Del Astana a Topes

La joven Heidy Padreras Bernal es la única espirituana que ha logrado insertarse en clubes profesionales de ciclismo

“Correr junto a los hombres es fuerte, pero te eleva la exigencia y te ayuda en la preparación”, comenta Heidy.
“Correr junto a los hombres es fuerte, pero te eleva la exigencia y te ayuda en la preparación”, comenta Heidy.

Entre una caravana de hombres, dos mujeres se lanzan a la conquista de las alturas. Topes de Collantes está a la distancia de un pedal cuando se han recorrido unos 160 kilómetros desde la vecina provincia de Ciego de Ávila.

Llegan desde lejos, tanto como desde Europa donde han escalado bien alto y no justamente montañas. Una de ellas roza apenas los 20 años de edad y es cabaiguanense y mucho más, tanto como la única espirituana que ha logrado insertarse en clubes profesionales de ciclismo.

Heidy Padreras Bernal puso a prueba el kilometraje que ha devorado en el club italo-kazajo Astana Women’s, donde milita hace dos temporadas, “halada” por Arlenis Sierra, la capitana del equipo y quien ahora le acompañó en la aventura del ascenso. 

“Fue duro, duro, duro”, lo repite hasta el cansancio, el mismo que asoma en su rostro y en sus piernas. “Éramos las únicas mujeres y se corrió a un ritmo muy rápido, como a unos 43 kilómetros por hora. Llegamos hasta El Mirador”.

Pero ellas agradecen el reto que las lleva por otros recovecos del Escambray, como parte del trayecto del Sexto Clásico Nacional de Ruta que termina este domingo. En solo días las esperan desafíos mayores en el circuito mundial.

“Correr junto a los hombres es fuerte, pero te eleva la exigencia y te ayuda en la preparación porque el nivel es alto. Ya en unos días tendremos la Copa del Mundo, en Italia”, comenta Heidy, con la confianza que le ofrece su segunda temporada entre profesionales.

De un año a otro el cambio ha sido muy grande, es otra Heidy, no tiene nada que ver con la del año pasado. “He adquirido experiencia, el competir con grandes corredoras me ha ayudado porque el nivel de Europa no tiene nada que ver con el de Latinoamérica”.

Agradece la opción que le abrió Arlenis Sierra: “Nos llevamos como hermanas, por ella entré al club que se puso a medirme bien durante la vuelta a Costa Rica, adonde asistimos por invitación y quedé tercera en metas volantes y novena en la categoría Sub-23. No fue mal para ser mi primera vuelta. Allí ganamos el por equipos”.

Al elenco, en el que militan también otras latinas, entró con los pies puestos en sus pedales. “Siempre me he enfocado en cumplir al ciento por ciento el papel que me den, sabía que no entraría para ser figura ni para tener papel protagónico, pero me siento muy contenta. La principal figura es Arlenis y trabajando para ella es como si lo estuviera haciendo para mí”.

De hecho, gracias a ese trabajo como el del resto de las corredoras, la manzanillera subió por primera vez al noveno lugar del ranking mundial de ruta y el club ascendió cuatro sitios para ubicarse en el decimocuarto puesto entre las escuadras de la categoría superior de la Unión Ciclística Internacional (UCI). Con Sierra, líder y capitana del Astana Women’s y como parte de la temporada de la UCI, ha asistido a los mejores escenarios del Tour Mundial de Ciclismo de Ruta y ha vivido el glamour de pistas y trayectos de Holanda, Australia y Bélgica.

La propia Arlenis acuñó el crecimiento de Praderas, tras terminar una de sus carreras el pasado año. “Esas escaladas finales nos exigieron bastante, Heidy estuvo súper bien, le faltó en la última vuelta pero aguantó casi todo en buenas condiciones”.

Mas, ni las pistas encumbradas le han hecho olvidar sus primeros pedalazos, casi siempre en contra de la aceptación familiar: “De pequeña estuve en un área donde el entrenador Armando de Jesús me enseñó a montar, pero en serio en serio no lo tomé hasta que llegué a octavo grado.

“Mi familia nunca quiso que fuera ciclista, menos mi papá que siempre me apoyó, pero ni a mi abuela, ni a mi mamá les gustaba la idea. Hace unos meses sufrí una caída y me di muchos golpes, hasta en la cara, y ella, como madre al fin, no le gusta que su hija pase por eso, incluso cada rato me pregunta: ‘¿Estás segura de que es lo que te gusta?’; pero ya se han ido acostumbrando”.

También porque han visto el premio a los resultados que llegaron muy rápido y la motivación creció tanto como su nivel. Proclamarse como campeona nacional en su primer año le abrió las puertas a la principal selección nacional.

Heidy también aspira a ponerle nombre a la sexteta de mujeres que representará a Cuba en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, en julio y agosto venideros. Con ese objetivo, además de la participación en su club, estará también en el Panamericano de Ruta.

Tiene caros anhelos y más de un referente, entre ellos, uno a escasos metros en su Cabaiguán natal, de donde es la multicampeona Yumari González. “Admiro a varias atletas, evalúo mucho los resultados de Yumari, Yoanka… Relevar a Yumari es algo importante, quisiera ser la cuarta parte de lo que fue ella, sobre todo en pista ha sido una de las mejores atletas de Cuba, pero a la que más admiro es Arlenis.

“Soy fanática a la pista, pero se me han dado las posibilidades con la ruta y hay que abrirse nuevas puertas y estar en todo, incluso mañana me gustaría correr el Mountain Bike y llegar a lo más alto del mundo”.

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