Periódico de Sancti Spíritus

Las escenas del teatro en Sancti Spíritus

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La mayoría de las salas de teatro de la provincia cuentan con excelentes condiciones. (Foto: Oscar Alfonso/ACN)

A pesar de que el movimiento teatral espirituano trabaja con buenos resultados, aún en el territorio no existe una tradición de disfrutar sus propuestas Como pocas provincias, aquí se goza de uno de los mayores privilegios de cualquier enamorado del mundo de las tablas: existen casi tantas salas de presentación como proyectos de las artes escénicas.

Y los datos pudieran ser más sui géneris si la pesquisa indagara en las condiciones de esas sedes, en su mayoría consideradas de Primer Mundo: climatización, juegos de luces, equipo de audio de lujo… En fin, un confort que nada tiene que envidiar a los de La Habana u otras plazas fuertes en la escena como Camagüey.

 

Días de teatro en Sancti Spíritus (+fotos)

 

Pero, como toda investigación que ahonde en números, lamentablemente se queda en la epidermis del fenómeno. Si bien es cierto que hoy Sancti Spíritus cuenta con una infraestructura teatral fuerte, aún esos espacios no constituyen prioridad para el pueblo cuando apuesta por una opción cultural.

¿Por qué se reiteran, casi siempre, las mismas caras en las butacas cuando se descorren las cortinas? ¿Quiénes deben revertir la situación? ¿Podrá Sancti Spíritus erigirse como puntal fuerte en el mundo de las tablas?

Son algunas preguntas que pudieran conducir cualquier investigación cualitativa sobre este tema que precisa un análisis riguroso, en busca de hacer funcionar a plenitud esos espacios, donde los altos montos económicos fueron decisivos para lograr sus atractivas imágenes.

De acuerdo con Laudel de Jesús, uno de los directores teatrales más reconocidos dentro y fuera del territorio espirituano, el actual contexto arrastra con la ausencia de una tradición en esa manifestación artística.

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Laudel de Jesús, uno de los directores teatrales más reconocidos dentro y fuera del territorio espirituano. (Foto: Vicente Brito/ escambray)

“No es posible que el pueblo espirituano asuma el ir a nuestras salas como algo natural y habitual porque con anterioridad no existían sedes que fomentaran esa cultura. Las agrupaciones de la década de los 90, en su mayoría con gran calidad, no contaron con ellas. Ahora hay que trabajar con sistematicidad para que, poco a poco, nos reconozcan”, añade.

El propio Laudel, como timonel de Cabotín Teatro, agrupación con casi 12 años en las costillas, es uno de los pocos ejemplos que atrapa en su sede, todavía con olor a nuevo, a un número respetable de público, tanto en las propuestas infantiles con la histriónica Tachuela o en las dirigidas a adultos. Bien lo sabe al llevar a punta de lápiz que de las 38 presentaciones de Carnicería, uno de sus más recientes montajes, solo dos se han suspendido por falta de espectadores.

“Creo que ha sido posible por la selección de nuestro repertorio. Hay que otear el ambiente sociocultural espirituano para que cuando lleguen a la puesta puedan dialogar. No es solo presentar un texto inteligente, bien logrado dramatúrgicamente, sino que funcionen sus códigos con el contexto. Eso, junto con la estabilización de la propuesta, ha sido nuestra estrategia”, acota quien pasó por las verdes y las maduras, mientras durante años esperó por una sede como la que hoy tiene en la Casa del Teatro, y que le permite consolidar su trabajo.

Como Laudel, Juan Modesto Castillo, el simpático payaso Tato, para el público infantil, considera que aún es temprano para hablar sobre una tradición teatral en Sancti Spíritus, y recuerda con nostalgia la época en que el Principal se hacía pequeño.

“No son los mismos tiempos que cuando el entonces desmembrado teatro acogía lo mejor de la escena nacional como la Compañía Hubert de Blanck. Paradójicamente, en los difíciles años 90 no importaban las condiciones de esa institución o que no hubiese transporte urbano para que sus puertas siempre encontraran a quien abrirle. Creo que en eso fue decisivo la promoción”, expresa, el director de Teatro Piramidal.

A su juicio, lacera que aún se potencia la idea de programar las actividades con una visión desde el centro de la ciudad.

“La periferia está necesitada de teatro. Bajo la justificación de la limitación de combustible muchas veces no podemos llegar hasta allí y los promotores no informan, entonces, de lo que pueden encontrar al otro lado de donde viven. No se visualizan mediante carteleras bien confeccionadas. Además, nos afecta el escaso presupuesto, porque no es imposible hacer una escenografía y vestuario con calidad, así como la ausencia de dramaturgos en el territorio para que nos estructuren adecuadamente los textos y personajes”, concluye.

Por su parte, Pedro A. Venegas apunta que los primeros pasos que se dan en el territorio a favor de la cultura teatral se deben a la directiva provincial de Cultura, capaz de percatarse de la necesidad del territorio en ese sentido y su trascendencia para la sociedad.

“Todas nuestras salas están abiertas a que nos visiten artistas y agrupaciones con historia a nivel de país. La limitación con el combustible y los problemas con el alojamiento nos han privado de ello. Además, ya hemos hablado sobre rotar entre nosotros mismos para que los públicos habituales de las diferentes sedes reconozcan  los otros proyectos”, considera el máximo líder de Guiñol Paquelé.

Precisamente, tras la constante puesta en práctica de iniciativas que atrapen a los niños, se distingue Yojandry Naranjo, más conocido como Pachy, director de otro de los multilaureados proyectos espirituanos: Parabajitos.

“Tenemos convenios con escuelas. Hacemos estudios de público para saber cuáles son los mejores horarios y temas que les interesa, así como insistimos en conocer sus opiniones, por lo que realizamos, al concluir cualquiera actividad, un pequeño intercambio”, dice.

Sin duda, la realidad de la escena espirituana es tan compleja como la vida misma. Múltiples son las opiniones que invaden al interior del fenómeno, en busca de consolidar su movimiento creativo, todavía joven.

Esta pesquisa exploratoria recomienda no dejar el tema de un lado, sobre todo, desde la mirada de directivos y artistas porque sería lamentable que las salas vuelvan a la oscuridad de antaño e impidan acercarse al teatro a trasluz.



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