Mongo, el del G-2 – Escambray

Mongo, el del G-2

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Mongo Treto fue uno de los inspiradores de Mongo Castillo en la serie televisiva LCB: la otra guerra.

Uno de los inspiradores de Mongo Castillo en la serie televisiva LCB: la otra guerra, trasmitida recientemente, fue un guajiro avispado del Escambray que prestó un servicio admirable en el combate contra las bandas de alzados

Este hombre sencillo, que fue capaz de identifi­car el camino correcto en defensa de la Revolución, llegaría a ser una figura legendaria del Escambray como práctico de las tropas de Lucha Contra Bandidos en las operaciones, como jefe de una red de informantes del Departamento de Seguridad del Estado y como enlace con los oficiales que lo atendían, principalmente René Martínez Gómez (Chaleco). También desempeñó labores como interventor de fincas al servicio del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA). Muchos lo llegaron a conocer como el “Teniente Treto” o “Mongo el del G-2”. Bajo el mando de Aníbal Velaz Suárez y Luis Felipe Denis Díaz continuaría participando en distintas operaciones contra las bandas hasta que concluyó la Lucha Contra Bandidos en julio de 1965.

 

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Ramón de la Caridad Treto Fernández (Mongo), hijo de Eduardo y Alejandrina, nació el 12 de octubre de 1925 en Manicaragua, Las Villas, en un hogar de campesinos pobres. Desde pequeño quedó huérfano, por lo que fue entregado a sus abuelos para que lo criaran. Sufrió las consecuencias de una sociedad injusta, por lo que no pudo ir a la escuela y creció analfabeto. Su familia fue víctima de los maltratos de la Guardia Rural, el desalojo y el desempleo. Alrededor de los 10 años de edad murie­ron sus abuelos y, al quedar desamparado, se vio obligado a ganarse la vida haciendo mandados. Después comenzó a trabajar por unos centavos como desmochador de palmas; por último se dedicó a la agricultura y a criar animales de corral. Así continuó su vida hasta que se hizo adulto. En 1946 se casó con Cundina, una típica mujer campesina con la que tuvo dos hijos.

Como todos los jóvenes de su época, había crecido bajo la influencia del anticomu­nismo y la injusticia social, pero no conocía la verdadera historia de su patria. Sin embargo, su intuición lo llevó a interpretar la injusta sociedad en la que vivía y rápidamente tomó conciencia de la necesidad de cambiar el régimen de turno. En 1957 y 1958, durante la lucha insurreccional contra la tiranía batistiana, colaboró con las guerrillas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo bajo el mando del comandante Víctor Dreke Cruz y con las del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, subordinadas al comandante Víctor Bordón Machado.

En 1959 Mongo Treto residía en Güinía de Miranda. A finales de ese año solo había unos 60 milicianos en toda esa región, un pueblo don­de vivían alrededor de 12 000 personas. En esta etapa inicial Mongo Treto trabajó como interventor de fincas de más de 10 caballerías de tierra, en la zona de Pueblo Viejo y Arroyo Grande, en Manicaragua. También cumplió estas tareas en Valle Blanco, Turiguanal, Yaguanal y Los Arroyos. En esta etapa viajó a La Habana en varias ocasiones y se entrevistó con funcionarios del Gobierno Revolucionario para informar las arbitrariedades que algunos elementos oportunistas estaban cometiendo en nombre de la Revolución.

En el verano de 1960 el Departamento de Información e Investigaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR) reunió a todo el que estaba dispuesto a combatir a favor de la Revolución y comenzaron las operaciones militares contra las bandas de alzados fomentadas por la CIA.

En este escenario Mongo Treto decidió crear una estructura integrada por personas honestas, hombres y mujeres de su en­tera confianza, que se dedicaban a informarle de cualquier señal sospechosa. Esta red de información funcionaba en Minguí, Saíz, Bermejo, Cordobonal y otros lugares. Entre los fundadores de esta especie de instrumento de contrainteligencia estaban Luis Flores y Esteban Casas, dos hombres que supieron apoyar la Revolución en un mo­mento decisivo de la lucha y que, incluso cuando ya los bandidos habían sido li­quidados, continuaron defendiéndola en otros frentes.

En 1961 Mongo Treto fue alfabetizado, aprendió a firmar y alcanzó el segundo grado de escola­ridad. En una ocasión, el hijo de Félix Pérez, un latifundista que tenía varias fincas en la zona ganadera de Pueblo Viejo, trató de sobornarlo con 20 000 pesos para que no le interviniera las reses de calidad, pero Mongo Treto le espetó en pleno rostro, que “solo reviviendo los 20 000 muertos que había costado hacer la Revolución, él podría entrar en un acuerdo como ese”. Tal era la ética revolucionaria de este humilde hombre de campo.

En una ocasión Mongo salvó la vida porque desinformó a sus enemigos. Él acostumbraba a entrar a su casa por la puerta delantera y cuando se iba a dormir salía por detrás y se acostaba en un lugar seguro en medio del monte. En noviembre de 1962 un grupo de colaboradores de bandidos trataron de matarlo dándole candela a la casa, pero no se encontraba dentro como pensaban y escapó de ser quemado vivo. El inmueble y todas sus pertenencias fueron pasto de las llamas.

En realidad, Mongo Treto desinformaba a todos sobre su paradero a fin de que los bandidos no pudieran ubicarlo fácilmente. Por eso acostumbraba a decirle a la gente que le prepararan condiciones para pasar la noche, y en realidad se iba a dormir en una cueva. En muchas ocasiones dejó varias camas vacías. Para trasladarse de un lugar a otro hacía lo mismo, tenía tres caballos. Usaba uno, lo dejaba aparejado en un lugar para que la gente pensara que él andaba por los alrededores y tenía otro preparado en algún sitio oculto, lo montaba y se iba con rumbo desconocido. Después mandaba a buscar el caballo que había dejado atrás. Así era muy difícil hacerle una emboscada.

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Mongo Treto fue una figura legendaria en la Lucha Contra Bandidos en el Escambray.

Mongo Treto tenía un sexto sentido. Cuando conocía algo a través de una fuente cercana a los bandidos, lo verifi­caba con uno de los integrantes de su red de información. De esta forma se supo que Blanco Cabello, el interventor de Batabanal, estaba conspirando con los bandi­dos; también a través de este trabajo incipiente de contrainteligencia se conoció que el cabecilla de bandidos Braulio Amador Quesada iba a visitar a Macho Porta­les y así pudo ser capturado. Estos métodos, y otros, como visitar una veintena de familias campesinas para dejar un mensaje en una de ellas sin que nadie pudiera definir dónde lo había dejado, fueron aplicados por Mongo Treto durante la Lucha Contra Bandidos (LCB), pero también los puso en práctica años después, porque con­tinuó defendiendo la Revolución enfrentándose a delincuentes comunes y especuladores.

La primera operación que recordaba el propio Mongo Treto fue la que salió de La Mula con el comandante Félix Torres González. En esa ocasión perseguían a una docena de bandidos procedentes de Ciego de Ávila, que habían subido por una zona que se llama Las Cuevas, bajaron por Bermejo y se­cuestraron a Rafael Ramírez para ahorcarlo, pero como el campesino conocía a Eve­lio Duque, decidieron utilizarlo para que los condujera a su campamento. Al llegar al lugar, lo golpearon y dejaron abandonado a su suerte. Mongo Treto sirvió de práctico en esta operación.

Colaboraba como práctico de las Milicias y de los batallones de la LCB y como fuente de la Seguridad del Estado. Participó en operacio­nes contra cabecillas de bandas terroristas como Osiris Borges Rojas, Porfirio Guillén Amador, Blas Ortega Ortega, Ismael Jaime Sandoval y Manuel Munso La Guardia, entre otros.

Este hombre sencillo, que fue capaz de identifi­car el camino correcto en defensa de la Revolución, llegaría a ser una figura legendaria del Escambray como práctico de las tropas de Lucha Contra Bandidos en las operaciones, como jefe de una red de informantes del Departamento de Seguridad del Estado y como enlace con los oficiales que lo atendían, principalmente René Martínez Gómez (Chaleco). También desempeñó labores como interventor de fincas al servicio del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA). Muchos lo llegaron a conocer como el “Teniente Treto” o “Mongo el del G-2”. Bajo el mando de Aníbal Velaz Suárez y Luis Felipe Denis Díaz continuaría participando en distintas operaciones contra las bandas hasta que concluyó la Lucha Contra Bandidos en julio de 1965.

Después regresaría a su casa en la zona de Güi­nía de Miranda a cultivar la tierra. Siguió colaborando con el Departamento de Seguridad del Estado y prestando valiosos servicios como auxiliar de la Policía Nacional Revolucionaria.

En octubre del año 2000 participó como invitado especial en el Taller Nacional de Lucha Contra Bandidos que sesionó en el Instituto Superior del Minint General de Brigada Luis Felipe Denis, de Villa Clara, con la asistencia de combatientes de LCB de todo el país, y donde se obtuvieron importantes testimonios sobre esta epopeya.

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Mongo Treto fue uno de los inspiradores de Mongo Castillo en la serie televisiva LCB: la otra guerra.

Mongo Treto fue un hombre humilde que amaba al prójimo, que no le daba valor a nada material, totalmente desinteresado, despojado de todo interés personal. Interesado sí, pero en servir a sus compañeros, a su Revolución y a su Patria.

Por los valiosos servicios prestados a la Revolución fue condecorado con la Medalla de Lucha Contra Bandidos, el Sello de la Policía Nacional Revolucionaria y el Sello Dorado por el XXX Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado. Pero la mayor condecoración recibida fue el reconocimiento de su pueblo, que lo recuerda como un combatiente ejemplar que dedicó su vida a defender las conquistas de la Revolución.

Al morir, el 28 de mayo del 2009, conservaba su espíritu revolucionario, su uniforme verde olivo, su sombrero, su zambrán, y la pistola que le había entregado Denis para defenderse en caso de una agresión.

(Por Pedro Etcheverry Vázquez, Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado)

Nota: Según los realizadores de LCB: la otra guerra, el personaje de Mongo Castillo, interpretado por el actor Osvaldo Doimeadiós, está inspirado en los combatientes Mongo Treto y Puro Villalobos.

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