Séptimo arte desde la universidad

La primera acción del cine-club de la casa de altos estudios de Sancti Spíritus llegó hasta la escuela primaria Remigio Díaz Quintanilla en la ciudad del Yayabo

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Coralita Veloz y Enrique Bueno fueron testigos de la institucionalización del cine-club. (Foto: Lisandra Gómez Guerra)

Otra iniciativa llega desde la Educación Superior para incidir en la formación de un estudiante integral, capaz de apreciar con conocimientos propuestas artísticas. Bajo esa premisa nació el cine-club universitario de la casa de altos estudios de Sancti Spíritus José Martí Pérez.

Un espacio que con el mismo calor juvenil que desprende esa institución en estos predios apuesta, desde ya, en erigirse entre las principales opciones no solo del estudiantado y claustro, sino de la comunidad más cercana, confirmándose así como un centro vital no solo para quienes traspasan sus perímetros, sino para el resto de la sociedad.

Bien lo saben quienes pudieron disfrutar del diálogo con dos grandes de la actuación cubana: Coralita Veloz y Enrique Bueno, testigos de la institucionalización del cine-club y luego de su primera acción: la proyección del filme Café amargo, dirigida por el documentalista Rigoberto Jiménez, en la escuela primaria Remigio Díaz Quintanilla, ubicada en el Consejo Popular de los Olivos.

Ese sitio se convirtió en un cine gigante para acoger a todos los vecinos que quisieron romper sus rutinas nocturnas y descubrir no solo a los invitados, sino otras miradas de apreciar un material audiovisual.

“Desde la Dirección de extensión universitaria garantizamos de manera conjunta las acciones que acompañan el proceso curricular, lo que nos permite aliñar su formación. Además, este nuevo espacio satisface las necesidades de promoción cultural de nuestro centro”, explicó Arnol Gaínza Matos, profesor de Derecho y acompañante del trabajo de la referida área.

Dicha idea mereció la ovación de los dos creadores aompañantes de la jornada inaugural ya que reconocen la distancia existente entre los públicos, sobre todo, los más jóvenes, con los artistas y creaciones.

“Hay, desde hace varios años, una cierta desvinculación, y eso nos preocupa, porque el cine como expresión del arte incide directamente en la sensibilidad humana, tan necesaria para sortear los complejos tiempos en que vivimos”, acotó la experimentada actriz Coralita Veloz.

Mientras Enrique Bueno, mucho más cercano al público juvenil, valoró de vital esta iniciativa espirituana que reponde a un programa del Ministerio de Educación Superior titulado Fomentar la cultura audiovisual.

“La cultura es un complemento intrínseco de cualquier carrera. Nos preocupa mucho la existencia de no pocos profesionales que jamás disfrutan del arte porque no adquirieron en sus formaciones la comprensión de que lo necesitaban y las herramientas elementales para dialogar con las propuestas desde una visión crítica”, considera quien interpretó el popular personaje de Leroy en la serie televisiva La cara oculta de la luna.

Aún con olor a estreno, el cine-club universitario, institucionalizado entre la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez y el Centro Provincial de Cine, ya tiene una agenda ambiciosa.

“Desde ya estamos trabajando en la Semana subcine, la cual será rectorada por este nuevo espacio. En cada acción estará un especialista que nos conducirá por una mejor apreciación. Incluso, desde ahora valoramos la idea de acompañar los cursos de verano de nuestra universidad para que julio y agosto sean meses de goce cultural”, añadió Gaínza Matos.

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