El Chapo Guzmán sobre el narcotráfico: Esto nunca terminará

El diario The New York Times publica en su portal esta tarde que Joaquín “El Chapo” Guzmán fue entrevistado en octubre pasado por el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone

Portada de este sábado de la revista Rolling Stone.
Portada de este sábado de la revista Rolling Stone.

El diario The New York Times publica en su portal esta tarde que Joaquín “El Chapo” Guzmán fue entrevistado por el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone. La reunión de siete horas y posteriores entrevistas por teléfono y video ocurrieron en octubre pasado, cuando el capo era fugitivo tras huir del penal del Altiplano, según el rotativo neoyorquino.

El diario publica además una fotografía del actor y el prófugo saludándose y mirando hacia la cámara. El crédito de la imagen pertenece a la revista Rolling Stone.

A continuación la versión de The New York Times, que ha publicado un resumen del artículo escrito por el propio Sean Penn para Rolling Stone:

Joaquín Guzmán Loera emprendió su primer negocio cuando tenía seis años. Vendía naranjas y refrescos. A los 15, según dice en una entrevista con Sean Penn para la revista Rolling Stone, comenzó a sembrar amapola y marihuana porque su familia no tenía otra manera de sobrevivir.

Ahora afirma sin titubear: “Trafico más heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo una flotilla de submarinos, aviones, camiones y botes”.

Pese a que su fortuna de más de mil millones de dólares está salpicada por sangre, el Chapo no se considera un hombre violento. “Mira, todo lo que he hecho es defenderme. Nada más”, comentó a Penn. “¿Empiezo problemas? Nunca”.

La entrevista con Penn añade un nuevo giro a la historia de uno de los prófugos más buscados del mundo. Guzmán, que ha evadido por años a las autoridades de México y Estados Unidos, y que ha escapado dos veces de cárceles mexicanas, fue capturado tras un tiroteo este viernes en su estado natal, Sinaloa, al noroeste de México.

La entrevista con Rolling Stone, probablemente la primera que el narcotraficante ha concedido en décadas, se llevó a cabo en varios encuentros. Comenzó a inicios de octubre, con un viaje en medio de la jungla hasta llegar a la cima de una montaña. Rodeado por un centenar de sus hombres y vestido con una camisa de seda y unos pantalones negros, Guzmán se reunió con Penn y Kate del Castillo, una actriz mexicana que interpreta a una narcotraficante en una telenovela.

Incluso cuando las tropas mexicanas atacaron el lugar en el que se refugiaba días después de su primer encuentro, lo que le obligó a una huida complicada, Guzmán decidió seguir adelante con la entrevista con los dos actores, a través del sistema de mensajería de Blackberry y de un video enviado a Penn y Del Castillo.

La historia en Rolling Stone da más detalles sobre su último escape, el 11 de julio de 2015, cuando se fugó a través de un hoyo cavado en su ducha que lo condujo a un túnel de 1,5 kilómetros que, según estiman algunos ingenieros, costó al menos un millón de dólares y se llevó meses de obras. Los ingenieros que lo construyeron, describe Penn, fueron enviados a Alemania para entrenarse. La motocicleta que se movió a través de un sistema de rieles que utilizó el capo para escaparse fue modificada especialmente para funcionar en un ambiente subterráneo con poco oxígeno.

El actor Sean Penn, izquierda, y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera en una foto tomada por motivos de autenticación durante una entrevista para la revista Rolling Stone. (Foto: Rolling Stone)
El actor Sean Penn, izquierda, y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera en una foto tomada por motivos de autenticación durante una entrevista para la revista Rolling Stone. (Foto: Rolling Stone)

El relato de Penn posiblemente aumentará las dudas sobre el gobierno mexicano, ya avergonzado por los múltiples escapes de Guzmán, los meses que se llevó en encontrarlo y una reputación que lo ha convertido en una suerte de héroe popular. El actor describe que, de camino a su reunión con el capo, pasó un control militar sin problemas porque aparentemente los soldados reconocieron a un hijo de Guzmán. Penn afirma que, durante una parte de su viaje en una avioneta equipada solamente con un radar terrestre, se le explicó que el cártel de Sinaloa era informado cuando el ejército mexicano hacía rondas con aviones de vigilancia desde grandes alturas que podrían detectar sus movimientos.

Al final, según dijeron las autoridades mexicanas la noche del viernes, Guzmán fue capturado porque estaba planeando la producción de una película sobre su vida y había contactado a actores y productores, lo que facilitó al gobierno de México su hallazgo.

El artículo de Penn afirma que Guzmán, que había recibido numerosas ofertas de Hollywood mientras estaba en prisión, sí había decidido hacer su propia cinta. Del Castillo, a quien contactó a través de su abogado después de que ella le escribiera un mensaje en Twitter, fue la única persona en la que el confió para que hiciera las gestiones para el filme, según el artículo. Penn se enteró de la conexión de Del Castillo con el Chapo a través de un conocido en común, y preguntó si el narcotraficante accedería a una entrevista.

No está claro si los encuentros descritos en el artículo son los mismos que llevaron a su detención. Penn escribió que tuvo que tomar varias medidas de seguridad antes de encontrarse con Guzmán. Cuenta que utilizó teléfonos móviles de bajo costo, uno para cada contacto, que debió destruir, quemar o cambiar su encriptación, que utilizó Blackphones (un smartphone de máxima seguridad), cuentas de correo anónimas donde se intercambiaban mensajes escritos en la bandeja de borradores.

Y pese a ello, escribió: “No tengo la menor duda de que la DEA y el gobierno mexicano están vigilando nuestros movimientos”.

De dicho documento periodístico también se desprende la afirmación de que Guzmán Loera “cita (aunque pide que no se publique) a numerosas grandes empresas corruptas, en México y el extranjero. Menciona, con gustoso desdén, a varias que ha usado para lavar dinero y que se quedan con su rajada del narcopastel”, como recordatorio de que los tentáculos del negocio de las drogas no se agota en la lista de presuntos delincuentes que son periódicamente señalados por los gobiernos mexicano y estadunidense como los más buscados, sino que tiene ramificaciones en diversos ámbitos de la sociedad y la economía pretendidamente legal.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, en una video-entrevista desde un lugar desconocido. (Foto: Rolling Stone)
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, en una video-entrevista desde un lugar desconocido. (Foto: Rolling Stone)

Las preguntas…

Llegó el momento del encuentro. A la mesa se sentaron el hombre más buscado del mundo, uno de los actores más reconocidos y una actriz mexicana.

Las siguientes líneas transcurren con la narración de lo ocurrido. Entre tequila, tacos y carne asada, la noche se va agotando y finalmente, Guzmán Loera le dice a Penn que lo busque en ocho días para la entrevista. Sin embargo, un segundo encuentro ya no fue posible porque El Chapo estaba a salto de mata. De cualquier forma, a través de del Castillo, se triangula una sesión de preguntas por Blackberry Messenger y el delincuente las contesta en un video, del que se ha publicado un fragmento.

¿Cómo fue su infancia?

Recuerdo desde que tenía seis años, mis padres, una familia muy humilde, muy pobre. Recuerdo cómo mi mamá hacía pan para apoyar a la familia. Yo lo vendía. Vendí naranjas, refrescos, dulces. Mi mamá era una dura trabajadora, trabajaba mucho. Cosechábamos maíz, frijol. Me hacía cargo del ganado de mi abuela.

¿Y cómo se involucró en el negocio de las drogas?

Bueno, desde que tenía quince años, del lugar que yo vengo, que es el municipio de Badiguarato, crecí en un rancho que se llama La Tuna. En esa área hasta hoy, no hay oportunidades de trabajo. La única forma de tener dinero para comprar comida, para sobrevivir, es sembrar mariguana y a esa edad, comencé a cultivarla y venderla. Eso es lo que le puedo decir.

¿Cómo se fue de ahí? ¿Cómo se expandió?

Desde ahí, desde mi rancho me fui a los 18 años a Culiacán y luego a Guadalajara, pero nunca dejando de visitar mi rancho, incluso hasta hoy, porque mi mamá, gracias a Dios, aún vive allá en nuestro rancho, que es La Tuna y así han sido las cosas.

¿Cómo ha cambiado su vida familiar desde entonces a hoy?

Muy bien. Mis hijos, mis hermanos, mis sobrinos. Todos nos llevamos bien, muy normal. Muy bien.

Y ahora que está libre, ¿cómo le ha afectado?

Bueno, pues feliz porque la libertad es realmente bonita y presión, bueno, para mi es normal porque debo ser cuidadoso desde hace varios años en algunas ciudades y no, no siento nada que lastime mi salud o mente. Me siento bien.

¿Es cierto lo que dicen que las drogas destruyen a la humanidad y son dañinas?

Bueno, es una realidad que las drogas destruyen. Desafortunadamente, como lo dije, donde crecí no había otro camino y todavía no lo hay para sobrevivir, no hay forma de trabajar en nuestra economía para poder tener una vida.

¿Usted cree que es verdad que es responsable de los altos niveles de adicción a las drogas en el mundo?

No. Eso es falso porque el día que yo no exista, no va a bajar de ninguna forma. ¿Traficar drogas? Eso es falso.

¿Su negocio de las drogas creció y se expandió mientras usted estaba en la cárcel?

De lo que puedo decir y sé, todo es lo mismo. Nada ha disminuido. Nada ha crecido.

¿Qué hay de la violencia ligada a este tipo de actividad?

En parte, se da porque la gente ya crece con problemas y ahí hay algo de envidia y tienen información en contra de alguien. Eso es lo que crea la violencia.

¿Usted se considera una persona violenta?

No, señor.

¿Usted se considera propenso a la violencia o la usa como último recurso?

Vea. Lo único que hago es defenderme. Nada más. ¿Empiezo los problemas? Nunca.

¿Cuál es su opinión acerca de la situación de México? ¿Cuál es el panorama para México?

Bueno, el tráfico de drogas ya es parte de la cultura que se originó con los ancestros. Y no solamente en México. Esto es mundial.

¿Usted considera su actividad, a su organización, un cártel?

No, señor. Porque la gente que dedica su vida a esta actividad no depende de mi.

¿Cómo ha evolucionado este negocio desde que usted inició hasta hoy?

Hay una gran diferencia. Ahora hay muchas drogas y en ese entonces, las únicas que conocíamos eran la mariguana y la amapola.

¿Cuál es la diferencia entre la gente de ahora y la de antes?

Hay una gran diferencia. Porque ahora, día a día, los pueblos se hacen más grandes y hay más de nosotros y muchas formas de pensar.

¿Cuál es el panorama para el negocio? ¿Usted cree que desaparecerá o crecerá?

No, no desaparecerá, porque conforme pasa el tiempo somos más gente y esto nunca terminará.

¿Usted cree que el terrorismo en Medio Oriente impactará en el futuro del tráfico de drogas?

No, señor. No hará ningún tipo de diferencia.

Usted vio cómo fueron los últimos días de Escobar. ¿Cómo ve usted sus últimos días con respecto a este negocio?

Sé que un día moriré. Espero sea de causas naturales.

El gobierno de Estados Unidos cree que el gobierno de México no lo quiere detener. Que lo que quieren es matarlo. ¿Usted qué piensa?

No. Yo pienso que si me encuentran, me van a detener, por supuesto.

Con respecto a sus actividades, ¿qué piensa usted del impacto en México? ¿Cree que hay un impacto sustancial?

No del todo. No del todo.

¿Por qué?

Porque el tráfico de drogas no depende de una sola persona. Depende de mucha gente.

¿Cuál es su opinión de a quién se debe culpar? ¿Aquellos que venden drogas o la gente que usa drogas y crea una demanda por ellas? ¿Cuál es la relación entre producción, venta y consumo?

Si no hubiera consumo, no habría ventas. Es cierto que el consumo día a día se hace más grande y más grande. Entonces vende y vende.

Escuchamos que el aguacate es bueno, la lima es buena, la guanábana es buena. Pero nunca escuchamos a alguien hacer alguna publicidad de drogas. ¿usted ha hecho algo para inducir a la gente a consumir más drogas?

No del todo. Eso llama la atención. La gente, de una forma, quiere saber qué se siente, a qué sabe. Y luego la adicción se hace más grande.

¿Usted tiene algún sueño? ¿Usted sueña?

Lo que sea lo normal. ¿Pero soñar diario? No

Pero usted debe tener algunos sueños, ¿algunas esperanzas para su vida?

Quiero vivir con mi familia los días que Dios me dé.

Si pudiera cambiar el mundo, ¿lo haría?

Para mi, como están las cosas, soy feliz.

¿Cómo es su relación con su mamá?

¿Mi relación? Perfecta. Muy buena.

¿Es de respeto?

Sí, señor. De afecto y amor.

¿Cómo ve usted el futuro de sus hijos e hijas?

Muy bien. Se llevan bien. La familia es unida.

¿Y su vida? ¿Cómo ha cambiado su vida? ¿Cómo ha vivido desde que se fugó?

Con un montón de felicidad por mi libertad.

¿Usted alguna vez ha usado drogas?

No, señor. Hace muchos años, sí, las probé. ¿Pero adicto? No.

¿Hace cuánto?

No me he drogado en los últimos veinte años.

¿No le preocupaba poner en riesgo a su familia por su fuga?

Sí, señor.

Por su reciente fuga, ¿buscó su libertad a cualquier precio? ¿A expensas de alguien?

Nunca pensé en lastimar a nadie. Todo lo que hice fue preguntar a Dios y las cosas salieron. Todo fue perfecto. Estoy aquí gracias a Dios.

Las dos veces que se fugó y vale la pena mencionarlo, no hubo violencia.

Conmigo las cosas no son así. En otras situaciones, que se han visto, las cosas han ocurrido diferente, pero aquí, no usamos ningún tipo de violencia.

Considerando lo que se ha escrito de usted, lo que se puede ver en televisión, las cosas que se dicen de usted en México, ¿qué mensaje le mandaría a la gente de México?

Bueno, lo que puedo decir es que es normal que la gente tenga sentimientos encontrados porque algunos me conocen y otros no. Esa es la razón y digo que es normal. Porque aquellos que no me conocen pueden tener sus dudas de si soy una buena persona o no.

Si le pregunto cómo se define a sí mismo como persona, si le pregunto que pretenda que usted no es Joaquín y que en su lugar es la persona que mejor lo conoce en el mundo, ¿cómo se definiría?

Bueno, si lo conociera, con respeto y desde mi punto de vista, es una persona que no está buscando problemas de ninguna manera. De ninguna manera.

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