Mis manos tienen el don de germinar vocaciones (+fotos)

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En Timor Oriental el doctor Mario Triana demostró que la medicina cubana también hace milagros desde las aulas

De vez en cuando los recuerdos le sobrevienen: Timor Oriental develándose sin reservas, aun con los flagelos de la colonización indonesia, la pobreza a flor de piel, la mortalidad infantil sobrepasando los pronósticos ya de por sí desfavorables, y revive cuando llegó a esa comarca de nombre impronunciable, donde nadie sabe si el día terminará sin sobresaltos. Entonces el doctor Mario Alberto Triana Estrada (Mayito) aprendió de dialectos, del tais, una prenda de vestir típica de los timorenses que les acompaña de por vida, y de cómo una hierba rarísima, mezclada con aceite de coco y ají, acompaña al arroz en un plato llamado Cango.

En medio de las andanzas le notificaron que la Universidad Nacional Timor Lorosa’e estaba inmersa en reestructurar la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, tomando como precepto el método cubano de enseñanza. Antes, los alumnos permanecían en la Escuela Latinoamericana de Medicina hasta el cuarto año, momento en que regresaban a sus países para culminar los estudios.

Rememoró así los días del 2003 en Venezuela, cuando participó en la fundación del Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos, y comprendió que sus manos tenían el don de hacer germinar vocaciones, además de salvar.

“¿Cómo lograr que el plan de estudios cubano se insertara en una universidad del Asia Pacífico, donde la finalidad es trabajar fundamentalmente en hospitales y el nuestro se centra en la comunidad? —evoca el especialista de segundo grado en Medicina General Integral—. Tomamos como punto de partida el perfil del egresado. ¿Para qué formamos un médico? Para insertarlo en el contexto familiar y social del paciente, en aras de transformar el cuadro de salud de un país subdesarrollado, que a poco más de una década de independencia comenzaba a proyectarse por mejorar la calidad de vida”.

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El centro estudiantil también potenció el desarrollo de jornadas científicas y encuentros de conocimientos. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Luego de organizar el proyecto y presentarlo a las instancias gubernamentales “para que vieran que pretendíamos forjar médicos integrales, capaces de asumir la promoción, prevención de salud, curación, diagnóstico precoz y rehabilitación en cada uno de los distritos”, la única universidad pública del país inauguraba la Escuela Superior de Medicina, bajo la égida de las batas blancas cubanas.

“Ver la gente que va a morir y poder evitarlo es importante para cualquier médico, pero ser parte del camino que recorren los alumnos para aprender cómo salvar al paciente aporta muchas satisfacciones. Al verlos ejercer percibes cuán determinante resulta la preparación recibida para no defraudar nunca al pueblo, más en un lugar donde lo primero es Dios y lo segundo los médicos. Si son cubanos, mejor, como nos decían siempre”, añade Triana, quien fungió como asesor metodológico en el centro estudiantil.

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Como asesor metodológico, Triana Estrada evaluó ejercicios académicos de los estudiantes. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Y aparecieron las jornadas científicas, el aumento del rigor, la despedida de quienes abandonaron el camino… hasta el acto de graduación, “la más grande de la historia porque allá el promedio de egresados era de 20 a 30. Nosotros graduamos cerca de 400”. Entonces aquel papel redactado en los albores que rezaba: “Se aspira que para el 2015 Timor Oriental cuente con profesionales de alta formación integral, científica y ética, en especialización y superación continuada; brindando una atención médica de excelencia a la población”, no quedaron solo en tinta.

Ahora, Mayito camina otra vez por calles trinitarias. Mas, ve crecer la obra de la cual formó parte a través de los mensajes de quienes le sucedieron, de las líneas que recibe de aquellos que, años atrás, lo llamaron profesor y hoy se labran un nombre en el universo de la medicina en aquel lejano paraje.

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Timor Leste fue para mí una de las experiencias más satisfactorias en el campo profesional. (Foto: Cortesía del entrevistado)

De vez en cuando los recuerdos le sobrevienen: los recién graduados enfrentando sus primeros casos, el país del sudeste asiático renaciendo de la miseria… mientras recuerda las palabras de un lugareño el día de la inauguración: “Este centro no está ubicado en la Universidad Timor Lorosa’e por gusto. Lorosa’e significa sol naciente, y los que se van a convertir en médicos aquí van a ser la luz del sol naciente que este país necesita”.

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Las características de la vivienda en Timor-Leste sorprendieron al profesional cubano por la peculiaridad de sus diseños. (Foto: Cortesía del entrevistado)

One comment

  1. victoria madrigal

    Mario Triana o como le decimos cariñosamente MAYITO es un ejemplo de dedicación en la noble tarea de formar medicos , pues no repara en el sacrificio que tenga que hacer para ayudar A LAS NUEVAS GENERACIONES de medicos ante cualquier dificultad y creo que se merece el respeto y el cariño de todos FELICIDADES HIJO .

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