Primero de Mayo: Trinidad no creyó en la lluvia (+fotos)

Los trabajadores invadieron avenidas, calles y plazas de la provincia desde tempranas horas de la mañana en este día de fiesta para la clase obrera

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La llovizna persistente de la noche anterior pretendía aguar la fiesta, humedecer banderolas y carteles, teñir de gris el primer amanecer de mayo.

Al despertar, la fatídica estampa persistiría. Aguaceros intermitentes hacían reaparecer las cañadas en Trinidad, empapaban las centenarias piedras chinas pelonas, convertían los caminos polvorientos en pantanosos e instaban a muchos a permanecer bajo sus techos.

Mas, bastó ver el mar de sombrillas erguidas desde el primer atisbo del alba para comprender que, pese al capricho de las precipitaciones, la primera alborada de mayo, aunque el cielo estuviera oscuro, estaría resplandeciente en esta tierra ubicada en el vientre de Cuba.

Protegida tras la ventana o bajo el alero de tornapunta, se levantaba la enseña nacional, rodeada de un sinfín de carteles y cintas que transformaron la ruta del desfile en una senda signada por los colores de la alegría.

En manos de quienes a diario enaltecen las cinco franjas y la estrella en la cima con su esfuerzo y sudor, los colores rojo, azul  y blanco vistieron las manos y el alma de miles de trabajadores trinitarios, cuya consagración cotidiana labra rumbos prósperos para esta isla.

Y se escuchó el rugir de los cueros, convocando a las masas para demostrar que aquí no hay tiempo para el reposo; conga trinitaria que, unida a autos engalanados, camiones decoradas con mensajes de apoyo y solidaridad a Venezuela, al sonido de los bicitaxis alborotando el ambiente…, transformaron la plaza bautizada por el pueblo como tribuna Primero de Mayo en el escenario donde se reafirmaron convicciones e ideales de soberanía.

Allí asomó el rostro del enfermero Francisco Prada Morales, inspiración para muchos trinitarios, que lo premiaron con un aplauso multitudinario por su desempeño en Sierra Leona para combatir el ébola, ese enemigo silencioso que aún mantiene en vilo al planeta.

Con banderas en alto, el constructor, el médico, el maestro, el investigador, el erudito, el militar, el estudiante, el cuentapropista, el guajiro… marcharon en cuadro apretado, como dijera Martí, formando un frente cuya única divisa es Cuba.

La tierra del General Lino Pérez recibió el primer día del quinto mes del año con el entusiasmo que supone vivir en este caimán, que nunca más ha estado dormido en el Mar Caribe, sino tendiendo puentes entre naciones, sanando corazones en el lugar más insospechado del planeta, descubriéndole el universo de las letras y la lectura a quienes estaban condenados a no aprender, irradiando luz fuera de fronteras.

En medio de un mundo globalizado, donde la marginación tiene, casi siempre, el rostro del subdesarrollo, esta isla se llena más de vítores que de demandas, más de sudor que de inercia, acaso porque la construcción de un socialismo próspero no se erige desde el descanso.

One comment

  1. Reina Espinosa Uley

    Soy una maestra trinitaria de la escuela José Mendoza García y con orgullo lo expreso, me encuentro cumpliendo con la honrosa misión educativa en el hermano país de Bolivia para llevarles la luz de la enseñanza a quienes lo necesitan, estoy muy alegre y emocionada viendo a mi pueblo desfilando con la bandera más linda del mundo ondeando bien en alto y con el colorido que siempre ha caracterizado el desfile por el Día Internacional de los Trabajadores, sin importarle la lluvia estaban todos allí demostrando lo que somos, cubanos combativos, entusiastas, trabajadores, abnegados, solidarios y revolucionarios.

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