Repensar El Recreo

Un centro recreativo, reabierto con las mejores intenciones en el corazón de la cabecera provincial, está en la diana de una polémica.

Las noches de sábado de noviembre y diciembre del año que expiró no fueron apacibles para la vecindad de la barriada del Coppelia, en la cabecera provincial. Cuentan —y no lo dice solo Guillermo Díaz Rodríguez, vecino de la calle Tello Sánchez No.130 y profesor universitario, quien remitió la queja a nuestra sección— que había quienes rezaban para que el reloj marcara las dos de la madrugada, a fin de descansar del estruendo; que a más de una gestante del Hogar Materno Provincial cercano la tensión arterial se le disparó, por cuenta del desvelo; y que otras violaron el reposo absoluto prescrito por el médico para huir del impacto de los decibeles provenientes de El Recreo en las criaturas por venir al mundo.

A modo de alternativa para revivir el lugar, garantizar los ingresos y el cumplimiento de los planes de circulación mercantil, al igual que el pago a los trabajadores, el Rincón del Humor surgió en el mencionado centro como una alternativa viable en la instalación que había reabierto sus puertas en junio del propio año. Pero las enormes y potentes bocinas, contratadas para esas ocasiones y colocadas a cielo abierto, esparcían el ruido a diestra y siniestra. El propio Guillermo, cuya vivienda está situada enfrente del centro gastronómico, formuló su inquietud a los directivos de la Empresa y del sector comercial en la provincia, en ocasión de una visita de estos a la céntrica zona. Y se indicaron medidas para solucionar el problema que, al parecer, no ayudaron en mucho.

Según explica la dirección de la entidad que lo dirige, el lugar, dotado de gran atractivo y confort, fue reacondicionado con el objetivo de garantizar servicios gastronómicos de mayor calidad, sobre todo a las personas acogidas al Sistema de Atención a la Familia —suman 90, entre asistenciados, pensionados, embarazadas y de otras categorías—, cuya alimentación se elabora allí. También se procuraba la realización de actividades conjuntas con el Parque de Diversiones, área desde y hacia la cual El Recreo tiene acceso. En los días iniciales se formuló la idea de un Complejo Recreativo Infantil, y esa finalidad se cumplió durante la etapa veraniega, cuando las propuestas contaron con un buen respaldo de aseguramientos y suscitaron un alto nivel de concurrencia.

Pero el vacío que suele invadir muchos espacios cuando pasa la euforia de los estrenos fue invadiendo poco a poco la instalación. Escasearon, sobre todo, las golosinas, en tanto las otras ofertas, aunque según se afirma no han dejado de estar presentes, en ciertos horarios se limitan a refresco en lata y algún comestible con precios que rondan los 40 pesos. En cambio, no faltan nunca las bebidas alcohólicas, que no aparecen en la tablilla de ofertas y que excepto cuando hay actividad nocturna destinada a adultos se expenden para ser consumidas fuera del recinto, según asegura la administración.

La propia Empresa Municipal de Gastronomía reconoce que el plan de aseguramiento de confituras es ínfimo. No les permite siquiera, alegan, un suministro estable al Zoológico, centro recreativo infantil por excelencia en la ciudad del Yayabo. La demanda supera ampliamente la oferta y ya se sabe que, tratándose de niños, los comestibles se convierten en necesidad, junto a propuestas de entretenimiento que los atraigan.

Cuentan que aparte de las de fin y comienzo del año, no ha habido, desde finales de agosto, otras fiestas para infantes que clasifiquen como exitosas. Eso, sin mencionar las que comenzaron a sucederse en noviembre, los domingos en la mañana, con el concurso del Centro Provincial de Artes Escénicas.

“¿Qué derecho asiste a las autoridades de una comunidad cualquiera para poner en funcionamiento un centro recreativo sin crear condiciones que garanticen el respeto a la tranquilidad de los moradores del lugar?”, escribía el remitente de la misiva a Escambray y agregaba que el problema no se suprime con tan solo bajar los decibeles del ruido, “pues las características del diseño de ese lugar, muy adecuado para lo que fue proyectado, no impiden que se produzca un nivel de contaminación sonora incompatible con una zona residencial”.

Tiene razón Guillermo cuando aboga por el respeto al descanso de los ancianos y personas enfermas en las viviendas cercanas, así como de las embarazadas que se protegen en el centro de salud situado a solo metros de El Recreo, donde suelen concentrarse los mayores riesgos de prematuridad y bajo peso al nacer que hay en hogares maternos de toda la provincia.

Enero arrancó con una novedad: el Rincón del Humor no continúa, porque decayó la acogida de público tan pronto se ofreció un espectáculo similar a los primeros. Y sin público no hay recaudación. Por eso ahora se estudian variantes que permitan la rentabilidad de las actividades, con el necesario respeto a lo establecido en materia de contaminación sonora.

Así lo explica Julio Alberto Collado Jiménez, quien lleva las riendas de la Gastronomía en el territorio cabecera, luego de aclarar: “En ningún momento se dijo que ese centro sería exclusivo para actividades infantiles”. “Sí hay que tomar medidas con el tema del ruido ambiental —asegura—; por eso le pedimos a la población circundante que cuando sientan que no se cumplen los requerimientos al respecto se acerquen a nosotros. Si el audio no reúne los parámetros para el funcionamiento apropiado, se rescinde el contrato y buscamos otro”, precisó.

Esta reportera repasa los comentarios de los internautas tras la puesta en funcionamiento de la unidad en junio pasado. Varios, con similar mensaje, sonaban a vaticinio: “Esperemos que no se consagre a agredir el entorno con sus altos decibeles (…) y a exacerbar la venta de bebidas alcohólicas (…)”. “Al principio bien, después un punto de dispensada … y a beber”, “Agradecería más que se inauguraran menos locales y se diera mejor servicio en los existentes…”.

Definitivamente, había que prever para después no lamentar. La recreación, pensada para un lugar situado en el corazón de una zona residencial y con los pequeños de casa como público, no es cosa de coser y cantar.

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