En Trinidad inauguran obras de interés económico y social (+fotos)

Deivy Pérez Martín y Teresita Romero, primera secretaria del Partido y presidenta del Gobierno en Sancti Spíritus, respectivamente, apreciaron la calidad de las obras concluidas en el sureño territorio en saludo al 26 de Julio

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Las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia intercambiaron con los trabajadores de la pizzería La Tosca. (Foto: Ana Martha Panadés/ Escambray)

La provincia de Sancti Spíritus suma a su operación turística una oferta de lujo: la hacienda Guachinango en el Valle de los Ingenios, a poco más de 15 kilómetros de la ciudad de Trinidad y una de las inversiones que a un costo de 2, 8 millones de pesos en moneda total concluyó el sector como parte de la diversificación de este destino, entre los más demandados de la isla.

En el inmueble, cuenta Héctor Zerquera Báez, director del Grupo Extrahotelero Palmares en Sancti Spíritus, se ejecutaron acciones constructivas como la reparación de paredes y cubiertas, el enchape de pisos y adecuación de espacios, pero también labores catalogadas como obras de arte, entre las que figuran la decoración de las tres habitaciones y los baños, además de la restauración de las pinturas murales de esta casona, cuyo origen se remonta al año 1806.

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El bar Los Fritze, en la hacienda Guachinango. (Foto: Ana Martha Panadés/ Escambray)

Deivy Pérez Martín, primera secretaria del Partido en Sancti Spíritus y Teresita Romero Rodríguez, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, apreciaron la calidad de los trabajos terminados en la instalación como parte de un recorrido para inaugurar obras que se acometen en la provincia en saludo al 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional.

Las principales autoridades de Sancti Spíritus asistieron asimismo a la inauguración de la nueva  pizzería La Tosca, que devuelve a los habitantes de la urbe sureña un espacio para desgustar ofertas de la cocina italiana y a la vez disfrutar la ambientación del lugar.

El inmueble, anteriormente sede de la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía, cedió parte de sus salones a constructores y artistas que devolvieron todo el esplendor a la casona; las cifras que demandó la inversión: 505 mil CUC en construcción y montaje como obra inducida del turismo,  55 mil CUC para la compra de equipamiento y mobiliario y 170 mil CUP, aportados ambos por el Comercio y la Gastronomía, justifican la calidad y el buen gusto con que se ejecutaron los trabajos.

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La Hacienda Guachinango cuenta con tres habitaciones en el Valle de los Ingenios. (Foto: Ana Martha Panadés/ Escambray)

En intercambio con el colectivo de la instalación, Deivy Pérez Martín insistió en el compromiso de brindar un servicio de calidad al pueblo y exhortó a los trabajadores a estar atentos a cada detalle, pues “se trata de un lugar, que por su céntrica localización, recibirá incluso a clientes extranjeros, pero está destinado en lo fundamental, por sus precios más asequibles, a los trinitarios”.

La comitiva llegó hasta la Playa Río Caña,  donde se ubica ahora el snak bar Simbad que funciona en un catamarán bajo el auspicio de la empresa Gaviota. En Playa Ancón recorrió las principales áreas de este hermoso balneario y apreció las opciones de la Empresa de Comercio y Gastronomía, Artex y el sector no estatal dirigidas a satisfacer  las expectativas de  cientos de vacacionistas que apuestan por darse un chapuzón  en la temporada estival.

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En Playa Ancón la dirección del Partido y el Gobierno recorrió las principales áreas de este hermoso balneario. (Foto: Ana Martha Panadés/ Escambray)

One comment

  1. Obras de interés económico y social, pero como siempre los altísimos precios en divisa como si la población de Trinidad también fuera extranjera y ganara 80cuc al día. La única obra con precios acorde a los cubanos: la pizzería La Tosca, sí, quedó muy bonita, pero al segundo día de su inauguración fui con mi novia y mi hermanito a cenar en ella para comprobar lo que expresaba este artículo, y la decepción fue tanta que juré no regresar nunca más. Para empezar, eran tan solo las 8:00pm y de las variedades de pizza y spaguetti solo había con jamón y queso. Tardaron bastante en tomarnos la orden a pesar de que no había tantas personas. Tuvimos que pedir dos veces que nos sirvieran agua porque hacían caso omiso a nuestra petición, la crema que pedimos pretendían que la comiéramos con tenedor porque cuchara no nos pusieron y tuvimos que pedirlas dos veces a diferentes meseros porque a nadie le importaba, y esperar varios minutos a que las trajeran. El tiempo pasó y pasó y todos los que llegaron al tiempo que nosotros e incluso después que nosotros, terminaron de cenar y se fueron y aún no nos servían nuestro pedido. Desde las 8:00pm y a las 9:00pm fue que nos trajeron un spaguetti, y a las 9:30 cuando ya en la pizzería no quedaba nadie más que nosotros fue que nos trajeron las pizzas. Después de haber esperado hora y media y haber resibido un servicio pésimo las pizzas estaban totalmente crudas además de ser las más malas que he visto en mi vida. Por supuesto no comimos las pizzas, nos paramos muy indignados, pagamos porque somos estudiantes universitarios con una muy buena educación y nos marchamos con el estómago vacío, no sin antes transmitirles nuestro descontento y decepción. Parece mentira que una obra que costó tanto dinero no sirva para nada porque el servicio sea el peor del mundo. Aunque realmente me habría sorprendido más que hubiese servido, pues los trinitarios estamos adaptados ya a que ninguna obra para la población sirva para nada, porque en nuestra tierra lo único que importa y más o menos sirve es lo que se cobra bien caro en divisa porque está dedicado al turismo. Cabe preguntarse: ¿Quién supervisa a los trabajadores de este establecimiento y la calidad de los servicios allí brindados? ¿Quién colocó a esas personas que allí trabajan, que saben de gastronomía lo que mi hermanito de astronomía, y lejos de servirte lo que te maltratan? ¿Acaso verificaron que tuvieran siquiera los mínimos conocimientos sobre cómo servir mesas y atender a la población? O será que los trinitarios no tenemos derecho de disfrutar de ningún centro gastronómico por moneda nacional y con precios asequibles. Estudio en Santa Clara y ceno muy a menudo en la pizzería de allá, pues el servicio es excelente, la calidad muy buena y los precios igual de baratos, pero aquí en Trinidad no puede ser así porque a nadie le preocupa si estos centros existen o si funcionan bien. Un pueblo que aporta tanto a la economía del país y no puede disfrutar de sus beneficios porque aquí solo abren centros de Palmares con precios elevadísimos donde lo que roban sus trabajadores lacera la calidad de los servicios allí brindados y el bolsillo de los pobladores.

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