¿Quién tiró la primera piedra? (+video)

El análisis de los sucesos minuto a minuto prueba que el llamado del presidente a defender la Revolución en la calle es resultado –y no causa– de la violencia generada el domingo 11 de julio

En varias provincias del país tuvieron lugar hechos vandálicos como el que se muestra en la foto. (Foto: Internet).

Dijeron que Raúl huyó, que Camagüey fue tomado por el pueblo y secuestrado el Primer Secretario del Partido allí, que el Viceministro del Interior renunció, que las calles han estado llenas de muertos y por decir y mentir hasta nos mostraron Alejandría y Buenos Aires como si fueran La Habana.

Han dicho de todo y lo más probable es que sigan diciendo porque esa ha sido una de sus armas más recurrentes, desde que intentaron enaltecer los supuestos valores humanos de Sosa Blanco, presentaron las bandas de alzados del Escambray como defensoras del pueblo y no como vulgares terroristas, o fabricaron aquel compendio insuperable de desinformación en los días de Playa Girón, cuando según versiones de sus agencias de prensa, las fuerzas invasoras tomaron Pinar del Río y la Isla de Pinos, Fidel se dio a la fuga y Raúl fue capturado, el Habana Libre fue destrozado por los bombardeos y «el puerto de Bayamo quedó totalmente aislado».

De todo cuanto han dicho por estos días, sin embargo, existe un mentís que, por su carácter perverso, por su oportunismo y por su connotación, pudiera superar a los anteriores: vincular la violencia originada en nuestros pueblos y ciudades con el legítimo llamado que hiciera a los revolucionarios el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de salir a las calles a defender el país frente a lo que estaba ocurriendo.

Ahora mismo constituye una obviedad preguntar quién tiró la primera piedra el domingo 11 de julio, si en este mismo periódico, en el Noticiero Nacional de la Televisión o prácticamente en todo el sistema de medios públicos de la isla se ha venido denunciando de un tiempo a esta parte que cada lanzamiento, cada cristal, cada hecho, tiene un precio –a veces reconocido por boca de los instigadores o los propios autores materiales–, mucho más cuando se trata de objetivos priorizados como las tiendas que venden sus productos en divisas o las estaciones de la Policía Nacional Revolucionaria, por ejemplo.

LOS HECHOS HABLAN

Por las evidencias que se han logrado reunir, muchas grabadas y hasta transmitidas en vivo, el primer acto vandálico de ese día ocurrió justamente cinco horas y diez minutos antes de que el presidente Díaz-Canel iniciara la comparecencia televisiva en la que informó de la grave situación que había venido conformándose.

En otras palabras, cuando sobre las 4 y 20 de la tarde del domingo el presidente llamó al pueblo a defender el país en las calles frente al caos que se trataba de imponer –como se sabe ahora, resultado de una operación político comunicacional gestada y comandada desde la Florida con mucho dinero de por medio–, ya las piedras y los cristales volaban desde hacía rato por los aires y no precisamente como las palomas.

El comentarista Humberto López, en su espacio habitual del noticiero estelar de la Televisión cubana, realizó un detallado análisis de la manera en que vinieron sucediéndose los hechos vandálicos de ese día, en particular los emprendidos contra las tiendas de las cadenas Cimex y Caribe.

Según este informe, la primera de las unidades que resultó apedreada fue El Renacer, del municipio de Boyeros, en La Habana, exactamente a las 10:50 a.m. y así de manera consecutiva los actos fueron sucediéndose hasta sumar 44 los centros atacados, a razón de 19 antes de las cuatro de la tarde, 10 durante la media hora que duró la comparecencia de Díaz-Canel en la televisión y otras 15 después de realizada la misma.

Solo en una hora y media, entre las 3:00 p.m. y las 4:30 p.m., un total de 22 comercios, sobre todo de las provincias de Matanzas y Mayabeque, pero también de Artemisa, Granma y Holguín, aunque en menor medida, resultaron apedreados y muchos de ellos saqueados y semidestruidos.

Resulta comprensible que los financistas de la operación, los instigadores camuflados cómodamente detrás de sus ordenadores o los vándalos que hacían y deshacían sin el menor recato, a la luz del día y muchas veces frente a las cámaras de los móviles, no necesitaban para nada el pueblo en las calles ni el restablecimiento del orden.

Quien tenga sobre sus hombros la seguridad de un país, también dispone de las herramientas necesarias para preservarla y en ese sentido el Artículo 4 de nuestra Carta Magna, refrendada por la abrumadora mayoría de los cubanos, no deja espacios para dudas o malos entendidos:

 “ARTÍCULO 4. La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano.

“La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones.

“El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable.

 “Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

La idea de que fue el presidente el que incentivó la violencia, alimentada desde el odio de las redes y los medios que nos adversan, se desvanece ante los llamados a la inclusión y a la unidad nacional por encima de todo, constatables en cualquiera de sus discursos desde que asumiera la dirección del país, léanse los pronunciados en los períodos de sesiones de la Asamblea Nacional, los Congresos de la Uneac y el Partido y sus palabras de este sábado en la concentración de La Piragua.

“Podremos desmontar las llamadas fake news –dijo en este último sitio–, desmenuzar las mentiras, mostrar cómo se fabricó toda la falsa realidad de Cuba en escenarios virtuales, pero ya han causado un daño inconmensurable al alma nacional, que tiene entre sus valores más sagrados la tranquilidad ciudadana, la convivencia, la solidaridad y la unidad”.

Hay espacio en nuestro país para el debate y las diferencias de todo tipo –las políticas incluidas–, lo que no resulta ético ni tampoco permisible es pretender resolverlas con el imperio de la ley de la selva, la bajeza o la puñalada por la espalda, o mezclándose con los perpetradores de actos tan incivilizados como la agresión con piedras al pediátrico de Cárdenas, con pacientes, acompañantes y personal médico en su interior.

LA DOCTRINA DE LA OLLA DE PRESIÓN

Cuba reconoce sus carencias: nos faltan medicamentos e insumos sanitarios imprescindibles, alimentos, combustibles y por esos días también se produjeron averías que afectaron el suministro eléctrico a la población, algo que milagrosamente había podido evitarse a lo largo de la pandemia.

Josep Borrell, un político español con evidentes discrepancias ideológicas con la Revolución cubana, ahora mismo Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, aseguraba hace unas horas que todas estas limitaciones económicas son hijas, en primer lugar, de la política de bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre la isla a contracorriente de la comunidad de naciones.

No resulta descubrimiento alguno ni un aporte a los estudios sociales identificar que la doctrina de olla de presión, que las sucesivas administraciones de los Estados Unidos han asumido como política de estado y que por más de 60 años viene aplastando a los cubanos –a lo que ahora se ha sumado la crisis de la pandemia por más de 16 meses–, constituye caldo de cultivo para el descontento entre sectores no despreciables de la población.

Justamente eso, y no otra cosa, es lo que ha aprovechado el coro de los odiadores viscerales, sicarios mediáticos y esa claque moderna, que Abel Prieto define como «fascismo con chusmería» para atizar el zarpazo del 11 de julio.

Una de ellos, en su desespero por incendiar el país en el que no vive y al que obviamente no quiere pertenecer, vocifera su delito a la vista de todos: “Bueno, lo que necesito es que te caigas a golpes y hagas un video y digas que fue la Policía (…). Y si le caes a pedradas al policía y lo grabas, te voy a hacer llegar 100 MLC (…). Y si golpeas a un niño, que se le vean marcas y subes un video diciendo que fue un policía, te daré 200”. A lo mejor ella encuentra al verdugo desalmado que busca rabiosamente en las redes, a lo mejor logra engullirse la tajada que de seguro le toca por un oficio tan ruin, a lo mejor cualquier día vemos cómo se desmonta la película que ahora mismo está procurando grabar, cuyo guion, como se aprecia, es casi un remake, corta y pega de aquellas versiones en las que se glorificaba a los bandidos del Escambray, se tomaba la ciudad de Pinar del Río y se le ponía sitio “al puerto de Bayamo”.

Juan Antonio Borrego

Texto de Juan Antonio Borrego
Director de Escambray. Corresponsal del diario Granma por más de 20 años.

7 comentarios

  1. Jaun Alcantara

    El articulo se debería llamar: por que no tenemos boniatos?

  2. Excelente análisis. Para los que piensan y manifiestan que queremos imponer criterios o maneras de pensar, los invito solo a reflexionar y analizar cada artículo que se publica. No hay que imponer nada solo es cuestión de exponer la verdad de los hechos y no tergiversar palabras. Todos participamos en la elaboración de nuestra Constitución, dimos criterios, hicimos propuestas muy escuchadas y todas tenidas en cuenta en su elaboración y como bien se plasma en este artículo, está bien clara cual es nuestra responsabilidad y actuar para preservar la seguridad nacional y defender nuestro país.

    • Y quien tiene la exclusiva de publicar artículos? Quien establece que se publica y que no se publica. Que fácil es con un micrófono en las manos el ignoran a los demás que también hablan alto!

  3. Pero todavía no entiendo xq no se previeron estos hechos vandálicos y demás, si todo esto ya se cocinaba en redes? Estaba preparado y nosotros ajenos???…Saque Ud sus propias conclusiones…

  4. Solo una pregunta …en SS hubo daños en alguna TDA ??? PQ en el comentario de Humberto salimos q en 1 , y sin embargo las máximas autoridades de la provincia dijeron q aq no hubo q lamentar afectaciones en instituciones . …..cual es la verdadera respuesta ????

  5. Y por qué no se refieren también a la represión contra quienes se manifestaban de modo pacífico? No todos fueron hechos violentos.

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