Sequía prolongada en Sancti Spíritus

En Trinidad y Fomento se abastecen con pipas de forma regular, en ciclos que oscilan entre siete y 10 días, a unos 30 000 habitantes urbanos en la villa Patrimonio de la Humanidad y cerca de 20 000 fomentenses

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Los efectos más severos se palpan en las cuencas subterráneas y superficiales que suministran el vital líquido a las ciudades de Trinidad y Fomento. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Recientmente concluyó en Cuba el llamado período poco lluvioso, que comprende los meses de noviembre hasta, antecedido en esta oportunidad por una primavera escasa, que produjo en la práctica la prolongación de la anterior sequía de noviembre 2014- abril 2015, anomalía que fue provocada por el fenómeno Océano-atmosférico (Enos) El Niño oscilación del Sur.

Por esta fecha del pasado año las entidades de Acueducto y Alcantarillado, y de la Agricultura y Azcuba respecto a entidades afectadas de sus respectivas estructuras productivas y territoriales llegaron a abastecer de agua potable con carros cisternas a más de 49 000 personas. En la actualidad el número se reduce a 17 000 en 18 comunidades.

Sin embargo, en la actual sequía hidrológica los efectos más severos se palpan en las cuencas subterráneas y superficiales que suministran el vital líquido a las ciudades de Trinidad y Fomento, donde se abastecen con pipas de forma regular, en ciclos que oscilan entre siete y 10 días, a unos 30 000 habitantes urbanos en la villa Patrimonio de la Humanidad y cerca de 20 000 fomentenses, debido a que las lluvias del 2015 y del año actual, no han sido lo suficientemente fuertes y sistemáticas para reactivar los manantiales.

Noviembre, diciembre y enero, los tres primeros meses del actual período seco, se comportaron en la provincia extremadamente húmedo el primero y extremadamente lluviosos los dos siguientes. Los tres clasificaron como los más lluviosos del último decenio. Sin embargo, febrero se manifestó extremadamente seco, marzo muy seco y abril en el rango de lo normal, aunque ligeramente por debajo del ciento por ciento, de lo cual se desprende el estrés que padecen las cuencas subterráneas y superficiales encargadas de aportar el agua de uso doméstico.

Trinidad es el mayor rompedero de cabezas para las direcciones política, gubernamental, de Recursos Hidráulicos y Acueducto de la provincia, porque los pozos de la cuenca subterránea de la cabecera municipal se encuentran en estado crítico y el proceso inversionista proyectado para dicha urbe y el polo turístico, que está en constante crecimiento, promueve una solución definitiva del problema a mediano plazo, debido al tiempo que se requiere para su ejecución y a la prioridad concedida por la dirección del país a otras provincias donde se lleva agua en trenes a decenas de miles de conciudadanos y ha sido necesario, incluso, construir túneles para trasvasar agua atravesando montañas.

No obstante, en Trinidad se trabaja en la rehabilitación de las redes de distribución, así como la conductora que une a la cabecera municipal con Casilda. Este año se acometerá el montaje de 8.7 kilómetros de conductora para conectar los tres pozos del oeste, ubicados en el entronque de Topes de Collantes con el Circuito Sur, con vistas a inyectarle 59 litros por segundo al tanque apoyado de Acueducto Municipal. Al mismo tiempo se realizan estudios para perforar pozos en Algaba y construir una conductora de 21 kilómetros de largo, a fin de conectarlos al Acueducto de la ciudad. Estas obras son priorizadas por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, hasta donde resulta posible, en aras de acelerar el proceso inversionista, pero requiere varios años para su terminación. La otra medida a corto plazo es el montaje a partir del 2017 de una planta desalinizadora de agua de mar para el consumo humano.

También está en fase de proyectos el Acueducto Municipal de Fomento, que se pronostica tenga un costo aproximado a los 25 millones de pesos, pero las acciones emergentes para disminuir y atenuar la escasez de agua potable no se detienen; en el 2015 las direcciones de Acueducto eliminaron más de 15 600 salideros y este año se continúa en esas labores, al tiempo que se instalan medios de medición del agua que se suministra a la población y a las entidades estatales, con vistas a promover una cultura de ahorro.

Mas, las esperanzas están puestas en la etapa de primavera, que comienza con un pronóstico que sitúa al quinto mes del año con niveles de precipitaciones enmarcadas dentro del rango normal, algo que sería muy alentador pues mayo es históricamente lluvioso. Pero no olvidemos que el comportamiento climático ha sido muy irregular desde fines del 2014 y lo más aconsejable es ahorrar, pues el acceso al agua potable es un privilegio del que no pueden disfrutar hoy 32 millones de personas en Latinoamérica.

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