Serguey da un paso hacia Tokio

En dupla con Fernando Dayán Jorge, el espirituano ganó la plata en la pista acuática de Szeged, Hungría y el boleto para lo que puede ser su cuarta Olimpiada

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Serguey y Fernando Dayán han acoplado magistralmente para sumar triunfos sucesivos.

Remó como nunca en su vida y sacó todo del agua: un boleto para lo que puede ser su cuarta Olimpiada y otra medalla mundial.

Lo hizo Serguey Torres Madrigal, quien a los 32 años confirma una tradición de la canoa cubana de rendir al máximo en ese entorno etario.  Aprovechó la buena brisa de la pista acuática de Szeged, Hungría, la fuerza interior que ha descargado en los últimos meses y la armonía conseguida junto al cienfueguero Fernando Dayán Jorge en la modalidad del C-2 a 1 000 metros.

“Se confirma una vez más que trabajo mejor bajo presión —me dice desde Matanzas, donde aprovecha para compartir con los suyos, mientras su familia espirituana le espera—. Hicimos récord nacional.

Y eso que anteriormente había dicho que “el descargue” era para los Panamericanos de Lima, de donde salieron con un título en la misma modalidad. “Ni sé cómo llegamos en esa forma, incluso en la base de entrenamiento de Polonia ya habíamos roto el récord, pero fue una regata perfecta”.

Hicimos una estrategia diferente a otras competencias en las que hemos cometido errores por el lugar de la clasificación. Ahora incluso, los brasileños nos ganaron en la semifinal, los mismos que se retiraron de la prueba en los Panamericanos, pero casi que nos dejamos ganar porque por una aplicación que descargamos desde el celular, supimos cómo sería el viento para la final y así podíamos hasta escoger qué carril sería mejor”.

Solo así podían enfrentar a los chinos, ganadores de la competencia. “Imagínate, ellos habían implantado récord mundial en la semifinal, pero les fuimos para arriba y nos ganaron por menos de un segundo, mientras que al tercer lugar, los brasileños, les sacamos entonces cuatro segundos y pico”.

Con su medalla de plata garantizó la clasificación del bote a Tokio 2020, ahora solo resta que la embarcación tenga a bordo su nombre. “Es muy bueno porque solo te concentras en la preparación. Claro que voy a ponerle todo porque quiero ir a esos Juegos”

De momento, busca un sitio para la nueva presea en su abultado medallero mundialista, que abrió siendo juvenil en el año 2003 y llega hasta hoy con siete platas y dos bronces, además de ser finalista en los 11 Mundiales en los que ha tomado parte. Lo ha conseguido con varias duplas: Karel Aguilar, Rolexis Báez y ahora con Fernando Dayán Jorge, con quien ha logrado la mayor parte de sus resultados.

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