La solidaridad no es coyuntural

La recogida de pasajeros en Sancti Spíritus parece haber extraviado los ritmos conseguidos en septiembre, no en todos los puntos de embarque, pero sí en múltiples paradas y carreteras

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En puntos claves de la vialidad, como las salidas hacia Trinidad, Cabaiguán, Jatibonico y Zaza del Medio, la recogida de pasajeros no ha flaqueado. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Superar la fase más aguda de las vicisitudes energéticas vividas en el país a partir de septiembre, que derivaron en limitaciones y medidas diversas, fue una obra de madurez política y social, con matices de responsabilidad, compromiso y comprensión, ante el acoso real del gobierno de Estados Unidos empecinado en asfixiar a una isla indomable.

Dentro del adverso contexto, la transportación de pasajeros devino una actividad severamente afectada y si algo amortiguó la drástica reducción del servicio fue apelar a una de las alternativas más razonables para una sociedad que privilegia la prestación colectiva por encima de la individual: llamar y exigir que todo transporte estatal se detenga y recoja cubanos necesitados de movilidad. Aclamación salida del propio Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien, por cierto, la hizo práctica más de una vez.

Por aquellos días Sancti Spíritus fue copia fiel de la acogida al sensato llamado y su materialización. Sin embargo, al paso de las semanas y sin decretarse ni mucho menos la anulación de tan popular medida —definida incluso por la dirección del país entre las que “deberán quedarse para siempre, aunque tengamos chorros de combustible”—, la recogida de pasajeros por esa alternativa en el territorio parece haber extraviado los ritmos conseguidos en septiembre, no en todos los puntos de embarque, pero sí en múltiples paradas y carreteras.

Escambray lo palpa e indaga desde su regular movilidad por la provincia y, para ser consecuente con ese llamado de periodismo público y responsable, fue y se ubicó en los principales puntos de embarque de los alrededores de la ciudad; también caminó a lo hondo de barrios interiores y apartados.

Reconforta oír en la propia voz de inspectores y pasajeros que en puntos claves de la vialidad, como las salidas hacia Trinidad, Cabaiguán, Jatibonico y Zaza del Medio, la recogida de pasajeros no ha flaqueado.

No puede obviarse el trabajo de efectivos de la PNR que sumaron su presencia para también exigir respeto a la medida y contribuir al desplazamiento popular. Pero cualquier valoración sobre la salud actual de esa orientación debe mirar más allá de las cifras de pasajeros y la recaudación monetaria —solo llevada donde hay inspectores—, si se quiere encontrar un medidor creíble del comportamiento real en todos los escenarios urbanos y viales.

Para penetrar en lo profundo del asunto debe decirse que el digno gesto de recoger compatriotas en el vehículo estatal está lejos de ser, para muchos de los que van al timón, una conducta de plena conciencia. Lo hacen, también muchos, obligados por la presencia de los inspectores y policías. Bastaría prestarle atención al criterio de Roberto Bombino, inspector en el punto hacia Jatibonico.     

“A conciencia no todos paran, hay que hacerles la seña; te digo que si aquí quitan al policía esto merma cantidad, muchos lo hacen cuando ven su presencia porque ellos actúan al momento, mientras el inspector empieza por anotar la chapa, hacer papeles y trámites, pasa una semana y, seis meses también, y no llega a nada”.

La recogida de pasajeros reclama seguimiento y control más allá de los puntos para hacerse sostenible; de lo contrario, sucederá lo que ya empieza a volverse cotidiano en otras paradas, zonas de la ciudad y otras partes de la provincia. Escambray expone criterios que tienen nombres y apellidos y constan en grabadora; mas lo válido es beber de sus contenidos.

“La recogida en el punto de Sancti Spíritus hacia Jatibonico se comporta bastante bien, me gustaría que a la inversa fuera igual; allá eso no existe”; “Donde no hay inspector o policía nadie para, quien lo dude que venga al Camino de las Cañas para que vea pasar carros del Poder Popular y Comercio que no recogen a nadie”; “Lo que ocurre en La Rotonda es una burla, en la parada para Cabaiguán, que tiene inspector y policía, paran; en la senda del frente, que no están esas autoridades, nadie se detiene a recoger”.

Claro que ha menguado la salud en la recogida de pasajeros cuando hay opiniones como las escuchadas en la zona del Policlínico Sur y Olivos III: “Ya no están parando como en septiembre, sí mejoró el combustible, pero la necesidad de transporte es muy grande”, “En la Circunvalante si no sacas la mano nadie se detiene, conozco un carro que sí lo hace: una camioneta blanca de Porcino”; “En esta parada casi todos los que paran dicen al inspector y a la población, que van para la Plaza de Jesús; parece que allí hicieron ahora un gran parqueo o un teatro para reuniones”.

Criterios parecidos hay más; no solo en Sancti Spíritus y a la salida por Los Laureles; también en Trinidad y en varios poblados de esa carretera. La recogida de pasajeros en cualquier tipo de medio estatal está lejos de ser una obra de caridad y, aunque siempre hay dignas excepciones, hasta ahora ha funcionado más bajo las señales de la obligación, por lo que prevalece la deuda con la solidaridad, que no puede ser coyuntural.

4 comentarios

  1. Yesenia Echegaray

    Pongan un incentivo monetario. Los que recojan pasaje cargaran un cantidad modica de dinero que seria para el chofer. Bueno….bueno… bueno, me retracto isofacto de la barbaridad que acabo de decir, la corrupcion que ya es bastanta grande incrementaria aun mas. …. Resultado….no hay solucion.

  2. Los azules—amarillos son en momentos los primeros irresponsables que ven los carros pasar y apenas se levantan de donde están sentados a detenerlos….además siempre los engañan los choferes diciéndole que van sólo un tramo pequeño hacia adelante y ellos(amarillos)muy poco le importan y los dejan ir sin pedir oja de ruta ni nada ( la solidaridad hace más de un mes que se volvió a perder)gracias…

  3. Pero una cosa es importante…SI NO ESTÁ UN REPRESENTANTE DE LA POLICIA NACIONAL REVOLUCIONARIA o en su lugar ALGUN MIEMBRO DE LOS APARATOS DE CONTROL DEL TRANSPORTE la ¨solidaridad¨ se la lleva el polvo del viento que se arremolina detras de los vehiculos que evaden a los ¨botelleros¨
    Si, es verdad que hace un mes atras la conciencia llevó a remorder los sentimientos, quizas unos por solidaridad y otros por obligacion, a hacer paradas en los lugares donde se agrupaba la sociedad para poder transportarse, hoy es un problema que vuelve a andar en las vias de nuestra ciudad, a veces la poblacion y es cierto pide ir casi 500 metros mas adelante, lo que de veras molesta a un chofer que al pasar a la tercera velocidad debe hacer un pare para dejar a alguien, y son los pocos, pero si debe retomarse la idea de que hay que mantener el apoyo al pueblo con los vehiclos que hacen tramos en su viaje de o hacia la cabecera provincial o a los municipios y tener en cuenta os extremos de la ciudad, RECALCO…..SI NO HAY PRESENCIA DE AGENTES DEL ORDEN O DEL CONTROL DEL TRANSPORTE POCOS CHOFERES PARAN….
    Gracias.

  4. Pregunto: ¿Tienen preferencia los empleados de Transportes para abordar los vehículos que se detienen en los azules-amarillos para que estos les den derecho de prioridad por sobre los que aguardan en la cola de espera? Porque así hacen, son tan solidarios con los suyos!

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