En tiempos de amores intempestivos (+fotos)

Emelina y Florencio llevan casi 75 años de comunión conyugal. Un matrimonio mantiene viva las esencias del amor a pesar de los años y la vorágine diaria.

(Por:Yuleiky Obregón Macías)

En tiempos de amores intempestivos -también de desamores- me complace descubrir el amor; no en las presunciones del yo ni en las trivialidades del término sino en la cotidianidad.

Décimas a Emelina. Justo esa mezcla de vida y rutina, muchas veces ceñida por los desafueros de la existencia, nos regalan Florencio y Emelina, pareja de centenarios muy próximos a sus 75 años de comunión conyugal.

En la tranquilidad de un hogar espirituano obsequian su intimidad, ahora sintetizadas en caricias que se imponen a los contratiempos de la longevidad. Aun con algunos sentidos opacados por los años -a veces hasta la memoria- se descubren el uno al otro en un gesto apasionado, en una mirada de ternura.

Apoyados por manos afectivas todavía comparten el café mañanero, la comida en la mesa y disfrutan del sueño acurrucado.

Florencio Pérez Luis proyecta la fortaleza de los llegados del Viejo Continente y el rigor del trabajo duro, pero papeles amarillentos delatan al hombre sensible cuando escribe a su amada: “recibe el aprecio de este, tu novio que te quiere y no te olvida un segundo. Cuéntame si has tenido algún pretendiente”.

Emelina y Florencio obsequian su intimidad. Emelina Gómez Hernández conserva las emociones de la novia, la consagración de la esposa y también los deseos de una amante cuando recuerda haber inspirado versos; a buen resguardo en su memoria, los momentos azarosos en que los padres se oponían al noviazgo por las diferencias de linaje.

Recuerda con claridad absoluta que se conocieron cuando el ciclón de Santa Cruz, que se hicieron novios un primero de marzo y que se casaron el Día de La Caridad. Hoy se mantiene alerta ante enfermedades, medicamentos, a veces obligadas ausencias.

Algunos asociarán el prodigio a lo arcaico o lo catalogarán de anacrónico con este milenio. Otros encontraran esperanza. Yo descubrí, en Florencio y Emelina, lo que significa amar.

Ella es contundente cuando esta reportera inquiere:

-¿Tú lo quieres mucho?

-¡Con la vida!

One comment

  1. El tiempo de amores tiene el verdadero inicios pero carece de fin apesar del implacable tiempo que es capaz de llevarse la identidad solamente pero lo valedero queda intacto que es la etica de este matrimonio el cual demuestra que la etica es escencial a diario cuando en la juventud actual esta etica desaparece como arte de magia pues la responsabilidad no habita en la sangre joven por lo que Florencio y Emelina sabiamente pueden contestar que la vida puede continuar cada dia pues el amor es imperecedero al unirse en pareja. Lazaro izquierdo

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