Salidero en peloteo

La de Belkis Bernal Abreu, residente en la calle Julio Antonio Mella No. 279, entre Mayía Rodríguez y Coronel Legón, en Sancti Spíritus, es una de esas historias frecuentes de peloteo: de un lugar te remiten a otro y vuelves al comienzo, sin que el problema sobre el que das cuenta se resuelva.

Y su problema era un salidero de agua —que es decir derroche del líquido vital—, aparecido en agosto del 2018 en el registro de la acometida hacia su domicilio. Cuenta Belkis que al momento de reportarlo, vía telefónica, ante el Puesto de Mando del Acueducto Municipal, le puso a la irregularidad el nombre que llevaba, pero fue recogida como una obstrucción. Al presentarse la brigada de desobstrucción, le comunicaron que no procedía y que debía hacer un nuevo reporte.

Decepcionada, Belkis no volvió a notificar enseguida. El agua, razonó, era absorbida por la tierra seca del registro y no llegaba a cubrir la acera. Pero luego sí la cubrió y comenzó a deslizarse abundantemente por los canteros vecinos, por el frente de la Oficina de Inspectores del Poder Popular del municipio y más allá. Nuevo reporte (No. 1042), gestiones de la doctora del Consultorio Médico y a través del delegado de Circunscripción, llamada el 21 de octubre al Gobierno local. Cero respuestas hasta noviembre, cuando nos escribió.

“He agotado todas las vías y se me ha hecho caso omiso —exponía—. Es penoso que con tanto énfasis por los medios de comunicación sobre la necesidad de erradicar las enfermedades trasmisibles no se tomen medidas para suprimir estos salideros, donde puede alojarse cualquier larva, sin hablar del agua que se bota y luego nos hará falta”, se lamentaba.

Contactada telefónicamente días atrás, la lectora dio cuenta de la solución, aunque rústica, que poco antes de fin de año suprimió, por ahora, el derroche. Escambray cuestiona: ¿por qué anotar un reporte de forma diferente a como lo formula quien sufre el problema? ¿Qué justifica la larga espera?

LA 220 LLEGARÁ, EXCEPCIONALMENTE

Con una inquietud relativa a gestiones para que le instalen en su domicilio la corriente de 220 voltios escribió a esta sección, vía correo postal, Heriberto Reyes López, vecino de la calle Ramón Ponciano No. 11, en Fomento.

Planteaba el remitente que a finales de junio del pasado año formuló la solicitud oficial, a fin de poder instalar y usar un equipo de aire acondicionado y un calentador eléctrico. Ambos, apuntaba, se le hacen muy necesarios debido a disímiles dolencias que padece, entre ellas bronquitis crónica y un enfisema pulmonar, como consecuencia de las cuales el ventilador común le resulta nocivo.

“Tengo 70 años, vivo solo y no tengo hijos; mi salud es delicada, pues además de otras enfermedades estoy operado de un hematoma cerebral y soy ciego de uno mis ojos”, agregaba Heriberto. “Del poste de la acometida al breaker hay 25 metros; yo tengo un breaker puesto que es de 220 voltios”.

Al comunicarnos telefónicamente con el lector, adujo que planteó su inquietud también ante la dirección del Gobierno Municipal, y que a finales del pasado diciembre le prometieron satisfacer su necesidad. Freddy Virgil Fernández Estévez, director de la Organización Básica Eléctrica de Fomento, confirmó que, atendiendo a lo especial de su situación, a Heriberto le sería instalada la 220 en el propio mes de enero.

No obstante, advirtió que el mencionado servicio está detenido en ese territorio por falta de acometidas. “Solo en casos muy excepcionales, previo análisis en una comisión que se crea al efecto, de existir la posibilidad se ejecuta el trabajo”, puntualizó.        

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