ESPROT: un termómetro para medir ilegalidades

La casa matriz, ubicada en Sancti Spíritus se construyó gracias a los esfuerzos de los trabajadores.Una mirada al rastro de calidad que han marcado estos 10 años de acciones sostenidas por el organismo espirituano.

Escondidos en el cielo raso encontramos medicamentos que las personas querían sustraer ilegalmente de la institución; hemos incautado además, miles de jeringuillas, gasas, alcohol, hasta camarones ocupamos recientemente a un ciudadano que intentó introducir ese tipo de mariscos aquí en el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos”.

El testimonio anterior no engrosa la bitácora de un detective privado ni mucho menos, sino que proviene de los tantos hechos delictivos que hombres como Yosvany Rodríguez Carvajal ayudan a frustrar en su quehacer cotidiano.

Con una labor supeditada a la Empresa de Seguridad y Protección (ESPROT) de Sancti Spíritus; este trabajador, como sus compañeros, honra el principio ineluctable de preservar los recursos de las instituciones que hayan solicitado sus servicios.

Con una presencia habitual y a la vez imperceptible para muchos, el personal de “blanco y carmelita” va más allá de la sola acción de vigilar objetivos económicos determinados. Los invito a dar una mirada al rastro de calidad que han marcado estos 10 años de acciones sostenidas por el organismo espirituano.

Un trabajo casi anónimo

Elaboración de medios de identificación y señalética figuran entre los tantos servicios que ofrece la Agencia de Servicios Técnicos.El 31 de octubre del 2001, por acuerdo del Consejo de Administración Provincial (CAP) fue creada la ESPROT, pero los inicios demandarían la constancia de todo un colectivo para salir adelante: “Cuando la empresa nació no teníamos un centavo, radicábamos en una oficina ubicada en la sede del Gobierno, incluso, tuvimos que pedir un préstamo para pagarle a los trabajadores.

Todo lo que tenemos hoy es gracias al esfuerzo conjunto; por ejemplo, el terreno donde está nuestra casa matriz se consideraba una obra paralizada desde 1996 y conseguimos erigirla con las condiciones y el confort requeridos.

Además, todas las utilidades que generamos las aportamos al Estado y durante cuatro años hemos pagado un premio a los empleados que es independiente al salario y oscila entre 543 pesos o más”, afirma Julio Bernal Fernández, director general de la empresa. Única institución de su tipo en el país incorporada al Perfeccionamiento Empresarial, la ESPROT espirituana cuenta con 6 Unidades Empresariales de Base (UEB): cinco Agencias que ofertan protección con hombres y otra de Servicios Técnicos, una estructura vital en disímiles actividades entre las que destacan custodia y traslado de valores, confección de señaléticas de seguridad y montaje de sistemas concentrados de alarmas con respuesta técnica. Según Luis Vento Torres, especialista principal en el área de monitoreo y centralización de la Agencia de Servicios Técnicos, el rol de los que allí laboran ha influido sobremanera en los resultados obtenidos por ese anexo: “Entre sus homólogas del resto del país, solo la ESPROT de este territorio brinda el servicio de cámaras de seguridad a los clientes.

En la mayoría de los casos, la inventiva proletaria es la que ha permitido contar con el equipamiento que necesitamos; por ejemplo, adaptamos alarmas fabricadas en la antigua Unión Soviética a tecnologías modernas para hacer efectiva nuestra prestación, elaboramos planes de seguridad y mantenemos una capacitación constante; sobre todo porque este año procuramos sobrepasar los ingresos del 2012 (ascendieron a unos 3 millones de pesos)”.

Diversos escenarios en Sancti Spíritus están custodiados por unos 720 dispositivos de video, hecho directamente proporcional a la disminución de actos vandálicos en el boulevard, robos en las bodegas y en el propio Coopelia de la ciudad cabecera: “Ya comenzamos a montar esta técnica en el hospital para apoyar al personal que tenemos allí; pretendemos colocar unas 16 cámaras y también estamos estudiando la petición de centros económicos importantes, como la pasteurizadora y los molinos arroceros, que también solicitaron la acción de esta empresa para evitar vulnerabilidades”, confirma Julio Bernal.

El funcionario sostiene que el traslado de valores y los sistemas de alarmas ostentan el aval conferido por las Normas ISO, conjunto de reglas sobre gestión de la calidad establecidas por la Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés) y aplicadas a cualquier tipo de actividad dirigida a la producción de bienes y servicios.

“Hace más de un año que contamos con la asistencia de la ESPROT y nos consta que tienen interés en satisfacer al cliente; cada mes recepcionan las opiniones sobre el desempeño de su personal y el estado de las alarmas que ellos nos proporcionaron.

La posibilidad de convenir elementos de seguridad con un solo organismo resulta cómodo y fácil”, advierte Oscar Hung Pentón, director provincial del Banco Popular de Ahorro.

Contra una fiera de estos tiempos Para acceder a la multiplicidad de ofertas que la unidad protectora espirituana propone, solo se precisa de una petición a la directiva de la misma, siempre y cuando la entidad interesada tenga un local con las mínimas condiciones constructivas garantizadas.

Con esos términos previstos, la empresa analiza las especificidades del usuario y diseña una estrategia para salvaguardar el objetivo.

Traslado de sustancias peligrosas, documentación, adiestramiento al personal de seguridad, investigación de personas naturales a entidades de subordinación al CAP, así como instalar, mantener y reparar medios de seguridad físicos y técnicos figuran dentro de los muchos elementos inherentes al objeto social de la institución.

“Nuestra cotidianidad no solo se resume en velar la entrada de un lugar fijado; abarcamos mucho más.

Somos responsables de la ocupación de jeringuillas que, por sí sola, supuso la devolución de 10 mil pesos al Estado, pero igualmente hacemos nuestro aporte en la lucha contra incendios o en el embellecimiento de la ciudad”, afirma el director de la ESPROT.

Signada por la excelencia en los modos de hacer, la cotidianidad de estos hombres y mujeres apela al compromiso de mostrarse siempre como salvaguardas en la misión que les han encomendado.

Tras el uniforme que custodia, actúa el hombre comprometido a enfrentar a una “fiera” común en estos tiempos: la corrupción; un trabajo cuyo anonimato no desvirtúa en absoluto las grandes repercusiones para el desarrollo económico y social de esta Isla.

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