Los nuevos rumbos de Acopio

Recuperar su función de principal comercializador de la producción agrícola se inscribe entre los pasos esenciales para ordenar la distribución y rebajar los precios

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Lograr correlación entre la calidad y el precio es un medidor de la comercialización. (Foto: Reidel Gallo/ Escambray)

Siempre entre el campo y el mercado habrá un intermediario que recoja los alimentos y ya se sabe qué ocurre cuando ese principio se deja a la espontaneidad individual.

Actualmente el Estado devuelve esa misión a Acopio, entidad que archiva en su expediente una etapa de esplendor y otra de mala fama; aunque vale decir que en los últimos tiempos le quitaron responsabilidad en la recolección de la comida.

Para interiorizar en los nuevos rumbos que toma el mecanismo Escambray dialoga con Clemente Hernández Rojas, director general de la Empresa Provincial de Acopio, llamada a ocupar la función de principal comercializador de la producción agraria en Sancti Spíritus.

A partir de ahora, ¿cuál es la encomienda de la entidad?

En un momento determinado a la empresa le quitaron parte de la misión, pero los trabajadores de Acopio también tuvimos falta de sensibilidad, nos dejamos quitar otras cosas y frenamos el accionar. Hubo una etapa en que llevar comida a Acopio que no fuera la del programa de sustitución de importaciones era una gran complicación y nos acostumbramos a esa idea, que da menos trabajo, lleva menos exigencia.

Tenemos una directiva para aplicar el perfeccionamiento de la actividad de acopio estatal y concentrar nuestra gestión y la de las áreas comercializadoras de las Empresas Agropecuarias en la compra y venta de unos 20 renglones agrícolas, en esa lista está lo que solicita la población.

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“Acopio no usa los gastos para ponerle cara la comida al pueblo”, aclara Clemente Hernández Rojas. (Foto: Elisdany López)

Otra medida importante es contratar toda la producción, por ejemplo, el año pasado solo abarcamos el 6 por ciento, unas 27 000 toneladas de productos; al cierre de enero del 2016 esa contratación sobrepasa las 65 000 toneladas.

Ahora debemos ocuparnos de que esa mercancía no se escape por otras vías y asumimos grandes retos como garantizar la permanencia de los productos, el monitoreo a los precios y que en nuestros mercados no se realicen ventas al por mayor a esos revendedores que después suben los precios; tales fenómenos todavía pueden pasar y en eso no podemos descansar.

En su nuevo rol Acopio distribuirá el 30 por ciento de la producción al pueblo y la empresa será la encargada de balancear el resto de la comida hacia los diversos destinos y encargos estatales, se habla de recuperar la fortaleza inicial de la entidad.

¿Está la empresa en condiciones de acometer esa misión?

La función de balancear los productos no lleva recursos, solo definir los destinos y controlar la producción. La logística de la entidad está deprimida, pero la indicación del país y del Ministerio de la Agricultura es colocar en función de la distribución nuestro parque, el de las empresas agropecuarias, el de las cooperativas y el de las bases municipales de carga, se trata de conjunto con los gobiernos, de disponer de los recursos y ponerlos al servicio de la comida del pueblo.

Es verdad que la empresa cogió mala fama, pero te digo que en este nuevo mandato no hay razón para actuar con deficiencias ni dejar alimentos en el campo, porque se trabaja en cada municipio sobre la base de un plan de transportación diario desde los puntos de recogida y con esa disposición de utilizar todo el parque del sistema de la Agricultura no hay cabida para que se queden productos en las sitierías. Además contamos con el control y el respaldo del Partido y el Gobierno en la provincia y en los municipios.

¿Cómo garantizar un precio adecuado al productor, asequible al pueblo y evitar los impagos?

Hay que buscar coherencia para que el productor gane y la empresa comercializadora no pierda, pero nunca Acopio ni ninguna otra estructura comercial pueden ganar más que el que produce. Existe una resolución donde se dice que el precio del producto se fija a partir del precio de compra al productor y se le pone el margen comercial aprobado, por ejemplo, el boniato que ahora estamos comprando en el campo a 80 centavos se vende después en nuestros establecimientos a 1.10 pesos la libra.

El Estado está buscando que la ficha de costo sea lo más real posible y el productor tenga una ganancia en el entorno del 30 por ciento; claro hay cultivos como la malanga, que ocupa el suelo el año entero, lleva fertilizante y agua, que para estimular la producción habrá que admitir un margen de ganancia mayor.

Debo decir que Acopio no usa los gastos para poner cara la comida del pueblo y en mi opinión es necesario definirles a todos los puntos y formas de ventas los precios máximos, a fin de proteger la población y el reordenamiento que se está haciendo en la comercialización.

Acopio tiene que incidir más en los planes de siembra, en el desarrollo del cultivo, participar en la contratación y exigir su cumplimiento. Actualmente se retoma el mecanismo de ratificar en el campo para conocer en verdad de qué comida se dispone, y está en pleno proceso la incorporación de las figuras del representante de la empresa y del gestor-comprador.

Otra de las acciones definidas a nivel de país es implementar medidas financieras de conjunto con el Ministerio de Finanzas y Precios y el Banco Central de Cuba para asegurar el pago inmediato a los productores, también atender la vitalidad del sistema de Acopio, su infraestructura y tecnología.

¿Qué se hace para instaurar la calidad en la venta?

Partimos del concepto de que todo el colectivo es bueno, pero el control es mejor; quizá en un momento se resquebrajó la disciplina y se aceptó vender mercancía en mal estado. Ahí tenemos una lucha diaria porque este es vulnerable como cualquier otro servicio, se ha hecho un trabajo profiláctico, estamos discutiendo esas violaciones y cuando sea necesario aplicaremos medidas.

Los que trabajan en la red de Acopio —casi 70 establecimientos— conocen que no pueden vender mercancía al carretillero, que afectar al cliente en la pesa es una violación grave y también un delito, igual que vender un alimento sin calidad y a un precio inadecuado. Además estamos exigiendo beneficiar los productos, una práctica que anteriormente se hacía, pues no hay justificación para poner en la pesa yuca o boniato con tierra.

Para no ser más aquel Acopio incumplidor y de negativa reputación, solo hace falta que los que trabajamos en la empresa nos demos cuenta de la función que tenemos con el Estado y con el pueblo.

One comment

  1. Este es uno de los pasos principales para tratar de que los precios disminuyan, porque la mejor opcion para el pueblo es que el Estado sea quien recoja la comida del campo y la lleve a esos mercados estatales y, claro, a precios menores como ya se esta haciendo. Desde mi punto de vista fue incorrecto debilitar la funcion de Acopio y pensar que dejando los productos a la libre circulacion las cosas funcionarian mejor, no, Acopio lo que necesitaba es esto que ahora se hace, rectificar las chapucerias que cometia esa entidad, que se rodeo de mala fama como se dice en el trabajo, porque era morosa para recoger la comida y tambien para pagar.
    Si la comercializacion y los precios se logran estabilizar como ha sucedido en estos dias en las placitas de acopio en Sancti Spiritus, hay un gran alivio para la poblacion, porque incluso estan llevando productos de mejor calidad, meses atras daba pena lo que vendia Acopio en sus mercados.
    Ahora, me preocupa que no se acabe de poner precios fijos en los demas puntos de venta de productos agricolas, porque esas pesronas que venden alli no parecen enteradas de que el país quiere reordenar esta situacion. ¿Será que el Estado no puede hacer eso y se prefiere que el pueblo siga pagando una libra de malanga a 8 y 9 pesos? Me parece que es hora ya de poner en cintura el problemas de los altos precios.

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