Pescadores espirituanos y el arte de cebar tilapias (+fotos)

Pescadores de la granja Níspero durante la cosecha de tilapias en las jaulas de ceba.Los pescadores de la Granja de ceba de tilapias Níspero muestran los mejores resultados integrales de la Unidad Empresarial de Base Jaulaspir.

 

Despunta en Sancti Spíritus la cría intensiva de tilapia en jaula

Para llegar a la presa Níspero, al noreste del poblado de Iguará, hay que sortear un sinnúmero de baches en un terraplén que conocen al dedillo los pescadores de la granja de ceba de tilapias ubicada en ese embalse.

Pero ni ello ni el manto de ovas que amenaza con expandirse por todo el acuatorio parecen ser problemas para los hombres de esa unidad, distinguidos hoy como los más eficientes en el arte de cebar tilapias en jaulas.

RAZONES

Remando sobre su bote repleto de pienso para las tilapias, Juan Bienes Hernández no para de conversar, pero cuando se le inquiere el porqué de los resultados actuales es sintético y claro: “Esto funciona como una de las mejores familias, donde cada quien hace lo que debe y lo necesario, sin mirar horas ni condiciones del tiempo. Solamente así se puede lograr algo realmente digno, y es lo que aquí sucede”.

Un 2012 con reportes de sobrecumplimiento de más de 14 toneladas de tilapia enviadas a la industria, con un índice de supervivencia en la ceba superior al 72 por ciento en las 200 jaulas, son cifras que hablan por sí solas, mas llegar a ello no es tan fácil.

“La disciplina en cada labor es fundamental, si te descuidas en algo el cierre del ciclo te pasa la cuenta, y significa menos pescado para la industria y otros destinos; también, por supuesto menos economía para el colectivo”, argumenta Orgelio Alejandro Mesa, jefe de la granja Níspero.

“La alimentación tiene su hora y el manejo de la masa de cada jaula sus especificidades, que se cumplen bajo agua, viento o sol radiante. Si algo hay que distinguir del colectivo, incluido los custodios, es la voluntad y la unidad, vitales para trabajar con eficiencia”, añade Mesa.

SUCESOS

Cada jornada comienza con la batalla contra la ova que intenta copar el embalse.

“Amanecemos amarrando y llevando a la orilla entre 20 y 30 toneladas de ova -explica el veterano Cirilo Quesada Gómez-;

una tareíta dura para después poder alimentar a los peces en cada jaula. Y entonces aquí viene la otra pelea. Al acecho, debajo de cada jaulón, las clarias esperan que soltemos los primeros puñados de pienso y comienzan a molestar a las tilapias, entonces tenemos que emprender otra batalla contra las clarias para que las tilapias puedan alimentarse con tranquilidad”.

Orgelio Alejandro Mesa precisa que el colectivo no deja calentar ninguna tarea. “Cuando llegamos aquí todos sabemos lo que hay por hacer y nos fajamos rápido con ello. Pero además de alimentar, la vigilancia sobre los recursos es permanente. No se nos puede perder un kilogramo de pienso, ni permitimos la acción de pescadores cerca de las jaulas.

“Nosotros mismos reparamos las artes de pesca, los botes, no hay cocinero fijo y se exige calidad en la elaboración de la comida; cuando hay una emergencia, todos acudimos. Esta actitud del colectivo es vital para defender la economía de todos, que es a la vez la de la familia”.

Según estadísticas de la Unidad Empresarial de Base Jaulaspir, de la empresa pesquera espirituana, la granja Níspero reportó al cierre del primer semestre del año 73.5 toneladas de tilapia cosechadas, cifra superior a lo estimado para la etapa, con un significativo rendimiento por jaula.

Pero el futuro puede ser mejor. La posibilidad de ubicar en ese acuatorio jaulas circulares con mayor capacidad de siembra para la ceba multiplicará la producción de ese colectivo que, a fuerza de trabajo y disciplina, desanda el sendero de la eficiencia.

2 comentarios

  1. Todo eso es muy bueno para la economía, pero no se ve pescado en las casillas.

  2. S e le acabaron los temas?..estan repitiendo las cronicas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *