Me sentiré innovador siempre

Otorgan al espirituano Humberto Gómez Valdivia el Premio Nacional de Mayor Impacto en la Innovación Tecnológica.

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Humberto Gómez ha derretido neuronas en función de mantener la vitalidad productiva en el molino arrocero Ángel Montejo. (Foto: Vicente Brito / Escambray)

Humberto Gómez Valdivia, nombrado en el ámbito laboral Angola, vino al mundo para innovar; la estrella que marcó su destino lo iluminó temprano, tanto que a la estatura de los cinco años empezó a romper los radios en poder de la familia “porque quería aprender”.

Revela que de muchacho los juguetes no le interesaban; “lo mío era desbaratarlos para ver cómo funcionaban”. Aquella conducta que más bien parecía un entretenimiento marcó su camino y lo inspiró a seguir los trazos de la rama electromecánica.

Cursó estudios de técnico de nivel medio en esa especialidad, integró el primer grupo de combatientes de las FAR que cumplió misión en Angola entre 1975 y 1976 y después llegó al centro que abrigaría su desempeño laboral más sobresaliente: el molino arrocero Ángel Montejo, en la barriada de Colón, Sancti Spíritus.

Humberto Gómez, fundador de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadotes (ANIR) en 1982, ha derretido neuronas en función de mantener la vitalidad productiva de una planta creada en 1947 y ha aportado soluciones tan valiosas que acaba de ser distinguido, junto a otros siete aniristas del país, con el Premio Nacional de Mayor Impacto en la Innovación Tecnológica, que otorga esa organización de conjunto con los sindicatos y los ministerios; resultó el único en recibirlo dentro del sistema de la Agricultura en Cuba.

“El reconocimiento llega cuando menos lo esperaba, pues no obedece a un trabajo específico, sino a la trayectoria laboral dedicada a la ANIR, por eso lo considero el Premio de la vida. Siento orgullo, es la primera vez que se entrega esta condición en la rama arrocera cubana, pero no lo veo como algo individual, es también del colectivo del Ángel Montejo”.

¿Cómo llega Humberto a la innovación?

Cuando una persona hace lo que le gusta siente satisfacción, por eso me llevo los problemas de la planta para la casa; la idea de una innovación la vislumbro primero en la mente, la veo trabajando, independientemente de que haga cálculos.

No tengo nivel superior, me tocó esa época en que se vivió para trabajar. Soy autodidacta para los estudios y busco la información; claro, no se pude negar el conocimiento, pero la práctica me ha permitido hacer cosas.

¿Cuáles trabajos considera más importantes?

La sustitución de autómatas para el control de la caldera, la variante tecnológica para el secado de arroz, esa ha sido la innovación más completa; también podemos citar la recuperación de la cizalla mecánica del taller y otras soluciones en el área de la automatización industrial. He participado aquí en más de 100 innovaciones y he hecho aportes en otros sectores.

¿Qué impactos trajo consigo la habilitación del secadero?

Hubo un momento en que se pretendió comprar un secadero, no se habían percatado de que aquí había uno, y el trabajo consistió en utilizar el de la planta de arroz precocido montada en 1986 en función de secar el arroz cáscara húmedo proveniente de los demás municipios fuera de La Sierpe.

Se realizaron modificaciones en el flujo tecnológico e introdujeron nuevos equipos, en tanto la capacidad de recibo de 50 toneladas diarias aumentó a 250. El valor de ese trabajo alcanzó 1.2 millones de pesos por sustituir la compra de un secadero.

Además trajo consigo el ahorro de 109 toneladas de combustible diésel por año al utilizarse la paja para la combustión en el secado de arroz. Una de las hélices de esta innovación fue dar empleo a los 19 trabajadores de la planta de precocido.

El otro valor ha estado en la comercialización de la ceniza derivada de la combustión, eso se botaba y su mayor impacto no está en el molino, sino en su empleo en la industria de alto horno porque cada tonelada que vendemos equivale a ahorrar 600 dólares si se comprara en el exterior.

¿Las innovaciones han salvado al molino?

Si no fuera por estos trabajos técnicos y porque se logró imbuir al colectivo en esa dirección, esta unidad no existiera. De las 12 plantas de arroz precocido que había en el país solo queda esta y mantenemos producciones en pequeña escala. El año pasado, entre los molinos chiquitos, este fue el más eficiente nacionalmente.

¿El premio pondrá punto final a la carrera de anirista?

El premio nos da terror, compromiso, significa mucho porque hay que mantener una excelencia en este campo; más que inventar algo nuevo, siento que la misión ahora está en preparar a los jóvenes para meterlos en el proceso de innovar, crear, dar soluciones a los problemas con inventivas cada vez de mayor calidad.

Hay que tener presente que una innovación no la puede hacer un hombre solo, necesita la participación de otros compañeros. Tengo 63 años y llegaré a la jubilación, pero no me retiraré del oficio de mi vida; nunca negaré mi conocimiento porque compartir un logro no quita méritos a quien lo crea, por eso me sentiré innovador siempre.

One comment

  1. Enrique mártin prieto

    Muchas gracias a Camellón y a Escambray por publicar este justísimo reconocimiento al extraordinario, valioso y muy modesto al compañero Angola. Siempre ha sido un Vanguardia Ejemplar en unió de su Muy Destacada Planta de Arroz Precocida que tiene un colectivo obreo y de dirección que con mi modesta opinión son los mejores , junto al colectivo de la Apicultura Espirituana del Minag en SS, ruego a Escambray que cuando le sean posible trasmitan a Angola y a sus compañeros mi modestia felicitación desde Houston Texas, gracias por anticipado

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