El Directorio a la espera del Che: Fomento y Placetas bajo asedio

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El Che y su tropa recibieron todo el apoyo del Directorio antes y después de su llegada al Escambray.

El 13 de octubre de 1958 comandos del Directorio Revolucionario 13 de Marzo asaltaron objetivos del régimen en Fomento y Placetas en apoyo al avance de la Columna Invasora del Che Guevara en su marcha al Escambray

La noche del 13 de octubre de 1958 devendría inolvidable para no pocos ciudadanos en las localidades villareñas de Fomento y Placetas, atacadas simultáneamente por sendos comandos del Directorio Revolucionario 13 de Marzo (DR-13-M) en acción coordinada de apoyo a la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, que al mando del Comandante Ernesto Che Guevara avanzaba desde la Sierra Maestra con destino al Escambray, acosada por el ejército y la aviación de la dictadura de Fulgencio Batista.

El Movimiento 26 de Julio en Sancti Spíritus había solicitado oficialmente al Directorio en la persona de Horacio “Piro” Abreu —y este le había hecho llegar a las guerrillas en el Escambray— la solicitud de apoyo a la tropa invasora, por lo que el jefe nacional del DR-13-M y del frente guerrillero de esa organización, comandante Faure Chomón Mediavilla, envió un emisario a hacer contacto con el argentino para conocer sus necesidades inmediatas.    

Pero el enviado regresó de tierras camagüeyanas sin haber podido encontrar al Che y sus hombres, por lo que Chomón y su Estado Mayor decidieron realizar una operación comando simultánea contra objetivos del régimen en Fomento y Placetas, para distraer la atención de las fuerzas de la tiranía y disminuir la presión que ejercían sobre el agotado contingente invasor.

Según Ramón Arístides Pérez Cabrera en su libro De Palacio hasta Las Villas, “los hombres del Directorio seleccionados para la larga travesía desde Dos Arroyos hasta Fomento y Placetas fueron organizados por el comandante Chomón bajo su mando en un solo comando de unos 60 experimentados combatientes bien armados y conocedores de los objetivos que serían atacados en ambas ciudades.

“Después de largas y agotadoras marchas nocturnas, cuatro días de camino a través de las montañas desde la comandancia central en Dos Arroyos, en la noche del 12 de octubre arribaron los guerrilleros a las cercanías de Fomento.

“Para las acciones combativas el comando se estructuró en dos destacamentos, uno bajo las órdenes del comandante Chomón y el otro al mando del comandante Rolando Cubela, quienes ocuparon por separado un refugio que les serviría de protección temporal hasta el momento en que se iniciara el desplazamiento hacia Fomento y Placetas y atacar ambas ciudades a las nueve de la noche del 13 de octubre de 1958”.

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Chomón organizó el ataque simultáneo contra objetivos de la tiranía en Fomento y Placetas la noche del 13 de octubre de 1958.

LA ACCIÓN DE FOMENTO

Mientras el comando dirigido por Cubela avanzaba hacia Placetas en vehículos requisados, el de Faure se aproximó a Fomento esperando la hora indicada y una vez comprobado el cronómetro, sus hombres atacaron cinco posiciones enemigas; una de ellas, el cuartel, que era la principal, recibió el fuego de los capitanes Julio Pérez Castillo y José Moleón con sus hombres, encargados de impedir que los guardias concentrados allí, unos 60, pudiesen salir a operar en auxilio de los otros puntos tiroteados. 

Como resultado de esta acción comando fue asaltada y quemada la sede de la Junta Electoral, donde resultó muerto un policía. Asimismo, fueron incendiados un prostíbulo y la estación de trenes, mientras Faure Chomón, Carol Mediavilla y otro rebelde tomaban la emisora de radio. Allí el líder del DR-13-M leyó una proclama dirigida a la población. El acoso al cuartel se mantuvo hasta tanto regresó el comando que asaltó Placetas.

PLACETAS SE COMPLICA

El destacamento que entraría a Placetas, a 26 kilómetros de distancia, estaba bajo el mando del comandante Rolando Cubela y de los capitanes Juan Abrahantes y Juancito Martínez, quienes se apostaron en la carretera que une esa ciudad con Fomento y apresaron varios vehículos para el traslado de sus hombres hasta el objetivo, donde se iniciaron las acciones a la hora señalada.

Los hombres bajo el mando del capitán Abrahantes, El Mejicano, actuaron en dos grupos. El primero, dirigido por el teniente Ricardo Varona, tomó posición a una cuadra del cuartel de la Guardia Rural para tirotearlo e impedir que sus efectivos salieran del recinto militar, pero estando en ese punto de improviso apareció un auto de la policía, y se generalizó una balacera donde resultaron heridos dos agentes y el rebelde Víctor Dreke.

Otro grupo al mando del teniente Evaristo Mancilla interrumpió el tránsito en la Carretera Central frente al garaje Herrera donde prendieron fuego a un ómnibus y después enfrentaron a una perseguidora, acción en que resultó golpeado por una bala de rebote el teniente José Luis Barceló. Ulteriormente se trasladaron al centro de la ciudad, donde destruyeron las vidrieras de la peletería López y una tienda de ropa propiedad de conocidos batistianos.

En este lugar resultó herido en una mano el rebelde Israel Bencomo, al explotarle una bala en el fusil. Los hombres bajo al mando del capitán Juancito Martínez estaban organizados en dos grupos. El primer grupo, dirigido por el teniente Conrado Ruiz, obstaculizó el tránsito en la Carretera Central frente a la farmacia Pestana y dieron candela a un ómnibus y el segundo grupo, a las órdenes de Enrique Oropesa, requisó un fusil, una escopeta y municiones, y en la farmacia La Salud ocupó medicamentos.

Mientras esto ocurría, el comandante Cubela y varios de los hombres del Directorio que atacaban la ciudad tomaron la emisora de radio y leyeron una alocución al pueblo, en la cual condenaron a la dictadura y llamaron a la acción decisiva para derrocarla. Según Ramón Arístides Pérez Cabrera (*), “la presencia de los rebeldes en las dos ciudades, las acciones realizadas y las consignas revolucionarias gritadas a todo pulmón sin que la soldadesca osara salir de sus cuarteles constituyó un duro golpe moral y psicológico para la tiranía y fuente de estímulo y de optimismo para la población”. 

* En la obra citada, pág. 299. También se consultó el texto Bajando del  Escambray, de Enrique Rodríguez Loeches

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