Universitarios de Sancti Spíritus condenan aplicación de Título III de la Ley Helms-Burton

En audiencia pública, a la que asistieron las máximas autoridades del Partido en la provincia, un panel de especialistas expuso interioridades e implicaciones de la activación de esa Ley garrote

Al encuentro asistieron Deivy Pérez Martín, primera secretaria del Comité Provincial del Partido; Roberto Pérez y Osbel Lorenzo, miembros del Buró Provincial de dicha organización, entre otros dirigentes. (Foto: Vicente Brito / Escambray).

Una audiencia pública que ayudó a esclarecer los pormenores de la anticubana Ley Helms-Burton y las implicaciones de la reciente puesta en vigor de su Título III, con alcance extraterritorial, se realizó este lunes en el teatro de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí.

Junto a un amplio grupo de estudiantes y profesores de la casa de altos estudios, estuvieron presentes en el encuentro Deivy Pérez Martín, primera secretaria del Comité Provincial del Partido; Roberto Pérez y Osbel Lorenzo, ambos miembros del Buró Provincial de la organización partidista; así como la doctora en Ciencias Naima Ariadne Trujillo Barreto, rectora de la Universidad sede.

En la cita quedó al descubierto el carácter injerencista de la Ley Helms Burton, que los panelistas —dos prestigiosos historiadores y un reconocido jurista del patio— no dudaron en calificar de asesina y con el propósito de asfixiar a Cuba y a su pueblo, por el solo hecho, adujeron, de escoger un rumbo que no complace a los sucesivos gobiernos estadounidenses.

Un panel integrado por dos prestigiosos historiadores y un reconocido jurista del patio expuso las interioridades de la Ley Helms-Burton. (Foto: Vicente Brito / Escambray).

Antes de que el panel se adentrara en los pormenores históricos y legales del texto en sí mismo, uno de los estudiantes remarcó la vocación latinoamericanista e internacionalista de José Martí Pérez, el más grande pensador político hispanoamericano de finales del siglo XIX, dijo. Un día después de cumplirse 124 años de su muerte en combate en Dos Ríos, Jiguaní, Oriente, por la independencia de Cuba, ese propio joven recordó la frase del Apóstol: “El que tenga Patria que la honre, y el que no, que la conquiste”.

“¡Por apego a Martí, a su vida y a su obra, consolidamos nuestro patriotismo!”, exclamó el estudiante, y a continuación exigió, en nombre de todos sus compañeros de estudio, el cese de las agresiones de Estados Unidos a Cuba y de la aplicación de la citada Ley, cuyo fin es bloquearnos más y crear mayores insatisfacciones entre la población.

Por si faltase alguna voz allí, se alzó la del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en una grabación de 1997 en la que exponía, entre otras ideas, las siguientes: “La intención de esas leyes (Torricelli y Helms Burton) es provocar el descontento, el desorden y la desunión. Es la hora de salvar la Revolución, la Patria, el Socialismo, la independencia del país, y con esos valores no se juega”.

Tras preguntar a los presentes en el multitudinario acto donde hablaba entonces si estarían dispuestos a rendirse, de seguir tales intentos por parte del enemigo imperialista, y escuchar un ¡No! fuerte y rotundo, Fidel dijo: “Eso es lo único que se puede esperar de ustedes y es lo único que esperamos de ustedes”.

Un estudiante, en nombre de todo el estudiantado, exigió el cese de las agresiones de Estados Unidos a Cuba. (Foto: Vicente Brito / Escambray).

Se escucharon, además, las valoraciones del General de Ejército y primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, ratificando la voluntad de no claudicar jamás y asegurando que “Cuba ha demostrado que sí se pudo, que sí se puede y siempre se podrá resistir”.

Entre preguntas de algunos de los asistentes, los panelistas significaron el daño que provocará a la economía cubana la activación del Título III de la Ley Helms-Burton. Igualmente, recordaron las viejas intenciones de Washington desde que Cuba comenzó a luchar por su total independencia y vertieron sus consideraciones sobre las razones que llevaron al expresidente Bill Clinton a firmar la mencionada Ley en 1996, sobre lo cual hubo grandes dudas, ya que podría afectar los intereses de los propios estadounidenses.

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