No me considero un genio, sino un inventor

Varios reconocimientos avalan el trabajo de Yanquier Bermúdez como tornero, pero el más significativo fue el que le dio la condición de Relevante en el Fórum de Ciencia y Técnica, del sector de la Pesca en el 2017

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Para Yanquier no hay días sin intenso quehacer en el taller. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Parado frente al torno digital pasa horas y horas para dar forma a cualquier pedazo de hierro, bronce o aluminio, según el tipo de trabajo; pero casi siempre en busca de una solución que le devuelva la vida útil a un barco, un equipo en la línea de proceso de pescado o en la planta de hielo de Casilda.

 En el espacioso taller donde se desempeña desde hace 11 años Yanquier Bermúdez Medero acude a cualquier alternativa, porque para él no existen días en calma, si en el varadero hay un barco roto o en la industria las máquinas se detienen.

En su haber constan varios reconocimientos por las soluciones que constantemente ponen a prueba su capacidad de innovador, pero el más reciente fue el que le concedió la condición de Relevante en el Fórum de Ciencia y Técnica, del sector de la Pesca, en el 2017.

¿En qué consistió la inventiva?

Con la ayuda de Juan Manuel Iradis, mecánico de experiencia en el taller, nos propusimos arreglar la máquina de hamburguesas de procedencia china que, con poco más de dos años en explotación, presentó problemas en el sistema de rodamiento.

Nuestra tarea era determinante, pues se trataba de recuperar ese equipo que por más de tres meses interrumpió la elaboración de conformados destinados a la venta a la población. Estudiamos su mecanismo e ideamos sustituir todo el sistema de rodamiento anterior. Para ello adaptamos una cadena de media, fabricamos en el torno nuevos piñones y bujes fortaleciendo el sistema de distribución. En una semana ya habíamos resuelto el problema.

¿Qué importancia tiene esta innovación?

Mucha, pues con esa máquina rota se dejaron de producir alrededor de 700 kilogramos de masa hamburguesas diarios, por espacio de tres meses, afectándose la entrega del alimento para el consumo social y la venta en la pescadería de Trinidad.

Por otra parte, está el componente económico, mediante el gasto por la importación de las piezas que se necesitaban para arreglarla, alguna de las cuales no fue posible adquirir. De no haber sido por nuestra inventiva, se habría desechado un equipamiento que costó al país alrededor de 15 000 dólares.

¿Tiene condiciones aquí para desarrollar sus ideas?

Sí, en este taller existen todos los medios requeridos para realizar mi trabajo, desde las herramientas como cuchillas, barrenas, taladros, micrómetros y otras, hasta un torno digital, con mucha más precisión que los llamados mecánicos, el cual fue reconstruido por la Empresa Militar Ernesto Che Guevara y es el único que existe en el sector de la Pesca en la provincia.

¿Qué otros trabajos ha expuesto en los eventos del Fórum de Ciencia y Técnica?

Son muchos, desde que comencé en este centro, hace 11 años, he tenido que buscar soluciones a cuanta rotura se presenta en cualquier embarcación de la flota o en otro tipo de medios; recuerdo cuando recuperamos la máquina separadora de piel y espina que pertenecía a la industria de Casilda y que hoy está en otro centro del sector en la provincia; con esta inventiva gané un premio nacional; pero para mí lo más difícil ha sido darle filo, en el torno, a las cuchillas helicoidal que se usan en la planta de hielo, porque el torno no da el paso y tuve que inventar un dispositivo que me permita afilarla por sus seis caras.

Por suerte, tenemos una de repuesto y cuando desmontamos la que está instalada, ya la otra está lista. De lo contrario, se para la producción de hielo y se afecta el suministro a la flota langostera y escamera, que lo utilizan para nevar las especies capturadas y conservarlas frescas hasta su llegada a la planta de proceso.

¿Seguirá con sus inventos o prefiere esperar por la llegada de una pieza nueva para la sustitución?

Lo nuevo es siempre una garantía, pero cuando no existe respuesta en el país para arreglar un equipo vinculado directamente a cualquier proceso de producción, nos ponemos en función de una alternativa, en ese momento Juan Manuel y yo comenzamos a estudiar, hasta que aparece la solución que muchas veces resulta mejor que la original. Aunque te confieso que no me considero un genio, sino un inventor.

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