Fragua de espíritus

Organización escolar y eficiencia caracterizan el proceso docente-educativo del centro. Una escuela primaria enclavada en la comunidad sierpense de La Ferrolana encarna el ideal educativo del Apóstol.

La enseñanza hornea hombres en La Ferrolana. En traje de buen crédito predica moral, además de saber, la reina y señora de esa comunidad sierpense: la escuela primaria José Julián Martí Pérez.

Las modalidades de funcionamiento resultan variopintas como sus educandos: internos, seminternos y externos. “Son 34 niños de zonas rurales los que se albergan. Desde temprana edad salen del seno familiar y tratamos de que la escuela se acerque lo más posible al hogar, en cuanto a atención, diversión y afecto”, comenta Pedro Figueroa Valdés, director hace más de 15 años en la institución docente, la cual ha asegurado una fecunda cosecha humana.

ALFARERA DE VIRTUD

“Cada día veo lo que aprende mi hijo; desde las asignaturas hasta cómo expresarse, ser independiente, cortés, solidario, responsable y laborioso”, cuenta una madre impresionada con la obra escolar.

“Atendemos los sembrados. Solo esforzándonos podemos tener alimentos en la escuela”, confiesa Adionis, de sexto grado.

“Somos potencia en el autoabastecimiento, Referencia Nacional en la esfera agroindustrial. Cultivamos, entre otras cosas, yuca, boniato y calabaza. Así se educa una conciencia de productores desde la infancia y se incita al amor por la naturaleza, ideas del Apóstol que guían nuestra función”, añade el director.

“El bosque vuelve al hombre a la razón (…)”, verbo del Maestro que rige la faena educativa del centro, donde 180 escolares aprenden lecciones de toda índole y la principal es la del cultivo del talento: “La inteligencia da bondad, justicia y hermosura; como un ala, levanta el espíritu (…)”. Este pensamiento del Héroe Nacional ha encontrado materialización en los movimientos de concursantes, círculos de interés y eventos científicos, así como en los indicadores de promoción (98.8 por ciento) y asistencia (99 por ciento).

“Trabajamos con los niños de manera diferenciada, según las particularidades de cada uno. Los estimulamos con el reconocimiento colectivo y la motivación de la clase. Nos apoyamos en los software educativos y los medios audiovisuales. Las horas diarias frente al pizarrón han tenido su recompensa en el vencimiento de los contenidos”, resalta Yoslaine Medina, maestra del centro, declarado como el que más avanza en aprendizaje a nivel municipal.

No por mera oficialidad emerge el reconocimiento de Colectivo Martiano. Alrededor de una treintena de hombres y mujeres practican la enseñanza. De ellos, una decena son licenciados, cinco másteres y seis estudiantes de la universidad pedagógica. Asimismo, los 18 trabajadores no docentes aportan el granito del ejemplo y del arte para inyectar educación martiana.

SER ARTE ENTRE LAS ARTES

La primaria José Julián Martí Pérez de La Ferrolana sobresale como escuela más integral del territorio sierpense.“La música es el hombre escapado de sí mismo”, “Arte es huir de lo mezquino, y afincarse en lo grande”, “El arte, como la sal a los alimentos, preserva a las naciones”, cavilaciones del más universal cubano concretadas en los talleres de apreciación, creación e interdisciplinarios que tienen lugar en las diferentes aulas especializadas. El proyecto artístico Meñique es una suerte de camino hecho con el andar de instructores de arte.

“Los aplausos me hacen feliz”, “El teatro, la danza, la música o la pintura dan la posibilidad de expresarnos, de llevar mensajes a otros niños de Natividad, San Carlos y lugares más alejados”, “Me gustó mucho el intercambio con la compañía Enanito Verde de La Habana”, cuentan Yadira, Jorge y Manuel Alejandro, en ese orden.

“Fundamos este proyecto comunitario hace cinco años. Hoy somos reconocidos por el Centro Nacional de Casas de Cultura, la Casa de Cultura de La Sierpe y la Brigada José Martí de Instructores de Arte”, indica Marcel Guerra, de la especialidad de Artes Plásticas.

El cambio del entorno visual y la formación del gusto estético componen la enseñanza artística que obliga a crecer y no solo a los estudiantes, sino también al colectivo pedagógico y a la comunidad.

A la par, la actividad deportiva es reconocida por la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) al ingresar cinco alumnos en cada curso. Estas conquistas del centro estudiantil han merecido los lauros de Reparador de Sueños, Moneda 50 Aniversario de la UJC, Colectivo Moncadista, Vanguardia Nacional durante 10 años sucesivos y el de saberse trascendente para el Consejo Popular.

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