Periódico de Sancti Spíritus

¿El malo de la película? (+ fotos)

Eusebio Espinosa es el único espirituano que ha recibido el Premio Nacional por la obra de la vida en Auditoría

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Eusebio es el único espirituano que ha recibido el Premio Nacional por la obra de la vida en Auditoría. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Para algunos Eusebio Espinosa Cárdenas es el malo de la película. Para otros, un hombre exigente, pero justo. Admirado y respetado de un lado, temido y rechazado en el extremo opuesto. Él jamás se ha propuesto andar sobre esa cuerda floja, mucho menos se considera un ser infalible.

Pero ahora no puede negar el sano orgullo de resultar el primer espirituano en recibir el Premio Nacional por la obra de la vida Carlos Rafael Rodríguez, en Auditoría, que recientemente le otorgara la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec).

“Me siento comprometido y halagado”, asegura en esta especie de cuéntame tu vida a que lo convida Escambray poco después de la noticia. Laborioso, responsable, pausado, un poco quisquilloso y conversador impenitente, ofrece cada rescoldo de sus 76 años, sin olvidar ni el más mínimo detalle.

“Mis padres eran campesinos, de Fomento, pero mi madre siempre se preocupó para que estudiara. A los 13 años me hice mecanógrafo y empecé la enseñanza técnica, aunque no la terminé. Comencé a lavar pomos en una farmacia y ahí aprendí de fórmulas y asuntos de boticario. En 1957 me contrataron para ejercer ese oficio en Rancho Boyeros. Recuerdo que había laboratorios buenos, otros hacían ‘chivos’ que no curaban y me daban dinero para promoverlos. Yo hacía lo contrario: recomendaba lo bueno y barato. Empecé a conocer de enfermedades y medicamentos, ya muchos no iban a la cercana clínica de los Hermanos Mayo, sino con el ‘doctor Eusebio’ y hasta me acusaron, pero seguí trabajando allí porque el dueño intercedió”.

Bien joven se unió a una célula del Movimiento 26 de Julio, donde participó en el secuestro de la Virgen de Regla y en 1959 se incorporó a la vida militar en Ciudad Libertad por breve tiempo: “No me gustaba mucho esa disciplina, entonces conocí a mi esposa y vine para Sancti Spíritus, todavía con traje verde olivo y pistola, a trabajar en el Banco Nacional de Cuba”.

Ahí cambió su vida. Mientras desempeñaba varias funciones y cargos, esa institución se convirtió en una especie de escuela por su disciplina y organización. Entonces carecía de herramientas teóricas, pues solo tiempo después se graduó de licenciado en Control Económico y terminó una maestría en Contabilidad Gerencial.

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Momento en que Eusebio Espinosa recibe el Premio Nacional por la obra de la vida en Auditoría.

¿Cómo enfrentó una labor de tamaña responsabilidad sin los conocimientos imprescindibles?  

Tenía la voluntad, la responsabilidad, aprendimos de muchas personas capaces que trabajaban allí y en los manuales y procedimientos todo estaba establecido, solo había que aplicarlo”.

Luego se desenvolvió en la actividad financiera de la industria azucarera, donde enrumbó hacia dos de sus pasiones imprescindibles, la investigación y la Anec, esos caminos infinitos hacia el conocimiento que hasta ahora le han proporcionado múltiples satisfacciones con la realización de más de 50 trabajos, de los cuales alrededor de 20 han recibido premios.

Profesor adjunto de la Universidad en Contabilidad y Finanzas, donde ha impartido nueve asignaturas diferentes, y ejecutivo casi vitalicio de la propia Anec, Eusebio Espinosa también laboró como hombre de números en la Oficina de Estadísticas y hasta como corresponsal en el boletín Incidencias principales de la economía cubana, donde se buscó algunos sinsabores.

“Fui periodista sin serlo. Ese boletín lo creó Fidel para identificar situaciones que conspiraban contra la Revolución. Las noticias tenían que ser comprobadas, de actualidad y con repercusión. Tuve fuertes choques en aquellos momentos porque denuncié muchos problemas, el peor fue el de la reparación del hospital de Trinidad. Dicen que Fidel llamó al Partido. Aquí algunas autoridades me dijeron que había desinformado, que era un delincuente de la información, pero yo tenía todos los argumentos y la razón. Sustituyeron a varios compañeros, me trataron de incinerar y me pusieron regulaciones para enviar los materiales. Desgraciadamente aquella valiosa herramienta dejó de funcionar”.

Este hombre prefiere los caminos llanos, por ello cuando llegó a su nuevo empleo como económico en Gases Industriales procuró enderezar ciertas torceduras. Con su olfato para el delito pudo percibir enseguida las turbulencias de la corrupción.

“Identificamos que el director, a través de un ex teniente coronel del Ministerio del Interior en La Habana, tenían creada una empresa fantasma a nivel nacional que operaba entre comercio exterior y la economía interna. Nos enfrentamos al problema, pero como le entregaban un cerdo mensual gratis y otros beneficios al director general sabía que no me iba a apoyar. Me comienzan a analizar para demoverme como cuadro, para separarme del Partido. El ex teniente coronel vino con una pistola a amenazarme. Conocí que la policía estaba operando el caso y lo que hice fue pedir la baja. Arrestaron y sancionaron a varios implicados aquí y en La Habana, se ocuparon 12 millones de pesos, vehículos, locales y medios”.

Entonces comenzó su quehacer como auditor en la Consultoría Canec, las oficinas del Ministerio de Auditoría y Control y posteriormente en la Contraloría de la provincia, donde actualmente se encarga de la formación y capacitación, tanto a auditores como a directivos, funcionarios y especialistas de diversas entidades. 

¿Y en todos estos años difíciles nadie le ha propuesto un soborno sutil o algún chantaje?

Cuando era auditor en Canec fuimos el jefe de grupo y yo a hacer una comprobación a una entidad. Al inicio nos preguntó el directivo: ‘¿Ustedes traen alguna jaba para darles del almacén algunos alimentos y productos agrícolas?’. El compañero que iba conmigo le dijo: ‘Sí démelos, voy a buscar la jaba ahora, pero lo único que le vamos a decir es que si lo íbamos a llevar fuerte, ahora por tratar de chantajearnos lo vamos a llevar peor’.

¿Nunca ha recibido amenazas?, ¿no ha sentido miedo porque algunos de estos casos terminan en los tribunales?

Nunca hemos sentido miedo porque siempre hemos sido justos, las pruebas de la auditoría tienen que ser suficientes, competentes, relevantes. Practico las auditorías instructivas y tengo buenas relaciones con los que he calificado. En mi vida he calificado una sola auditoría de Excelente, las demás —que son muchas— han sido de Mal, Deficiente o Aceptable. Hemos tenido enfrentamiento fuerte en algunas entidades, pero siempre hemos ayudado en el seguimiento y la atención para que resuelvan los problemas. Yo tengo que hacer cumplir lo que está legislado.

Algunos consideran su labor como temible, criticona, ¿cómo usted define al auditor?

Si trabajas cumpliendo las normas de auditoría, con la comunicación activa, con transparencia y justeza, porque podemos ser exigentes pero justos siempre, entonces de esa forma el auditado no la ve represiva, sino como un órgano que viene a identificar problemas y la debe valorar como algo positivo que puede contribuir al perfeccionamiento y desarrollo de su actividad.

¿Cree que en los tiempos actuales el auditor debe trabajar con la fórmula de mano dura o a partir de la persuasión?

El auditor debe ser exigente, justo, objetivo y trabajar con rigor. La complacencia no va a contribuir a resolver los problemas. Nuestro actuar se ve afectado porque los directivos no interiorizan los sistemas de control interno. Un trabajo importante nuestro es después de la auditoría entregar las medidas disciplinarias que se deben aplicar  a los que en su actuar inconsecuente violaron normas, crearon daños, perjuicios. Las medidas deben ser educativas, se deben corresponder con la naturaleza de los hechos. Debemos jugar también un papel activo para resolver los problemas detectados de forma inmediata. 

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Eusebio durante un intercambio con estudiantes de la escuela de Economía. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

A partir de su experiencia, ¿cuál considera la principal debilidad en el control de las empresas espirituanas?

La falta de interiorización por parte de los directivos del sistema de control interno como una herramienta permanente y sistemática en el quehacer de su actividad en todos las esferas y los procesos. 

¿Qué sectores presentan hoy en la provincia las mayores dificultades?

Comercio y Gastronomía.

La vox populi considera que la corrupción constituye hoy un fenómeno creciente, ¿qué opinión tiene al respecto?   

Conforme trabajamos para perfeccionar los mecanismos de la auditoría y el control, algunas personas se dedican a identificar las brechas para penetrar y apropiarse de los recursos, en muchos casos determinado por la falta de la preparación adecuada de los cuadros. Si lo comparamos con períodos precedentes, existe un desarrollo, veo un avance en el control sobre lo que puede sustentar la corrupción y el delito, se está tomando conciencia, pero no podemos decir que se han creado todas las condiciones para que no se manifieste. Es importante la preparación de los cuadros con el propósito de dotarlos de las herramientas necesarias para ser eficientes y mantener el control.

¿Cómo se define a sí mismo?

Siempre estoy insatisfecho y no digo que no a ninguna tarea, siempre creo que sí se puede. Podremos tener los reconocimientos sociales y todo eso, pero ello no significa que hemos cumplido, nos falta mucho por hacer y por aprender.  

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Espinosa recibió el Premio de manos de Gladys Bejerano, Contralora General de la República. (Foto: ACN)


Comentarios

Una respuesta to “¿El malo de la película? (+ fotos)”
  1. Yero dice:

    Muy merecido el Premio y al trabajo periodístico para reconocer a Espinosa. Es un compañero serio al que conozco desde que yo era un niño, y siempre fue muy estricto y considero que justo enfrentándose a cualquier obstáculo u opinión contraria. Felicidades y un saludo a tu familia.


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