia prima y de la preparación de un nuevo personal, ya que la plantilla se redujo en 102 trabajadores, algunos de los cuales fueron reubicados en la Fábrica de Cemento Siguaney y otros, en diversas labores dentro del territorio taguasquense.

No obstante; los directivos de la entidad y el pequeño colectivo que quedó para asumir las producciones en la planta de poliespuma o mantener la conservación en el resto de las áreas, se empeñan en salvar la fábrica y para ello trabajan en el montaje de un nuevo aditamento que posibilitará agregarle celulosa a la mezcla de asbesto cemento, acción que reducirá el consumo de este material de importación, logrará mayor eficiencia durante el proceso y calidad en el acabado de las tejas acanaladas.

Según el propio director, existe un proyecto para iniciar la fabricación de nuevos surtidos de materiales de la construcción como los polibloques, que surgen a partir del revestimiento de bloques de poliespuma con cementos morteros para emplearlos en paredes divisorias interiores, elemento que abaratará el costo de las obras al tener mayores dimensiones y no requerir de repello (solo del fino).

Por lo pronto, los de la UEB se reconfortan con saber que la fábrica no se fue a bolina, que al cierre de diciembre cerrarán sin pérdidas económicas y más temprano que tarde volverán a producir tejas de fibrocemento bajo con el sello espirituano.

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