Mi firma no se destinta ni cambia de trazos

Nueva constitución recoge variedad de derechos, garantías; amplía la protección de la mujer y establece cambios en la estructura de Gobierno

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La votación en el colegio electoral 2, circunscripción 13, de la ciudad de Sancti Spíritus, marcha sin contratiempos. (Foto: Arelys García Acosta)

Mil razones sobre el papel, sobre la palabra escrita en esta Constitución hecha y rehecha por el pueblo cubano, horneada por la voz de los médicos, de los abogados, de los tabaqueros, de la gente común y corriente de esta nación.

Mil razones llevo en mi voto, en mi firma que no se destinta ni cambia de trazos.

Voto por mi país, por el país de los necios, voto por la tranquilidad que ahora mismo se respira en las calles sin cordones policiales, escena tan común en días de elecciones en otras latitudes.

Voto porque los niños siempre canten con sus amigos nuevos y jueguen a ser grandes. Voto por verles correr sin tropiezos por calles y parques sin moles de escombros, sin edificios derribados por la desidia de las guerras, sin drones asesinos equipados de docenas de bombas y misiles guiados que caen sin piedad sobre las ciudades dormidas.

Voto por la Cuba de hoy, de libros abiertos en las escuelas, de maestros que guían por igual todas las manos, las blancas, las negras y las mulatas.

Voto porque se agiten las gargantas y las canciones sigan alzando las voces valientes de las guitarras.

Voto por esta nueva Constitución que según el propio Presidente Cubano Díaz-Canel nos llamó “a repensarnos como nación y a hurgar en el seno de nuestras esencias, con la participación de todos.

Expresado en las palabras del cantor Tony Ávila: “hay cambios que mi casa necesita”. La casa a la que le cambiará el color de las paredes, restaurará sus puertas y ventanas; pero serán los mismos cimientos porque, a fin de cuentas, esta casa es, como dice el trovador, “la casa que no cambio por ninguna y en la que están las cosas que más quiero”.

Voto por la no desmemoria, por la no vuelta al río de verdades de la Cuba colonial que la Revolución enterró con el triunfo del Primero de enero de 1959. Voto porque mi Presidente siga con el oído pegado a la tierra y con los ojos bien abiertos, como se lo pidió Raúl. Voto por la Vida que hay contendida en esta Carta Magna, voto por la vergüenza, por no cambiar de color, por el beso que dure, voto por el jardín y los retoños que estamos obligados a cuidar.

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