Mayajigua ya no da lástima (+fotos)

Luego de ser vapuleado por Irma y sin perder su esencia ni fe, el poblado liberado por tropas de la Columna No. 2, al mando de Camilo Cienfuegos, pugna por ser lo que fue antes

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La escuela Francisco Vales Ramírez está en camino de ser nuevamente el centro más importante de la comunidad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Añoranza. Tal fue el sentimiento que llevó a Luis Gerardo Cabrera, oriundo de Mayajigua y residente en el Reparto Capiro, de Santa Clara, a escribir a Escambray en busca de una mirada que ayudara a catalizar soluciones en ese lugar, donde aún residen sus familiares y amistades. Con sus observaciones en la agenda, que abarcan desde las edificaciones del poblado hasta las tradiciones y actividad económica y social, emprendimos el viaje.

“En mi juventud la pasábamos muy bien; no sé cómo se las arreglaban, pero todos los fines de semana había opciones recreativas para nosotros. Íbamos al Círculo Juvenil —hoy funeraria— o al Círculo Social, a la Pista, la Casa de la Cultura… Había muchos grupos musicales que eran nuestro deleite”, cuenta una hija del terruño que ha radicado en la capital de Cuba durante casi 20 de sus 40 años.

Lázaro Pablo García, presidente del Consejo Popular, destila sentido de pertenencia en cada palabra. Él mismo es un ejemplo de lo que puede lograrse a fuerza de tesón, pues empezó como mecánico de casas de calderas y puntista del central Aracelio Iglesias y hace poco venció la Maestría en Desarrollo Local. Es de los muchos que en Yaguajay iniciaron estudios superiores cuando cerraron los tres centrales azucareros que daban vida a sus bateyes.

Sin apelar a los apuntes, va ofreciendo elementos que ayudan a armar el “diseño” de lo que es el Consejo Popular con el nombre del pueblo. Tiene algo más de 8 100 habitantes. Con 14 circunscripciones —llegó a incluir 16—, es el más grande del municipio. Su gente es tan dada a las tareas de la producción que no se concibe sin laborar; tampoco sin la libertad que le ganaron quienes cayeron en la defensa de ese y otros poblados espirituanos.

Cuentan que cuando el secuestro del niño Elián González por parte del gobierno de los Estados Unidos el reclamo fue tan unido como ferviente, y que cada 20 de diciembre, aniversario de la liberación de Mayajigua por las tropas comandadas por Camilo Cienfuegos, el pueblo acude masivamente a la Pista y arma el jolgorio conmemorativo.

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El cine, aunque solo para filmes en tercera dimensión (3D), es uno de los centros rescatados del pueblo. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

LA CULTURA EN EL CORAZÓN DE LA VIDA

En un día lluvioso, muy diferente a los que vivieron los lugareños tras el paso del huracán Irma, el parque que renació de las ruinas, con una imagen atractiva y fresca es testigo del proceso en el que se calibran las pesas de los centros comerciales. Los hijos del pueblo van y vienen, desafiando la llovizna. Dicen que extrañan las ferias de productos agropecuarios de los sábados, antes memorables y ahora desplazadas por los eventos dominicales en Yaguajay; y las parrandas, décadas atrás de renombre por aquellos contornos, a las que se aferran como si fueran anclas tiradas al mar.

“Las parrandas de Mayajigua datan de 1904; los barrios La Campana y Puerto Arturo compiten y sacan sus congas, con el gavilán y el gallo como símbolos. En el 2012 empezamos a hacerlas con recursos propios, pues se habían detenido por cuestiones de presupuesto y organización”, cuenta Lázaro. Luego va relatando los aportes del gobierno local en los tres eventos que organizaron desde entonces hasta hoy, y que suelen celebrarse en noviembre. Tuvieron dos suspensiones bien justificadas: el deceso del líder histórico de la Revolución y el huracán Irma. Pero ahora, asegura el presidente, van al seguro.

Los lugares más céntricos —el cine, la biblioteca, la Casa de la Cultura, el hotel La Fragancia, el círculo infantil y otros locales próximos al parque— exhiben una imagen que niega la calamidad en que se sumió Mayajigua cuando los vientos y las lluvias de Irma dejaron de azotar. Ojalá también recibieran ese tipo de beneficio otras construcciones que, según el remitente, quien nos envió fotos, “quedan en pie con problemas grandes”, para que “al menos perdure parte de la arquitectura de este poblado, al cual venían por las noches pobladores de Chambas, Morón y Yaguajay”.

Cuentan que el evento provincial Luis Compte Cruz In Memóriam, cuando se desarrollan encuentros literarios y se realzan las tradiciones campesinas, desperezan la modorra de tanto en tanto. Sin embargo, no todo es satisfacción. En la escuela Francisco Vales, pugnan por retomar el curso de las buenas prácticas. De acuerdo con los lugareños, la institución, donde por décadas se han formado sus hijos, vuelve a ser el centro más importante de la comunidad.

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El parque fue reconstruido con un diseño que incluye bancos, vegetación y amplias áreas para el descanso. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

RUEDAS, CAMINOS Y ALCANTARILLADO

Son dos los asuntos por los que se ha esperado largamente allí, y que cíclicamente reaparecen a la hora de los encuentros con los representantes de gobierno. Uno es el arreglo de los viales internos, irregulares y faltos de una capa de rodamiento que los haga fácilmente transitables. El otro, la construcción del tanque séptico que sirva de depósito a los residuales líquidos y sólidos del reparto Frente Norte de Las Villas, nacido 15 años atrás. “Mayajigua no tiene destino final de residuales; tiene su sistema de alcantarillado a la mitad”, sentencia Lázaro, y agrega que la esperanza está cifrada en la construcción de las casas de sistema Sandino, 50 de las cuales, según los planes, se terminarán en diciembre. El acuerdo, agrega, fue conectar al susodicho tanque las viviendas de ese reparto.

Gerardo Guedes Guerrero, representante de la Dirección de Transporte de Yaguajay en Mayajigua, sostiene que dicha actividad ha mejorado con la entrega de nuevos recursos, entre ellos dos ómnibus Diana, y de un Kamaz para zonas de Plan Turquino. No ha dejado de dolerse nunca de la Base de Ómnibus que debieron entregar para acometer allí la ampliación del policlínico local, sin embargo la obra se comenzó, se invirtió en ella mucho dinero, pero quedó detenida”, revela.

La otra inquietud que comenta es la incomunicación de Alunao debido al mal estado de los viales en la ruta Mayajigua-Calienes- Alunao- Las Llanadas, luego del paso de Irma. Tienen una estrategia para el traslado de personas, pero no resuelve el problema, añade Guedes Guerrero.

No obstante todo esto, el pueblo ha podido ver resueltos 115 de los 249 planteamientos que tenían pendientes, de conjunto, al iniciarse la etapa de reanimación de comunidades y tras el paso de Irma. “Mayajigua da lástima”, leo en el cuerpo de un reportaje de un colega días después de aquel devastador huracán. Lo decía el propio Lázaro García Hernández, para aludir luego a los miles de pesos invertidos en la reanimación y que el ciclón anuló con su presencia.

Escambray siente que pisa un sitio renacido de sus cenizas —el ciclón dejó allí 242 derrumbes totales— y ya no tiene dudas: si bien merece una mirada que ayude a definir qué falta por hacer en bien de su gente, como propone Luis Gerardo, Mayajigua ya no inspira la compasión de nadie.

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Aunque quedan locales por arreglar, la infraestructura del pueblo se recuperó de los severos daños ocasionados por Irma. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

One comment

  1. Juan Noel Díaz Perez

    me causa alegria y me motiva recuerdos el pueblo donde nació mi padre, en el año 1920, por un lugar llamado la Picadora, que lo recuerdo cuando nos llevaba a conocer aquellos lugares, en un coche motor que iba para Chambas desde Caibarien, es bueno ver que se hagan cosas buenas por lo que él lucho siendo miembro del PCC desde los años 30, amigo personal del comandante Felix Torres, no he sido asiduo lector del periodico, vivo en Matanzas. Ejemplo a seguir con otros pueblos de Santic Spíritus y Villa Clara

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